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Uruguayos avalan gestión del presidente Vázquez
  26.03.2008 Actualizado a las 10:17:42
 

     Por Gerardo Laborde 

     MONTEVIDEO, 25 mar (Xinhua) -- El presidente uruguayo Tabaré  Vázquez continúa este mes de marzo con altos niveles de popularidad  después de tres años de gestión como mandatario de izquierda, en que  aplicó varias reformas estructurales. 

     Una reforma tributaria y otra en el sistema de salud son dos de  los "buques insignia" del gobierno de la coalición Frente Amplio (FA) , que buscaron dotar de mayor equidad y justicia a la sociedad. 

     El gobierno también dio un giro en las relaciones laborales al  dejar de lado la ausencia de regulación, característica de las  anteriores administraciones, y pasar a aplicar políticas que  favorecieron a los trabajadores. 

     No obstante, el ministerio de Economía desarrolló una política de  estricto equilibrio en las cuentas fiscales, que fue saludada por  Estados Unidos y organismos internacionales como el Banco Mundial. 

     Distintos sondeos sitúan el nivel de aprobación de Vázquez entre  un mínimo de 47 por ciento y un máximo de 59 por ciento, cifras más  altas en comparación con sus predecesores a la misma altura de su  mandato. 

     El actual jefe de estado fue elegido en las urnas en octubre de  2004 por el 50,4 por ciento de los votos de los uruguayos. 

     CAUSAS DE LA POPULARIDAD 

     Para el politólogo Alfredo Garcé hay dos hipótesis que pueden  explicar los elevados niveles de simpatía: una es la marcha  favorable de la economía y la otra es su posicionamiento como jefe  de estado. 

     "Durante años fue un líder netamente de izquierda y desde que  asumió la presidencia se desplazó hacia el centro", indicó Garcé a  propósito de Vázquez, un médico de 68 años de edad. 

     "Sus políticas y gestos no buscan sólo conformar al electorado  frentista (del FA). Por ejemplo, restablece relaciones con Cuba,  estrecha las relaciones con Venezuela, pero trae (a Uruguay) a  George W. Bush", dijo Garcé, citado por el diario "La República". 

     En el bimestre enero-febrero, el nivel de apoyo a la gestión de  Vázquez aumentó hasta ocho puntos porcentuales y se ubicó en un 56  por ciento, según una encuesta de la consultora Cifra. 

     En los últimos dos bimestres de 2007, la aprobación al mandatario  socialista se ubicaba en 44 y 46 por ciento, respectivamente. 

     El mayor apoyo a la figura de Vázquez se acompasó por una mejora  en la sensación de que la "situación económica del país es buena",  que pasó de un 23 al 35 por ciento, según el sondeo. 

     De acuerdo con el informe de Cifra, el 2007 fue un año de "inestabilidad" para la imagen del gobierno que comenzó a aplicar un  impuesto a la renta de las personas físicas, en el marco de la  reforma tributaria. 

     Sin embargo, en el documento se destacó que tras los primeros  meses de vigencia del nuevo gravamen las "inquietudes" de la  población se aplacaron. 

     EN LA RECTA FINAL 

     Vázquez inició los últimos dos años de su mandato, en marzo, con  un importante recambio en su gabinete de ministros. 

     Seis nuevos secretarios de estado, en un total de 13, renovaron  su equipo de colaboradores más estrechos, en una medida que buscó  dar mayor perfil técnico a la gestión, según analistas. 

     Dejaron su cargo dos fuertes líderes sectoriales del FA: el hasta  entonces canciller Reinaldo Gargano, del Partido Socialista, y quien  fuera ministro de Ganadería, y José Mujica, de un sector de ex  guerrilleros tupamaros (el más votado de la coalición). 

     Los cambios también disminuyeron drásticamente el promedio de  edad del gabinete, que rondaba los 70 años. 

     El politólogo Oscar Bottinelli opinó en una emisora local que a  través de ese recambio Vázquez pretende "consolidar logros del  gobierno" y que "la opinión pública valore más efectivamente los  resultados positivos". 

     Al dejar de lado a líderes sectoriales, el presidente también  buscó que el gobierno "no se contamine de disputas" internas del FA,  como la candidatura presidencial que la coalición presentará en 2009.  

     En su balance de los tres años de gestión, el pasado 10 de marzo,  Vázquez reivindicó a su gobierno como de izquierda y sostuvo si bien  aún restan muchos avances, las condiciones de vida de los uruguayos  ya mejoraron. 

     El acto, realizado en una localidad del centro del país, para  muchos analistas fue el inicio de la campaña electoral de cara a las  próximas elecciones, para la cual ya declinó postularse. 

     El mandatario desistió promover una reforma constitucional que  habilite la reelección presidencial inmediata, tal como se lo  solicitaban dirigentes oficialistas. 

     Hay quienes estiman que Vázquez incidirá en la designación del  próximo candidato de la izquierda, en un proceso de búsqueda de un  nombre de consenso entre los distintos grupos, que se prevé difícil  y largo. 

     No obstante, para el politólogo Garcé "la posibilidad de que el  FA pierda la elección es muy baja y es independiente del candidato  que termine presentando. La gente no va a votar tanto personas sino  proyectos". Fin