BEIJING, 19 mar (Xinhua) -- Los disturbios acaecidos recientemente en
Lhasa pusieron bajo severa amenaza la vida de la población y la
estabilidad social, dijo hoy en Beijing un veterano funcionario
tibetano.
Los crímenes cometidos por los alborotadores, que
incluyeron golpizas, destrozos, saqueos e incendios, pusieron en gran
peligro la vida de los residentes de Lhasa, y resultaron en graves daños
a la propiedad, dijo Ragdi, ex vicepresidente del Comité Permanente
de la Asamblea Popular Nacional (APN), el parlamento chino.
El ex legislador condenó a la camarilla del Dalai,
que según él instigó y planeó los disturbios que tuvieron lugar en Lhasa el
pasado viernes.
Ragdi precisó que un grupo de alborotadores asesinó
a 13 civiles inocentes, causó heridas graves a una docena de policías,
quemó más de 200 edificaciones comerciales y residenciales, y
destruyó más de 50 vehículos, además de lanzar arengas en favor del
separatismo.
"La crueldad de esos alborotadores ha provocado gran
indignación entre el pueblo", aseguró el político de origen
tibetano.
"Contamos con suficientes pruebas que demuestran que
los disturbios en Lhasa fueron organizados, planeados e instigados
por la camarilla del Dalai", reiteró.
"El violento crimen no fue sino un símbolo que
muestra el virulento combate entre nosotros y la camarilla del Dalai, y
que tiene una importante connotación política", dijo.
Los disturbios sangrientos en Lhasa tuvo el
propósito de hacer aumentar la tensión para perjudicar los próximos Juegos
Olímpicos de Beijing, añadió Ragdi.
"Hay abundantes hechos para demostrar que los
disturbios de Lhasa fueron premeditados por la camarilla del Dalai con el
objetivo de atentar contra la estabilidad social en un período
tan sensible. Los disturbios fueron incitados con malevolencia para
convertirlos en sangrientos actos de violencia con el propósito
de ejercer presión sobre el gobierno chino", señaló Ragdi.
Qiangba Puncong, presidente del gobierno de la
región autónoma del Tíbet, dijo el lunes en una rueda de prensa que el
número de civiles muertos en los disturbios se ha elevado de 10 a
13.
"Los disturbios de Lhasa han demostrado una vez más
que la camarilla del Dalai, apoyada por algunas fuerzas occidentales
hostiles a China, nunca ha cesado de llevar a cabo actividades
secesionistas", sentenció Ragdi.
"Dando a conocer y denunciando los violentos
crímenes que ellos cometieron en Lhasa, ponemos al descubierto su
conspiración para separar al Tíbet de la patria y minar el ambiente
pacífico del país durante la organización de los próximos Juegos
Olímpicos", destacó.