LHASA, 1 abr (Xinhua) -- Lhasa, desde el punto de vista de la  empresaria local Como, ha cambiado diariamente durante la década  pasada, a excepción de los templos y de la devoción de la gente  frente a ellos con molinillos de oraciones. 

     Como, quien dirige una tienda en la concurrida calle Bargor, dijo  sentirse orgullosa de que la ciudad, con su cultura e historia  únicas, haya atraído a un creciente número de turistas extranjeros. 

     Construcciones altas con características tibetanas, calles  anchas y una infraestructura bien construida añadieron modernidad a  la ciudad. Pero "la violencia del 14 de marzo ha saboteado el  ambiente para el desarrollo del Tíbet", dijo Xinzha Dainzin Qoizha,  un buda viviente y vicepresidente del Comité Permanente de la  Asamblea Popular Regional del Tíbet. "No podía entender por qué  ellos hicieron esto". 

     Lonyi, quien vive en la aldea Lanbani en el distrito de Qamdo,  dijo: "Tenemos casas más grandes, más autos y dinero. Todos estamos  felices. Pero sin estabilidad, no habríamos tenido todo esto". 

     El ingreso neto per cápita de agricultores y pastores en el Tíbet  registró un crecimiento de dos dígitos por quinto año consecutivo y  llegó a 2.788 yuanes (398 dólares USA) en 2007. 

     La economía ha estado creciendo a un índice anual de 12 por  ciento o más en los siete años pasados. En 2007, el producto interno  bruto de la región fue de 34.200 millones de yuanes ó 12.000 yuanes  per cápita, el doble que la cifra de 2002. 

     En 2006, el gobierno regional lanzó un programa para construir  casas para 220.000 familias locales de agricultores y pastores para  2010. Más de 570.000 personas se han mudado desde entonces a nuevas  residencias y el gasto del gobierno regional llegó a un total de 1. 300 millones de yuanes. El área de vivienda per cápita para los  pastores llegó a 36,4 metros cuadrados, 16,8 metros cuadrados más  que antes del proyecto. 

     El desarrollo del Tíbet no estará garantizado sin estabilidad  social, dijo Xinzha Dainzin Qoizha. 

     "El que algunas personas causaran disturbios fue contra la  voluntad de los tibetanos", dijo un residente de Lhasa, Lozhoi Yexe.  "Al observar las casas quemadas y a los civiles heridos difícilmente  se puede contener la indignación", dijo. 

     Dieciocho civiles y un oficial de policía murieron en los  disturbios de Lhasa y 623 personas, incluidos 241 policías y  policías armados, resultaron heridos. Se calcula que los daños  fueron de más de 244 millones de yuanes.