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  19.03.2008 Actualizado a las 13:36:22
 

     Hemos elaborado el Programa Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico a Medio y Largo Plazo, el cual ha hecho una  disposición global de este desarrollo en nuestro país de 2006 a  2020 y dado curso a un grupo de proyectos especiales importantes.  Esto tendrá una proyección de importancia trascendental y de largo alcance sobre el incremento de la capacidad de innovación autónoma y el impulso a la construcción de un país innovador. Se ha  potenciado la investigación en ciencias básicas y tecnologías de  vanguardia, con la consecución de una partida de importantes  logros de innovación tales como la computadora de altas funciones, la telefonía móvil de tercera generación y el superarroz híbrido,  formando una porción de productos dotados de derechos de propiedad intelectual propios y competitividad en el mercado. En los últimos cinco años la inversión de la hacienda central en ciencia y  tecnología ha llegado a los 340.600 millones de yuanes. En toda la sociedad los fondos destinados a investigación, experimentación y  desarrollo han aumentado de los 128.800 millones de yuanes en 2002 a 366.400 millones en 2007, y su proporción en el PIB del 1,07% al 1,49%. La institución del sistema de innovación tecnológica con  las empresas como sujetos se ha anotado progresos apreciables. Se  ha acrecentado visiblemente la capacidad de la innovación  científica y tecnológica de apoyar y conducir el desarrollo  económico y social. 

     Hemos trazado y puesto en práctica una serie de políticas  sectoriales y planes especiales, promoviendo así la optimización y actualización de la estructura sectorial. Se han desarrollado  raudamente, entre otras industrias de altas y nuevas tecnologías,  las de informática, biología, la aeronáutica y astronáutica,  nuevas energías, nuevos materiales y el mar. La revigorización de  la industria manufacturera de bienes de equipo ha logrado  resultados notables. Los servicios modernos como el turismo, las  finanzas y la logística se han desarrollado con pujanza. La  construcción de infraestructuras y de industrias básicas ha  cobrado progresos considerables, a la vez que un grupo de obras  importantes ha concluido en sucesión o está marchando en forma  expedita. El ferrocarril Qinghai-Tíbet se terminó de construir y  se abrió al tráfico con un año de antelación, el complejo  hidráulico de las Tres Gargantas reportó por completo su  rentabilidad integral en la prevención de inundaciones, la  generación eléctrica, la navegación, etc., entraron en pleno  funcionamiento el envío de electricidad del oeste al este y la  conducción de gas en la misma dirección, progresó sin  contratiempos la obra de trasvase de aguas del sur al norte, se  inició la construcción sucesiva de un grupo de proyectos  importantes como la central hidroeléctrica de Xiluodu, la  nucleoeléctrica de Hongyanhe, el ferrocarril de alta velocidad  Beijing-Shanghai, la refinería de petróleo del orden de diez  millones de toneladas y las plantas de etileno del orden de un  millón de toneladas, y se obtuvieron progresos significativos en  la prospección y explotación del campo gasífero de Puguang y el  petrolífero de Nanbao. En los pasados cinco años la capacidad  instalada de generación eléctrica ha aumentado 350 millones de  kilovatios, equivalentes al total realizado en los 53 años que van de 1950 a 2002; las carreteras nuevas han sumado 192.000  kilómetros, de los cuales 28.000 son de autopistas; se han puesto  en operación 6.100 kilómetros de vías férreas nuevas; se han  construido 568 puntos de atraque del orden de 10.000 toneladas o  más, y el número de usuarios nuevos de telecomunicaciones ha  ascendido en 494 millones. Todo ello mejora eficazmente la  situación de la energía, el transporte y las comunicaciones e  incrementa la fuerza para el ulterior desarrollo económico y  social.

