LHASA, 11 abr (Xinhua) -- Los disturbios del mes
pasado en Lhasa no han hecho disminuir la confianza de los hombres de
negocios en el potencial del mercado, según ha manifestado un
funcionario de las autoridades de industria y comercio de la región
autónoma del Tíbet (suroeste de China).
Después de los disturbios del 14 de marzo, se han
registrado 15 nuevas compañías privadas en el buró regional de industria y
comercio con un capital que sumó los 59,4 millones de yuanes
(8,49 millones de dólares), según las estadísticas del organismo.
Más de 10 inversionistas visitaron el buró para
recabar información sobre el establecimiento de empresas en el Tíbet
desde que la situación en la capital regresó a la normalidad. Varias
personas también han llamado desde otras provincias para
preguntar sobre el entorno de inversión de la región, añadió un funcionario
del órgano.
"No hemos visto una reducción en el número de
registros de empresas tras la violencia, lo que muestra que los
inversionistas aún tienen confianza en las oportunidades de negocio y el
entorno de inversión en la región", comentó Xu Fei, responsable de la
Federación de Industria y Comercio del Tíbet.
"La violencia en Lhasa sí tuvo un impacto negativo
en la economía y la vida social del Tíbet a corto plazo", admitió Zhang
Juechun, gerente de la Corporación de Industria y Comercio
Longwei, con sede en Lhasa.
En el largo plazo, no obstante, el Tíbet continuará
creciendo y las oportunidades de mercado aumentarán, añadió.
"Ampliaremos nuestros negocios a los sectores del
turismo, restauración y minería", subrayó Zhang.
La violencia en Lhasa causó pérdidas económicas por
valor de 280 millones de yuanes por daños a propiedades. Los departamentos
gubernamentales han prometido una exención de impuestos de negocios
y de ingresos corporativos, y otros gastos a los propietarios de las
tiendas dañadas en los disturbios.
Además, no tendrán que pagar impuestos por ingresos
personales entre el 1 de marzo de este año y el 28 de abril de 2010.
Zhang Yongchao, un hombre de negocios procedente de
la provincia noroccidental china de Shaanxi, reveló que ha intentado
regresar a casa tras la violencia pero cambió luego de idea debido a
las ayudas ofrecidas y a las políticas preferenciales para los
comerciantes afectados.
"El orden social ha regresado a la normalidad en
Lhasa y deseo empezar un negocio de nuevo", indicó Zhang, cuyos dos
cibercafés reanudaron su funcionamiento habitual el 29 de marzo. También
ha encargado 170 ordenadores más con la esperanza de poder ampliar
su negocio. Fin