Por Gerardo Laborde
MONTEVIDEO, 25 mar (Xinhua) -- El presidente
uruguayo Tabaré Vázquez continúa este mes de marzo con altos niveles de
popularidad después de tres años de gestión como mandatario de izquierda,
en que aplicó varias reformas estructurales.
Una reforma tributaria y otra en el sistema de salud
son dos de los "buques insignia" del gobierno de la coalición Frente
Amplio (FA) , que buscaron dotar de mayor equidad y justicia a la
sociedad.
El gobierno también dio un giro en las relaciones
laborales al dejar de lado la ausencia de regulación, característica de
las anteriores administraciones, y pasar a aplicar políticas que
favorecieron a los trabajadores.
No obstante, el ministerio de Economía desarrolló
una política de estricto equilibrio en las cuentas fiscales, que fue
saludada por Estados Unidos y organismos internacionales como el Banco
Mundial.
Distintos sondeos sitúan el nivel de aprobación de
Vázquez entre un mínimo de 47 por ciento y un máximo de 59 por ciento,
cifras más altas en comparación con sus predecesores a la misma altura de
su mandato.
El actual jefe de estado fue elegido en las urnas en
octubre de 2004 por el 50,4 por ciento de los votos de los
uruguayos.
CAUSAS DE LA POPULARIDAD
Para el politólogo Alfredo Garcé hay dos hipótesis
que pueden explicar los elevados niveles de simpatía: una es la marcha
favorable de la economía y la otra es su posicionamiento como jefe
de estado.
"Durante años fue un líder netamente de izquierda y
desde que asumió la presidencia se desplazó hacia el centro", indicó Garcé
a propósito de Vázquez, un médico de 68 años de edad.
"Sus políticas y gestos no buscan sólo conformar al
electorado frentista (del FA). Por ejemplo, restablece relaciones con
Cuba, estrecha las relaciones con Venezuela, pero trae (a Uruguay) a
George W. Bush", dijo Garcé, citado por el diario "La República".
En el bimestre enero-febrero, el nivel de apoyo a la
gestión de Vázquez aumentó hasta ocho puntos porcentuales y se ubicó en un
56 por ciento, según una encuesta de la consultora Cifra.
En los últimos dos bimestres de 2007, la aprobación
al mandatario socialista se ubicaba en 44 y 46 por ciento,
respectivamente.
El mayor apoyo a la figura de Vázquez se acompasó
por una mejora en la sensación de que la "situación económica del país es
buena", que pasó de un 23 al 35 por ciento, según el sondeo.
De acuerdo con el informe de Cifra, el 2007 fue un
año de "inestabilidad" para la imagen del gobierno que comenzó a aplicar un
impuesto a la renta de las personas físicas, en el marco de la
reforma tributaria.
Sin embargo, en el documento se destacó que tras los
primeros meses de vigencia del nuevo gravamen las "inquietudes" de la
población se aplacaron.
EN LA RECTA FINAL
Vázquez inició los últimos dos años de su mandato,
en marzo, con un importante recambio en su gabinete de ministros.
Seis nuevos secretarios de estado, en un total de
13, renovaron su equipo de colaboradores más estrechos, en una medida que
buscó dar mayor perfil técnico a la gestión, según analistas.
Dejaron su cargo dos fuertes líderes sectoriales del
FA: el hasta entonces canciller Reinaldo Gargano, del Partido Socialista,
y quien fuera ministro de Ganadería, y José Mujica, de un sector de ex
guerrilleros tupamaros (el más votado de la coalición).
Los cambios también disminuyeron drásticamente el
promedio de edad del gabinete, que rondaba los 70 años.
El politólogo Oscar Bottinelli opinó en una emisora
local que a través de ese recambio Vázquez pretende "consolidar logros del
gobierno" y que "la opinión pública valore más efectivamente los
resultados positivos".
Al dejar de lado a líderes sectoriales, el
presidente también buscó que el gobierno "no se contamine de disputas"
internas del FA, como la candidatura presidencial que la coalición
presentará en 2009.
En su balance de los tres años de gestión, el pasado
10 de marzo, Vázquez reivindicó a su gobierno como de izquierda y sostuvo
si bien aún restan muchos avances, las condiciones de vida de los
uruguayos ya mejoraron.
El acto, realizado en una localidad del centro del
país, para muchos analistas fue el inicio de la campaña electoral de cara
a las próximas elecciones, para la cual ya declinó postularse.
El mandatario desistió promover una reforma
constitucional que habilite la reelección presidencial inmediata, tal como
se lo solicitaban dirigentes oficialistas.
Hay quienes estiman que Vázquez incidirá en la
designación del próximo candidato de la izquierda, en un proceso de
búsqueda de un nombre de consenso entre los distintos grupos, que se prevé
difícil y largo.
No obstante, para el politólogo Garcé "la
posibilidad de que el FA pierda la elección es muy baja y es independiente
del candidato que termine presentando. La gente no va a votar tanto
personas sino proyectos". Fin