BEIJING, 24 mar (Xinhua) -- Los hechos violentos
acontecidos en la capital del Tíbet no deben ser tergiversados en los
reportajes de algunos medios de comunicación occidentales.
En las acciones violentas que estallaron el pasado
día 14 de marzo en la capital de la región autónoma del Tíbet (suroeste de
China), un total de 19 personas, incluido un policía, perdieron
la vida, mientras otras 624 resultaron heridas, incluidos 242
agentes policiales.
Los datos oficiales revelaron que los alborotadores
provocaron más de 300 focos de incendios, la mayoría en viviendas
privadas, almacenes y escuelas, además de quemar vehículos y dañar
instalaciones públicas.
Sin embargo, algunos medios de comunicación
occidentales ignoraron los hechos y presentaron informaciones
distorsionadas durante más de diez días. Se difundieron noticias sobre las
" medidas represivas" y la "tiranía" del gobierno chino contra los
tibetanos y las sospechas sobre el empeoramiento de la situación del
Tíbet en numerosos periódicos, radios y páginas web de noticias.
Algunos portales de internet occidentales publicaron
una foto en la que se afirmaba: "Las tropas chinas hacen desfilar a los
presos tibetanos esposados en los camiones", mientras que la imagen
mostraba a policías indios arrastrando a una persona.
En otras páginas web occidentales apareció una foto
recortada de los camiones militares chinos, suprimiendo la mitad en que se
veía a los alborotadores tirar piedras a los vehículos.
También publicaron una foto que mostraba un
enfrentamiento entre agentes policiales nepalíes y tibetanos en Kathmandú,
pero se afirmaba que los agentes de la policía eran de China.
Estos medios de comunicación, que intentabann actuar
como árbitros morales, hicieron caso omiso al desarrollo económico,
social y cultural del Tíbet y a los esfuerzos del gobierno chino por
mantener el orden en Lhasa, además de acusar en repetidas ocasiones al
gobierno chino de "privar de libertad religiosa al pueblo tibetano" y
"perpetrar un genocidio cultural en el Tíbet".
Estos medios relacionaron los alborotos con el
registro de los derechos humanos del país asiático y los Juegos Olímpicos
de Beijing 2008, y decidieron boicotear la próxima competición
internacional.
Frente a estos reportajes deshonestos y que deforman
los hechos, el pueblo chino no puede menos que preguntar:
¿Entienden realmente la historia y la cultura del
Tíbet? ¿Entienden cuánto aprecia el pubelo tibetano la actual situación
de convivencia armoniosa entre las diferentes etnias, el crecimiento
económico, desarrollo social y prosperidad cultural del Tíbet?
¿Entienden las expectativas del pueblo chino sobre
los Juegos Olímpicos de Beijing y su voluntad sincera de compartir este
magnífico evento deportivo con el resto del mundo?
¿Han cumplido con los que denominan principios de
imparcialidad, justicia, libertad de expresión y profesionalismo al
redactar los reportajes?
Lo cierto es que los hechos no deben ser deformados
y la verdad no debe ser escondida, mientras las mentiras nunca se
convertirán en verdad y un sentido de justicia es común a todas las
personas.
La postura del gobierno chino y las medidas que toma
han logrado el apoyo y el entendimiento de la sociedad internacional.
Muchos países y organizaciones, incluidos Pakistán, Singapur, India
y los países africanos y árabes, así como los diplomáticos extranjeros en
China, han expresado su apoyo al gobierno chino.
La Organización de Cooperación de Shanghai dijo en
una declaración que apoya las medidas del gobierno chino para
mantener el orden y la estabilidad en el Tíbet.
Ese apoyo amistoso y firme muestra el respeto a los
hechos y la verdad, así como la confianza y la amistad con China y su
pueblo por parte de estos países, que creen en la verdad y la
justicia.
El pueblo chino reveló la conspiración de la
camarilla del Dalai Lama, apoyada por algunas fuerzas hostiles
occidentales que exigen la separación del Tíbet de la patria y quieren
perturbar el ambiente pacífico para los próximos Juegos Olímpicos.
La opinión internacional siempre se atendrá a la
verdad. Los reportajes deshonestos, parciales elaborados por algunos
medios de comunicación occidentales no representan la opinión pública real,
sobre todo en la era de la información y la globalización.
Decenas de miles de internautas de dentro y fuera de
China están enfadados por los reportajes parciales y a veces
deshonestos sobre las acciones violentas ocurridas en el Tíbet elaborados
por los medios de comunicación occidentales.
Creemos que con el aumento de los reportajes y
comentarios objetivos, justos y razonables, el pueblo chino, incluido el
pueblo tibetano, junto al resto del mundo que ama la paz y aprecia la
amistad, puede distinguir lo correcto de lo erróneo y apoyar la estabilidad
y el progreso del Tíbet.
También creemos que los atletas y el público de
todas las partes del mundo participarán activamente en los Juegos
Olímpicos de Beijing en agosto, cuando serán acogidos con una gran sonrisa
por el pueblo chino. Fin