BEIJING, 19 mar (Xinhua) -- La situación en Lhasa,
capital de la región autónoma del Tíbet, se encuentra básicamente bajo
control después de los disturbios de la semana pasada, dijo hoy
Ragdi, ex vicepresidente del Comité Permanente de la Asamblea
Popular Nacional (APN), el parlamento de China.
El veterano funcionario tibetano afirmó que los
disturbios, apoyados por la camarilla del Dalai Lama, amenazaron
seriamente la estabilidad social del Tibet, durante una reunión del segundo
Comité Consultivo sobre el Desarrollo de la región autónoma del
Tíbet celebrada hoy miércoles en Beijing.
"El desarrollo es la prioridad de todos los trabajos
que estamos llevando a cabo en el Tíbet, y mantener la estabilidad
social es nuestra responsabilidad", manifestó Ragdi. Debemos tomar en
consideración la situación política y poner la estabilidad en primer lugar
mientras nos concentramos en el desarrollo económico y social", agregó el
ex legislador.
Ragdi recomendó desvelar el motivo real de la
camarilla del Dalai para organizar las actividades criminales, a fin de
mantener una sociedad estable y armoniosa en el Tíbet.
Los negocios comerciales de Lhasa empezaron a
reabrir sus puertas desde ayer martes. Escuelas, fábricas e instituciones
gubernamentales también han regresado a sus actividades normales.
Las principales avenidas del área urbana, que estaban llenas de
rocas y basuras, están siendo ocupadas nuevamente por buses, coches,
taxis y bicicletas.
El gobierno regional tibetano informó que hasta las
23:00 horas del 18 de marzo, 105 personas se habían entregado a la policía
por su participación en los disturbios.
Los disturbios estallaron el viernes pasado en
Lhasa, y en ellos los agitadores dieron muerte a 13 civiles inocentes y
provocaron incendios en más de 300 lugares, además de lanzar ataques
contra escuelas, bancos, hospitales, tiendas, oficinas gubernamentales,
instalaciones públicas e instituciones de prensa estatales.
Las investigaciones preliminares muestran que
al menos 373 comerciantes y 32 empresas sufrieron daños en los hechos
de violencia, con pérdidas superiores a los 99,1 millones de
yuanes ( unos 14 millones de dólares), según el departamento de comercio
del Tíbet.