NACIONES UNIDAS, 6 mar (Xinhua) -- El estancamiento
en torno al programa nuclear iraní todavía persiste a pesar de una nueva
resolución adoptada por el Consejo de Seguridad de la ONU para
imponer nuevas sanciones contra Irán con el propósito de presionar a
Teherán para que suspenda sus actividades de enriquecimiento de uranio,
sostienen los analistas locales.
POSICION DE DOBLE VIA
Al igual que las dos resoluciones anteriores de
sanciones contra Teherán, la última resolución observa dos vías: una
presión moderada y un paquete de incentivos en un esfuerzo por
devolver a Irán a la mesa de negociaciones y solucionar su problema
nuclear mediante mediaciones diplomáticas.
Las medidas de sanciones de la nueva resolución
incluyen restricciones de viaje y prohibiciones para más iraníes; una
ampliación del congelamiento de activos; bloqueo a artículos de
doble uso, créditos de exportación; supervisión financiera;
inspecciones de los cargamentos en aviones y barcos.
Sin embargo, observadores locales sostienen que las
medidas son moderadas e incapaces de perjudicar en manera alguna a
Irán.
Como indicó el embajador chino ante la ONU, Wang
Guangya, la nueva resolución no está destinada a castigar Irán, sino a
obligarle a volver a la mesa de negociaciones, reactivando entonces
una nueva ronda de esfuerzos diplomáticos.
"Estas sanciones no están dirigidas contra el pueblo
iraní y no afectarán las actividades económicas y financieras normales
entre Irán y otros países", señaló Wang.
Como es sabido, la nueva resolución ha dejado un
amplio espacio para una solución diplomática al problema nuclear iraní. La
Resolución 1803 destacó la autoridad y el papel de la Agencia
Internacional de Energía Atómica (AIEA), aplaudió el avance en la
cooperación entre Irán y la AIEA, y prometió un apoyo continuo a la
colaboración entre ambas partes.
También enfatizó la disposición de Gran Bretaña,
China, Francia, Alemania, Rusia y Estados Unidos a solucionar el problema
nuclear iraní sobre la base de un paquete de arreglos que ofrecieron en
junio de 2006.
"Todas las medidas de sanciones son reversibles",
dijo el embajador chino Wang. "Si Irán suspende el enriquecimiento de
uranio y las actividades de reprocesamiento y cumple con las
resoluciones relevantes de la AIEA y el Consejo de Seguridad,
las sanciones serán suspendidas y hasta finiquitadas".
Como demostración de la decisión de los seis países
de promover una solución diplomática, sus ministros de Exteriores
emitieron el lunes una declaración conjunta después de adoptar la
resolución, estimulando al jefe de la política exterior de la Unión
Europea (UE), Javier Solana, a reunirse con Saeed Jalili, secretario del
Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, para "abordar los intereses
y preocupaciones de ambas partes en un gesto que puede crear gradualmente
las condiciones para la apertura de negociaciones".
FRACASO PARA LOGRAR UNANIMIDAD
En contraste con las anteriores dos resoluciones de
sanciones contra Irán, la última no logró la aprobación por unanimidad
entre los 15 miembros del Consejo de Seguridad, un objetivo que los
patrocinadores trataban de lograr en un esfuerzo por destacar la
resolución de la comunidad internacional y el aislamiento de
Teherán.
A finales de febrero, Gran Bretaña, Francia y
Alemania plantearon un borrador de resolución en base de los elementos
acordados en Berlín en enero por los ministros de Exteriores de
Alemania y los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad, y
distribuyeron el borrador entre los miembros del consejo.
Sudáfrica, Indonesia, Vietnam y Libia expresaron sus
reservas sobre el proyecto, al argumentar que la imposición de sanciones
más enérgicas, en un momento en el que Irán está logrando avances en
su cooperación con la AIEA, perjudicaría tal colaboración. Algunos incluso
insinuaron que votarían en contra o se abstendrían.
Para superar las sospechas de los cuatro países, los
patrocinadores hicieron ciertas revisiones no sustanciales del
borrador, como el énfasis en el apoyo al papel de la AIEA en la
solución del problema nuclear iraní y la referencia a la observación
de derechos nacionales e internacionales en inspecciones de cargamentos en
aviones y barcos de Irán.
En un intento por conseguir el máximo apoyo, Gran
Bretaña y Francia aplazaron dos veces la votación para permitir más
consultas diplomáticas.
Sudáfrica, Vietnam y Libia votaron a favor de la
resolución, pero Indonesia insistió en su posición y se abstuvo,
frustrando el deseo del Occidente de un resultado por unanimidad.
INICIO DE NUEVA RONDA DE CONTIENDA
Bajo la nueva resolución, el director general de la
AIEA Mohamed ElBaradei presentaría dentro de 90 días un informe sobre
si Irán ha llevado a cabo o no de forma completa y sostenible la
suspensión de todas las actividades de enriquecimiento de uranio.
Si se descubre que Teherán cumplió los requisitos de
la ONU, el Consejo de Seguridad levantaría las sanciones. De lo contrario,
Irán "se enfrentaría a más medidas convenientes bajo el Artículo 41
del Capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas", que supone nuevas
resoluciones de sanciones aún más severas.
Las declaraciones hechas por los líderes iraníes en
los últimos días no mostraron señales de cambio de cesión; Washington
tampoco suavizó su presión sobre Teherán. Estados Unidos ha
aumentado sus actividades de inteligencia argumentando que Irán
realiza "estudios armamentistas". Teherán sostuvo que tal
información es falsa.
El mismo día que el Consejo de Seguridad de la ONU
aprobó la nueva resolución, ElBaradei dijo en la apertura de una reunión
de la junta de gobernadores de la AIEA que Irán necesita aclarar
estos argumentos.
"Insto a Irán a tomar una posición más activa y más
cooperativa posible al trabajar con la agencia para clarificar este asunto
de seria preocupación", dijo ElBaradei.
Sin embargo, antes de la votación del Consejo de
Seguridad sobre la Resolución 1803, el subjefe de la Organización iraní de
Energía Atómica, Mohammad Saeedi, advirtió que "cualquier
conducta irracional, ilógica y no judicial no sólo fracasará a la hora de
solucionar el problema nuclear de Irán, sino que también hará las
ecuaciones relacionadas más complicadas y difíciles".
En la sede de las Naciones Unidas, el embajador
iraní Mohammad Khazaee calificó la decisión del Consejo de Seguridad de
"injusta e irracional". Fin