BEIJING, 17 mar (Xinhua) -- Los disturbios del
pasado viernes en Lhasa no sólo han causado graves pérdidas de vida y en
bienes en la ciudad, sino que también han perturbado el orden social de
la región.
Así lo declaró Qiangba Puncog, presidente del
gobierno de la región autónoma del Tíbet, en una conferencia de prensa
celebrada hoy lunes en Beijing.
Los alborotadores incendieron más de 300 sitios,
incluyendo viviendas y 214 tiendas, además de que destruyeron y quemaron
56 vehículos en Lhasa, capital de la región autónoma del Tíbet.
En los disturbios del pasado viernes, 13 ciudadanos
inocentes murieron quemados o apuñalados hasta morir.
El presidente del gobeirno regional citó dos casos
de brutalidad ocurridos aquel día. En uno de ellos, un ciudadano fue
rociado con gasolina por los alborotadores y fue quemado vivo hasta
la muerte. En otro caso, los alborotadores golpearon a un policía
patrullero hasta que quedó inconsciente, y luego cortaron un pedazo de
carne de su nalga.
Un total de 61 agentes de la policía
resultaron heridos en los disturbios del pasado viernes en Lhasa, de los cuales
seis se encuentran en estado grave.