BEIJING, 16 mar (Xinhua) -- Los legisladores
tibetanos que asistieron a la Asamblea Popular Nacional en Beijing se
unieron a los líderes budistas tibetanos y a los tibetanos locales en la
condena a las actividades sediciosas en Lhasa, que alteraron la paz
en la ciudad ubicada en una meseta.
Purbu, diputado de la Asamblea Popular Nacional,
dijo que se sintió "consternado y muy triste" al enterarse de lo ocurrido
en su tierra natal.
"Hablé con mi esposa por teléfono. Ella estaba
cuidando a su madre enferma en un hospital cuando estallaron los
disturbios el viernes. Ella no pudo regresar a casa sino hasta el domingo
en la mañana", dijo.
"Las vidas de los tibetanos están mejorando día con
día. No podemos permitirnos ningún disturbio más", dijo el hombre, quien
vivió 56 años en la ciudad.
Una legisladora, Saizhoi, subjefa del Instituto de
Agricultura de Lhasa, dijo que sus paisanos tibetanos necesitan
solidaridad, paz y vidas mejores, y que "el sabotaje sedicioso
definitivamente no es lo que los 2,8 millones de personas en el Tíbet
desean ver".
"Sólo se trató de un puñado de gente con mala
disposición intentando un disturbio", dijo, "hablé con mi familia por
teléfono y ellos me dijeron que afortunadamente ahora las cosas se han
tranquilizado".
El XI Panchen Lama Gyaincain Norbu condenó el
disturbio ilegal en Lhasa y dijo que los actos de sabotaje son contrarios
a los principios del Budismo.
"Los actos de los alborotadores no sólo dañaron los
intereses de la nación y de la población, sino que también violaron el
propósito del Budismo", dijo el Panchen.
Un brote de violencia el viernes, que de acuerdo con
el gobierno regional tibetano fue maquinado por la camarilla del Dalai,
causó la muerte a 10 civiles y heridas a muchos. Fin