Nos hemos tomado muy en serio el ahorro de recursos y la  protección medioambiental. En el Documento Guía del XI Plan  Quinquenal el ahorro energético y la reducción de emisiones  contaminantes están establecidas como metas obligatorias. En los  últimos dos años se ha formulado y puesto en ejecución, además, un proyecto de actuación integral para estas metas, se han  establecido los sistemas correspondientes de índices, de  supervisión y medición, de verificación y de responsabilidad por  las metas, y se ha promulgado un plan nacional de respuesta al  cambio climático. Se ha eliminado según la ley una considerable  parte de la capacidad productiva obsoleta, logrando suspender o  cerrar pequeñas plantas termoeléctricas por una capacidad total de 21.570.000 kilovatios y 11.200 pequeñas minas de carbón y eliminar la capacidad de producción atrasada de hierro en 46.590.000  toneladas, la de acero en 37.470.000 y la de cemento en 87  millones. Se han puesto en marcha diez programas prioritarios de  ahorro energético. Y tenemos avances decisivos en el proyecto de  desulfuración de plantas carboeléctricas. El Gobierno Central ha  realizado inversiones para respaldar la ejecución de 691 proyectos destinados a prevenir y sanear la contaminación hídrica en las  cuencas clave. Se han continuado impulsando rehabilitaciones del  entorno ecológico tales como la protección de los bosques  naturales y el control de los focos de tormentas de arena en torno de Beijing y Tianjin, y durante el último quinquenio la devolución de tierras de cultivo a la silvicultura y la repoblación forestal  han sumado, en términos acumulativos, 31,91 millones de hectáreas  de tierras, y se han reintegrado 34,6 millones de hectáreas de  tierras de pastoreo a la praticultura. Se ha reforzado la  protección de los terrenos y los recursos hídricos, y se han  agregado mediante arreglo, rerroturación y explotación 1.526.000  hectáreas a las tierras de cultivo en el mismo periodo. Gracias a  los esfuerzos de las diversas partes se han anotado progresos  positivos en el ahorro de energía y la reducción de emisiones  contaminantes, de modo que en 2007 el consumo de energía por  unidad de PIB se recortó en un 3,27% con respecto al año anterior  y se registró por primera vez en los últimos ejercicios el doble  descenso de la demanda química de oxígeno y la emisión global de  dióxido de azufre, con una disminución del 3,14% y el 4,66%,  respectivamente, sobre el año anterior. Se ha operado un cambio  sustancial tanto en la comprensión como en la práctica en materia  de ahorro de recursos y protección medioambiental. 

     Hemos puesto en ejecución la estrategia general de desarrollo  regional. Hemos proseguido adelante la explotación a gran escala  del Oeste del país, donde en los últimos cinco años la hacienda  central ha invertido más de 280.000 millones de yuanes en apoyo de las obras prioritarias de construcción, registrándose notables  avances en la instalación de infraestructuras y el mejoramiento  del entorno ecológico e imprimiéndose un raudo desarrollo a las  zonas clave y los sectores aventajados con peculiaridades propias. Hemos formulado y llevado a la práctica la estrategia de  revigorización del Nordeste y otros viejos centros industriales, y, como consecuencia, los grandes centros de producción cerealícola  se han fortalecido de continuo, las empresas estatales han logrado avances decisivos en su reforma, reorganización y reconversión, la fabricación nacional de importantes equipos tecnológicos ha  obtenido resultados notorios, el ensayo del cambio de modalidad  económica de las ciudades dependientes de sus recursos naturales  ha marchado sin contratiempos, y los viejos centros industriales  han vuelto a rebosar de nueva energía y vitalidad. Hemos elaborado y llevado a efecto las políticas y medidas de fomento del despegue de las regiones centrales, lo que ha permitido acelerar la  formación de una agricultura moderna en las principales zonas  productoras de cereales y conseguir un mayor progreso en las  importantes industrias de energía, materias primas y materiales,  el sector de fabricación de bienes de equipo y el sistema integral de comunicación y transporte. Las regiones orientales siguen  llevando la delantera en el desarrollo y han aumentado  visiblemente su fuerza económica y calidad global. Se ha  propulsado con mayor celeridad la explotación y apertura de las  zonas económicas especiales, la Nueva Zona de Pudong, en Shanghai, y la de Binhai, en Tianjin. Todas estas medidas de gran  importancia han contribuido a una distribución racional y un  desarrollo coordinado de la economía de las diversas regiones.