LISBOA, 24 mar (Xinhua) -- El presidente de la
Asociación Nacional de Revendedores de Combustibles (Anarec) dijo hoy que
2008 será "un año catastrófico" para la economía portuguesa si el
gobierno no baja el Impuesto sobre los Productos Petrolíferos (ISP),
con el objetivo de disuadir a los portugueses de abastecerse en la
vecina España.
"El año pasado ya fue mucho peor en comparación con
2006, y 2008 será catastrófico si el gobierno no baja el ISP a un precio
que disuada a los portugueses de ir a repostar a España.
"La reventa y el sector empresarial se enfrentarán a
graves perjuicios y más quiebras", dijo Augusto Cymbron en declaraciones
recogidas por el portal de la televisión pública RTP.
El presidente de la Anarec criticó, además, el hecho
de que el ISP representa en Portugal "un 9,3 por ciento del total de las
recetas, mientras que en España es de tan solo el 3,6 por ciento, y
en la Unión Europea el 4,8 por ciento".
Con estas cifras, el dirigente defendió una bajada
de "por lo menos 10 a 11 céntimos por litro de gasoil y de 20 a 22
céntimos por litro de gasolina".
"Si baja el ISP, el gobierno conseguirá recuperar el
más de 15 por ciento del mercado que perdió con las transferencias a
España, por ejemplo, en el abastecimiento de grandes camioneros, el 21 por
ciento del IVA, y gran parte del impuesto sobre el tabaco, que
representa más de la mitad de las ventas en los puestos de
abastecimiento", destacó Cymbron.
Se quejó también del aprovechamiento por parte de
las petrolíferas en la conversión del precio del barril de petróleo de
dólares a euros.
"El precio del barril de petróleo debería ser
siempre y solamente anunciado en euros, porque las alteraciones en euros
han sido diminutas, los precios han sido los mismos en los últimos meses",
argumentó.
Además de eso, el presidente de la Anarec criticó a
las petrolíferas, específicamente a Galp, por "seguir, año tras año,
divulgando lucros exorbitantes, rechazando sistemáticamente repartir
con la reventa parte de esos lucros".
"Nos hemos reunido hace un mes con Galp y la
petrolífera no negoció absolutamente nada", afirmó Cymbron.
El responsable acusó a las petrolíferas de mantener
una "postura inflexible" y de "poner en peligro la sustentabilidad
financiera de las empresas, forzando indirectamente a los empresarios a
contener los costes y, en situación extrema, a despedir personal".
Fin