LIMA, 11 abr (Xinhua) -- El mandatario boliviano,
Evo Morales, reivindicó hoy la soberanía de su país y advirtió con cerrar
" personalmente" las oficinas que realizarían tareas de
inteligencia con apoyo de Estados Unidos en la región del Chapare.
"Como no se va molestar Estados Unidos si antes
tenía su base militar en Chimoré, ahora ya no hay, se cerró, (pero)
todavía creo que por ahí tienen 'ocultadito' algunos equipos", indicó
Morales en un acto desarrollado en una localidad de Los Yungas, a 120
kilómetros al norte de La Paz (oeste).
"No tengo ningún miedo, que vayan contando (los
estadounidenses) los días. Si hay que intervenir, personalmente voy a
intervenir para abrir esas puertas donde tienen ocultado equipos".
Morales, quien también mantiene el liderazgo de las
seis federaciones de cultivadores de hoja de coca del trópico del
departamento de Cochabamba(centro), recordó que en su vida sindical
constató en el Chapare que agentes de la Drug Enforcement Administration
(DEA) comandaban a las Fuerzas Armadas bolivianas.
"Los gobiernos de turno obligaron a que nuestra
Fuerzas Armadas y la Policía Nacional estén sometidas a la DEA
norteamericana, uniformada y armada", indicó.
Ante ello, Morales sostuvo que por dignidad pidió a
los asambleístas incorporar un artículo en la nueva Constitución, que
aun está pendiente de aprobación, que prohíba la instalación de
bases militares extranjeras en territorio boliviano, tarea que
fue lograda y que debe ser considerada en un referéndum que aún no
tiene fecha.
"Ahora sí puedo entender por qué el gobierno de los
Estados Unidos es el que lidera la conspiración en contra del gobierno
boliviano", denunció Morales.
El gobierno boliviano acusó en reiteradas
oportunidades de la tarea política que desarrolla la Agencia de
Cooperación de Estados Unidos(USAID) en Bolivia impulsando campañas en
contra del gobierno de Evo Morales junto a algunas Organizaciones No
Gubernamentales (ONG).
"Tenemos documentación de todas estas denuncias",
afirmó Morales el pasado jueves 4 de abril en Santa Cruz, tras revelar
que el 2006, el ministro de la Presidencia, JuanQuintana, desmanteló
una oficina de la Central Intelligence Agency de Estados Unidos (CIA) que
estaba instalada en plena sede de Palacio de Gobierno en La Paz.
En Bolivia, el programa de combate antidroga de
Estados Unidos, centrada principalmente contra los productores de coca,
recibió un apoyo decidido a los gobiernos durante la última década,
especialmente los presididos por Hugo Banzer, Jorge Quiroga y
Gonzalo Sánchez.
La DEA, la oficina norteamericana para el combate
de la droga, tuvo luz verde; sus efectivos, apoyados por fuerzas
militares bolivianas, asumieron el control de toda la región del
Chapare, aunque sin poder controlar la producción de cocaína.