
BEIJING, 24 mar (Xinhua) --
El crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de China se verá reducido
este año al 10,5 por ciento, como consecuencia de la ralentización del
crecimiento de las exportaciones chinas, afectadas en gran medida por la
crisis hipotecaria de Estados Unidos y la desaceleración de la economía
global, según un informe del Instituto de Investigación Económica de
la Universidad Renmin de China.
Sin embargo, la cifra todavía se sitúa por
encima del ocho por ciento establecido por el gobierno pese a las medidas
de enfriamiento económico, dice el informe.
La presión inflacionaria continuará siendo un gran
problema para el gobierno del país asiático después de que el Índice de
Precios al Consumidor (IPC) subió un 8,7 por ciento en febrero,
el nivel más alto en los últimos 12 años, y con el continuo aumento
del precio de los metales, petróleo crudo y productos agrícolas.
Un incremento de un uno por ciento en el precio
internacional de la energía supone un aumento del 0,1 por ciento en el IPC
de China.
El primer ministro chino, Wen Jiabao, ha afirmado
que su gobierno se esforzará por asegurar un desarrollo económico rápido
y estable, controlando al mismo tiempo la inflación de manera
efectiva y resolviendo las cuestiones del desarrollo "inestable, no
coordinado ni sostenible".
El informe indica que el crecimiento lento de la
economía global, la devaluación del dólar estadounidense y las
repercusiones de la crisis hipotecaria en el mercado chino de
capitales añadirán más incertidumbres a las perspectivas económicas
de China en 2008.
El PIB del país asiático ha mantenido un crecimiento
anual por encima del 10 por ciento durante cinco años consecutivos,
llegando al nivel máximo de los últimos 13 años con el 11,4 por ciento en
2007, al tiempo que también aumentaban los riesgos por la presión
inflacionaria y el sobrecalentamiento de la economía.