QUITO, 5 mar (Xinhua) -- El vicepresidente de
Ecuador, Lenin Moreno, descartó hoy las posibilidades de que la crisis con
Colombia pase al terreno bélico.
Sin embargo, afirmó que la eventualidad de una
guerra con Colombia depende de la actitud que tome el gobierno del
presidente derechista Alvaro Uribe.
Moreno, en declaraciones a una emisora de Buenos
Aires y difundidas en Quito, dijo que "la guerra está a la distancia que
el gobierno colombiano lo quiera".
Ecuador rompió relaciones con Colombia luego de una
incursión militar colombiana en territorio ecuatoriano, en la que fueron
abatidos unos 22 rebeldes más Edgar Devia, alias "Raúl Reyes", el
portavoz internacional de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de
Colombia (FARC).
El presidente de Ecuador, Rafael Correa, envió
tropas a la frontera con Colombia y solicitó a la Organización de Estados
Americanos (OEA) que condene lo que consideró una violación de la
soberanía territorial.
El vicepresidente aseguró que el gobierno colombiano
está mintiendo, y descalificó la versión de que el bombardeo sobre el
campamento de los guerrilleros en Ecuador fue realizado desde
Colombia.
"Es muy fácil comprobarlo, porque los árboles están
caídos en sentido sur-norte, e indica que el bombardeo fue realizado desde
suelo ecuatoriano", indicó Moreno.
El vicepresidente avaló, además, la decisión del
presidente de Venezuela, Hugo Chávez, de enviar tropas a la frontera con
Colombia.
Venezuela "está previniendo que le ocurra lo mismo.
Si el gobierno colombiano pretende regionalizar la guerra entiendo que los
países vecinos se preocupen", sostuvo.
También descalificó las acusaciones del gobierno
colombiano que denunció supuestos vínculos de Correa con las FARC.
"La única conversación mantenida (con las FARC) fue
acerca de las negociaciones para la liberación humanitaria de rehenes,
incluida la ex candidata presidencial colombiana Ingrid Betancourt",
señaló Moreno.
El segundo mandatario recibió este miércoles en el
Palacio de Carondelet el respaldo de decenas de organizaciones sociales,
políticas e indígenas y de ex cancilleres ecuatorianos, quienes
aprobaron la decisión del gobierno ecuatoriano de reclamar respeto a
la soberanía de este país andino. Fin