LHASA, 26 mar (Xinhua) -- Zhu Yifeng, de 20 años,
que no ha podido olvidar la pesadilla que vivió hace ya más de diez días
en Lhasa, capital del Tíbet, ha estado buscando a un extranjero que
lo defendió de varios agitadores que lo golpearon y pretendían
atacarlo con armas cortopunzantes.
"Si no me hubiera ayudado, yo habría estado muerto",
dice Zhu emocionado.
El joven chino resultó gravemente herido en la
cabeza cuando fue derribado por una banda, y casi había perdido el sentido
cuando un extranjero intervino en su ayuda y lo llevó hasta un lugar
seguro.
"Si mal no recuerdo, era un hombre alto y rubio",
dijo.
"Estaba tan débil que no pude darle las gracias en
aquel momento, por eso espero que haciendo público lo que hizo por mí
se entere de lo agradecido que estoy", explicó.
El joven Zhu, quien trabaja en una oficina del
operador celular China Mobile en el centro de Lhasa, salió a almorzar con
sus colegas el pasado 14 de marzo cuando de repente vio a un grupo de
hombres aparecer por una de las esquinas lanzando piedras y
amenazando a la gente con cuchillos.
"Regresamos corriendo a la oficina y el guardia
cerró la puerta, pero los atacantes empezaron a forzarla y a romper los
vidrios, todos estabamos muy asustados", recordó.
"Los agresores no tardaron mucho en entrar, y luego
empezaron a destrozarlo todo, por eso salimos corriendo a la calle, donde
nos encontramos con centenares de personas armadas con palos,
varillas y cuchillos. Estaban destruyendo todo a su paso y atacando a
todas las personas con las que se encontraban".
Zhu y sus colegas se convirtieron en blanco de los
vándalos, y él llevó la peor parte. "Al menos tres de ellos me pegaban
como locos, yo no logré defenderme y sólo veía sangre por todas
partes", dice.
Según el joven, en ese instante, el extranjero se
acercó. "Les pidió que pararan y luego me levantó. Estaban furiosos pero
no hicieron nada más", contó.
Acompañado por el desconocido extranjero, Zhu fue
alejándose poco a poco del lugar, pero se desvaneció cerca de un
supermercado. Dos ancianos lo encontraron y lo llevaron a cuestas hasta un
hospital, mientras que el extranjero llevó a las dos colegas del
joven hasta otro centro de emergencia.
"Me gustaría mucho agradecer a ese amigo
extranjero y a todos quienes se ofrecieron a dar una mano, aún desafiando
el peligro", concluyó Zhu.