LIMA, 6 mar (Xinhua) -- Bolivia y Perú rechazaron la
recomendación de la ONU de que prohíban la masticación de la hoja de
coca, que es una práctica ancestral de las culturas andinas.
El ministro boliviano de la Presidencia, Juan
Quintana, consideró una impostura la resolución de la Junta Internacional
de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) de la Organización de las
Naciones Unidas (ONU).
"Ojalá la ONU pudiera prohibir a los ciudadanos del
mundo fumar o consumir bebidas alcohólicas", expresó Quintana, según
despachos de hoy procedentes de La Paz, la capital administrativa de
Bolivia.
En Bolivia y Perú el "chacchado" o "acullico"
(masticación) de la coca es una costumbre ancentral. Además la recolección
de coca y su comercialización restringida es una actividad económica para
los llamados "cocaleros".
"La hoja de coca, no es cocaína", ha dicho en
diversas ocasiones el mandatario boliviano Evo Morales, quien ha
solicitado la despenalización internacional de la coca.
Morales, quien fue dirigente cocalero, censura que
la ONU y Estados Unidos pretendan la destrucción de la coca sólo porque el
narcotráfico la convierte en cocaína.
Pretender la erradicación total de la coca es como
si durante la ley seca en Estados Unidos, ese país hubiera pretendido la
detrucción mundial de las uvas u otros alimentos sólo porque había
quien los convertía en bebidas alcohólicas.
En Lima, el canciller peruano, José García Belaúnde,
dijo en un comunicado que la hoja de coca tiene propiedades medicinales y
las comunidades autóctonas la consumen desde tiempos inmemoriales.
"Hemos señalado a la Junta Internacional de Control
de Estupefacientes de la Organización de las Naciones Unidas que el
Perú sigue respetando el uso tradicional de la hoja de coca", dijo
García Belaunde.
La Convención Única de Estupefacientes de 1961
concedió a Perú plazo de 25 años para que desalentara la masticación de la
hoja de coca.
En 1988, Perú logró que la convención incluyera que
las medidas adoptadas respetaran los derechos humanos y consideren los
usos tradicionales lícitos de la hoja de coca.
Movimientos indígenas y campesinos bolivianos
anunciaron que presentarán una protesta formal ante la ONU por pretender
prohibir la masticación de la hoja de coca o consumirla como té.
Investigadores aseguran que la hoja de coca quita el
hambre, sirve como complemento dietético, es calmante y concede vitalidad
al organismo en situaciones extremas.
El movimiento indígena campesino del país
altiplánico y anunció que presentarán a la ONU una gran cantidad de
documentación sobre las bondades comprobadas de la hoja de coca.
El ministro boliviano Juan Quintana calificó de
"colonialista" el informe de la Junta Internacional de Control de
Estupefacientes de la ONU y reivindicó el uso de la hoja con propósitos
medicinales y en rituales religiosos.
Según el gobierno de Bolivia, el consumo de hoja de
coca alcanza al año 2,5 millones de libras (1.200 toneladas).
"Se han hecho tantos estudios que demuestran que la
coca no es cocaína y siguen insistiendo en ello", afirmó el
presidente de una Asociación boliviana de Productores de Coca, Hernán
Justo.
Igualmente, el viceministro de la Coca, Jerónimo
Meneses, dijo que "nosotros vamos a seguir manteniendo esta tradición
y cultura, vamos a seguir manteniendo la coca".
Meneses condenó la intención de la JIFE de prohibir
el consumo de la hoja de coca.
Colombia, Perú y Bolivia, en ese orden, son los
mayores productores de hoja de coca en el mundo.
Expertos consideran que al menos 90 por ciento de la
producción de coca es adquirida por narcotraficantes para convertirla en
cocaína, con Estados Unidos y Europa como los mayores consumidores.
La hoja de coca es sagrada para las comunidades
autóctonas de Bolivia y Perú. La industria farmacéutica extrae componentes
de la hoja de coca. Fin