BEIJING, 26 mar (Xinhua) -- El Dalai Lama, que se ha proclamado como "monje inocente" tras el estallido de la violencia en Lhasa y otras poblaciones tibetanas en China, ha hecho reiterados  llamamientos a la "no violencia" y al "diálogo" con el gobierno  chino, y afirmó que "dimitirá como líder del exilio tibetano si  hay más protestas violentas contra China".  

     Existe una imagen pacifista de un hombre de "extraordinaria  moderación", como afirmaba un editorial de una publicación  extranjera. Sin embargo, no todo el mundo en China está convencido de que esa sea la realidad.  

     Desde que huyó a la India en 1959, el Dalai Lama ha abogado por la "independencia del Tíbet".  

     Ha pronunciado discursos cada 10 de marzo para conmemorar la  rebelión de 1959. Entre 1960 y 1977, mencionó al Tíbet como  independiente histórica y culturalmente en doce de estos discursos anuales. 

     A finales de los años 70, los países occidentales comenzaron a  mejorar sus relaciones con China. El Dalai Lama inició entonces un enfoque "moderado" consistente en reclamar una mayor autonomía  para un "Gran Tíbet", comprendido en su plan de paz de cinco  puntos presentado ante los miembros del Congreso de Estados Unidos, y su propuesta de siete puntos de Estrasburgo. 

     El concepto que defiende de "Gran Tíbet" no sólo comprende la  región autónoma del Tíbet, sino también la provincia vecina de  Qinghai, la parte meridional de Gansu, la parte occidental de  Sichuan, la noroccidental de Yunnan, que constituyen casi una  cuarta parte del territorio chino.  

     El llamado "Gran Tíbet" nunca ha existido, según los expertos.  

     "El Tíbet ha sido parte de China desde la dinastía Yuan en el  siglo XIII", según Ngagwang Cering, director del instituto de los  estudios contemporáneos de la Academia de Ciencias Sociales del  Tíbet. 

     "El 'Gran Tíbet' no refleja ningún hecho histórico ni  corresponde a la verdad actual del pueblo chino", indicó Gyaidam  Lodain Puncog, del Centro de Investigación de Tibetología.  

     "Las minorías étnicas conviven en diferentes regiones, donde se mezclan con los Han", según el profesor.  

     La intención fue revelada en las palabras del hermano menor  del Dalai Lama y su seguidor, Tendzin Choegyal.  

     En una entrevista concedida al periodista francés Pierre- Antoine Donnet, Tendzin Choegyal manifestó: "Buscaremos primero la autonomía y luego echaremos a los chinos fuera. Como los filipinos echaron a Marcos y los indios a los británicos. Depositamos  nuestra esperanza en el mundo y las generaciones venideras.  Autonomía o autogobierno es sólo el comienzo". 

     El hermano mayor del Dalai Lama, Gyalo Thondup, declaró que: " Veinte años después de lograr una mayor autonomía, celebraremos un referéndum en la región del 'Gran Tíbet' para impulsar el proceso  desde la 'semi-independencia' hacia la independencia". 

     "Con la ayuda de fuerzas internacionales, el Dalai pretende  presionar al gobierno chino y obligarle a ceder para alcanzar su  meta", indicó Zhou Yuan, académico del Centro de Investigación de  Tibetología de China.  

     El llamamiento al diálogo con el gobierno chino nunca ha sido  sincero y quizá nunca llegue a serlo, según Zhou.  

     Como señaló el primer ministro chino, Wen Jiabao, en una  conferencia de prensa este mes, la puerta del diálogo permanece  abierta para el Dalai Lama, siempre que abandone la causa de la " independencia del Tíbet" y reconozca al Tíbet y Taiwan como partes inalienables del territorio chino.  

     "Necesitamos observar lo que el Dalai Lama hace. Todo depende  de sus acciones", señaló Wen.