SANTIAGO, 25 mar (Xinhua) -- El senado en Chile
aprobó en principio una reforma constitucional que establece el voto como
derecho y la inscripción automática de los nuevos electores.
La controversial iniciativa, impulsada por el
gobierno, volvió a la comisión de constitución, donde hay gran
escepticismo en algunos senadores.
La votación de este primer trámite legislativo del
proyecto, con 15 votos a favor y nueve en contra, indica que todavía no
hay consenso para aprobarlo. Incluso senadores oficialistas rechazaron
el proyecto.
La enmienda constitucional consagra el sufragio como
un derecho y no una obligación de los ciudadanos y establece el sistema de
inscripción automática en los registros electorales.
La iniciativa considera congruente y antidemocrático
la previsión de sanciones contra quienes, inscritos, no acudan a las urnas
sin causa justificada.
El asunto de fondo es que en la actualidad más de
2,5 millones de personas entre 18 y 30 años no están inscritos en el
registro electoral.
El artículo 13 de la constitución establece que "la
calidad de ciudadano otorga los derechos de sufragio" a quienes hayan
cumplido 18 años y que no hayan sido condenados a pena aflictiva.
Pero, en el artículo 15, el derecho a sufragio queda
transformado en un deber, al indicar que "para los ciudadanos (el voto)
será, además, obligatorio".
Se parte así del criterio de que la obligatoriedad
del voto debería tener como consecuencia el que el ciudadano se
inscriba en los registros electorales y concurra al lugar de
votación.
Como se observa, existe ambigüedad entre derecho y
obligación en los artículos referidos, lo cual ha influido en que muchos
chilenos, sobre todo jóvenes, escapen a la obligación de votar, utilizando
para eso la opción de no inscribirse en los registros
electorales.
A esto se añade que, según las encuestas, una gran
parte de la juventud se muestra indiferente hacia la política porque no les
aporta ningún beneficio, además que piensa que los partidos políticos
han perdido credibilidad.
Según autoridades electorales, en los comicios
municipales de octubre de 2004, casi un millón y medio de personas que
estaban inscritas en los registros electorales no votaron.
De ellas, 300.000 votaron blanco, y 257.000 en nulo.
Si se les suma a los no inscritos, casi cuatro millones de personas mo
participaron esos comicios.
Algunos parlamentarios creen que la solución
consiste en establecer la inscripción automática, manteniendo la
obligatoriedad del voto, pues así se elimina la excusa de la no
inscripción.
El gobierno busca restablecer el voto como un
derecho y no como un deber más en sintonía con la juventud chilena.
En un año de elecciones para alcaldes y concejales,
que tiene mucha importancia para las parlamentarias y presidenciales de
2009, el tema es complicado para los partidos derechistas: Renovación
Nacional y Unión Demócrata Independiente (UDI).
La UDI siempre se ha opuesto a cualquier cambio del
sistema electoral binominal y al voto voluntario.
A estos partidos les ha convenido que no se
modifiquen porque, aunque sólo tengan el 40 por ciento de los votos, en la
práctica se equiparan en el parlamento con los partidos de la coalición de
gobierno: Democracia Cristiana, Socialista, Por la Democracia y
Radical Socialdemócrata.
Los dos conglomerados de la derecha también se
oponen a que los chilenos residentes en el exterior ejerzan el sufragio,
al considerar que no los favorece porque la mayoría son familias que
huyeron a causa del régimen militar de Augusto Pinochet.
El sistema electoral necesita reformas para una
mayor participación de la ciudadanía y los partidos políticos precisan
adaptarse a las realidades del siglo XXI. Fin