BEIJING, 17 mar (Xinhua) -- El vocero
del Exterior de China, Liu Jianchao, exhortó hoy a los países interesados
a respetar los hechos y distinguir entre lo correcto y lo equivocado en
los disturbios que han ocurrido en Lhasa.
Liu hizo el comentario en respuesta a una pregunta
de la prensa acerca del llamado de algunos países para solucionar el
incidente a través del diálogo.
Las personas que no respetan la ley no están
realizando una manifestación pacífica sino un violento crimen, afirmó Liu.
Los infractores de la ley mataron a personas inocentes brutalmente,
generando una gran indignación y condena de la gente de todos los
grupos étnicos en la Región Autónoma del Tíbet.
El gobierno local ha tomado medidas legales para
manejar el incidente del orden y mantener la estabilidad social, defender
el sistema legal de la nación y proteger los intereses fundamentales de
la población de todos los grupos étnicos en el Tíbet, señaló.
Los disturbios fueron organizados, premeditados y
avivados por la camarilla del Dalai Lama, los cuales no solamente causaron
graves pérdidas de vida y materiales en la ciudad sino que también
alteraron seriamente el orden social, dijo Liu.
Mencionó que los disturbios expusieron una vez más
las intenciones separatistas de la camarilla del Dalai Lama y su
hipócrita y fraudulenta naturaleza de supuesta "paz" y "no
violencia" .
Cualquier intento por dividir la patria se
enfrentará a la firme oposición del pueblo de todos los grupos étnicos,
incluyendo los compatriotas tibetanos, y está destinado al fracaso,
afirmó.
La comunidad internacional reconoce ampliamente que
el Tíbet es una parte inalienable de China, y la postura del gobierno
sobre el asunto del Dalai Lama ha sido ampliamente comprendida y apoyada
por los países y pueblos que defienden la justicia, mencionó.
El gobierno chino decididamente protege la soberanía
del estado y su integridad territorial, promueve el desarrollo y la
estabilidad en el Tíbet, y protege la vida y la propiedad de todo el
pueblo del Tíbet, expresó Liu.
El 14 de marzo, actos de violencia incluyendo
peleas, destrucción de propiedades, saqueos e incendios premeditados se
registraron en el área urbana de Lhasa.
Los agitadores prendieron fuego a más de 300 sitios,
entre ellos residencias y 214 tiendas, destruyeron y quemaron 56
vehículos, y atacaron escuelas, bancos, hospitales, comercios, oficinas de
gobierno, oficinas públicas y de medios de comunicación.
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