LHASA, 31 mar (Xinhua) -- Las familias de dos mujeres  fallecidas durante los disturbios en Lhasa el 14 de marzo han  recibido una indemnización de 200.000 yuanes (28.179 dólares) cada una, según anunció el gobierno de la región autónoma del Tíbet, en el suroeste de China. 

     El gobierno regional se comprometió a ofrecer la misma  compensación a los familiares de los 18 civiles muertos en los  disturbios. 

     "La indemnización es una gran suma de dinero para una familia  rural como la mía. Estoy agradecido al gobierno por su  consideración y sus muestras de consuelo, a pesar de que nada me  permitirá recuperar a mi hija", afirmó He Hongli, padre de una de  las jóvenes fallecidas en el incendio de una tienda de ropa de la  capital regional. 

     Su hija, He Xinxin, de 19 años, abandonó la escuela en su  segundo curso por las dificultades económicas de su familia. Había encontrado el trabajo como dependienta en una tienda de ropa de la cadena Yishion en el centro de Lhasa sólo una semana antes de que  fuera incendiada por los alborotadores en los disturbios. 

     He Xinxin era una de las cinco jóvenes que se escondieron en un pequeño almacén cuando los alborotadores prendieron fuego a la  tienda, y que murieron por asfixia o calcinadas. La mayor de todas ellas tenía sólo 24 años. 

     "Espero que los alborotadores reciban la pena más dura posible  para que mi hermana pueda descansar en paz", dijo Damzhin, hermano mayor de Cering Zhoigar, una joven tibetana del distrito de Xigaze también fallecida en el mismo incendio. 

     Sólo había regresado a su pueblo natal una vez en los últimos  seis años, desde que encontró un trabajo en Lhasa. Como  dependienta, ganaba un escaso salario mensual de 1.000 yuanes, y  enviaba la mayor parte a su casa para ayudar a su familia. 

     Damzhin dijo que sus padres habían caído enfermos desde que  conocieron la noticia de su muerte. Las personas que se acercaban  a presentarles sus respetos a los familiares de las fallecidas  trajeron flores, coronas, velas y frutas. 

     Un oficial del gobierno regional dijo que otras víctimas  todavía debían ser oficialmente identificadas para que sus  familias pudieran recibir la correspondiente indemnización. 

     Al menos 18 civiles y un agente de policía murieron durante  los disturbios mientras que más de 600 personas, entre ellas 382  civiles y 241 policías, resultaron heridas.