BEIJING, 18 mar (Xinhua) --
Los departamentos correspondientes de la Región Autónoma del Tíbet están
tomando medidas legales para enfrentar los disturbios recientes en Lhasa,
la capital regional, y la situación actual allá ha vuelto a la normalidad,
dijo hoy el vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Qin
Gang.
"Tenemos evidencia amplia que demuestra que los
disturbios de Lhasa fueron organizados, premeditados, tramados e incitados
por la camarilla del Dalai Lama", dijo Qin en una conferencia de prensa
habitual.
El vocero hizo las declaraciones cuando un
periodista le pidió que comentara la declaración de la presidencia de la
Unión Europea (UE) sobre el incidente de Lhasa.
Qin dijo que China tomó nota de la declaración
emitida por la UE y que informó a la UE y a sus países miembros sobre la
verdad de los disturbios en Lhasa y sobre las medidas tomadas por los
departamentos correspondientes del Tíbet.
El gobierno local ha estado tomando medidas legales
y razonables para enfrentar el incidente para mantener la estabilidad
social, defender el sistema legal de la nación y salvaguardar los
intereses fundamentales de la gente de todos los grupos étnicos en el
Tíbet. Los órganos de aplicación de la ley mostraron suma moderación en el
manejo del incidente, dijo el vocero.
Qin afirmó que los disturbios no sólo causaron
pérdidas enormes a la vida y propiedad de la ciudad, sino que también
alteraron seriamente el orden social.
La acción de las personas ilegales no fue en
absoluto una "manifestación pacífica" sino un crimen violento. "Los
infractores de la ley mataron a gente inocente, generando gran indignación
y condena entre la gente de todos los grupos étnicos en el Tíbet",
dijo.
Los disturbios, que violaron gravemente los derechos
humanos fundamentales y los principios de libertad, pusieron en evidencia
una vez más la naturaleza secesionista de la camarilla del Dalai
Lama y la naturaleza hipócrita y fraudulenta de sus alegatos de
supuesta "paz" y "no violencia", afirmó.
Qin dijo que los disturbios violaron la soberanía
nacional, la seguridad e integridad territorial y pusieron en peligro las
vidas y propiedad de la población. "Cualquier gobierno responsable no se
quedaría sin actuar ante ese tipo de disturbios", agregó.
El vocero urgió a la UE y a los países
correspondientes, así como a organizaciones internacionales a que respeten
los hechos, defiendan la justicia, distingan lo correcto de lo incorrecto
en los disturbios en Lhasa y frenen conjuntamente los crímenes violentos
de la camarilla del Dalai Lama.
"Los gobiernos de todos los niveles de China son
capaces de salvaguardar la soberanía nacional e integridad territorial,
proteger las vidas y propiedad de la población y de mantener la
estabilidad del orden social", dijo.
El 14 de marzo, estallaron disturbios en los que se
llevaron a cabo golpizas, destrozos, saqueos e incendios y que rompieron
la paz en Lhasa.
Los alborotadores incendiaron más de 300 sitios,
incluidas residencias y 214 comercios, destrozaron y quemaron 56 vehículos
y atacaron escuelas, bancos, hospitales, comercios, oficinas
gubernamentales, empresas públicas y oficinas de medios de
comunicación.
Sobre la respuesta de China sobre si líderes de
gobierno de otros países albergan al Dalai Lama, Qin dijo que China
siempre ha tenido una posición clara y firme sobre la cuestión.
"El Dalai Lama no es una persona religiosa pura sino
un refugiado político que se dedica a actividades de división de China y
de destrucción de la unidad nacional bajo el camuflaje de la religión",
dijo Qin.
"Nos oponemos firmemente a que funcionarios del
gobierno de cualquier país se reúnan con el Dalai Lama y ofrezcan una
plataforma y conveniencia para las declaraciones y actividades
secesionistas del Dalai", dijo Qin.
Ningún gobierno de ningún país admite que el
"gobierno exiliado del Tíbet" o que el "Tíbet sea un país
independiente".
Qin agregó que espera que la comunidad
internacional reconozca la naturaleza secesionista de la camarilla del Dalai Lama
a través de los disturbios recientes en Lhasa.