SANTIAGO, 1 mr (Xinhua) --La caída del dólar frente
al peso chileno ha alcanzado el nivel más bajo desde 1998 y esta tendencia
se mantendrá un largo tiempo por la crisis en Estados Unidos y el
alto precio del cobre.
El fenómeno de apreciación de las monedas frente al
dólar es de carácter global, y en el caso de Chile se ve acentuado por la
actual bonanza del cobre y con pronósticos al alza.
La divisa cerró la semana a 454 pesos por 1 dólar y
todo parece indicar que su tendencia decreciente no tiene fin a corto
plazo.
Esta última cotización se registró en medio de un
negativo escenario externo a raíz de los desalentadores comentarios sobre
la economía del presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Ben
Bernanke, lo que hace presumir una nueva baja en las tasas de
interés en ese país.
A ello se suma el precio del cobre, el cual sigue
experimentando nuevas alzas y los expertos indican que podría llegar a los
4 dólares la libra, mientras aumenta el consenso de que alcance los 5
dólares.Estos valores se prevén por la alta demanda internacional
del metal rojo, encabezada por China.
El tipo de cambio frente al dólar ha venido
afectando a los exportadores chilenos, cuyos envíos al exterior
significaron en el 2007 más de 60.000 millones de dólares. El sector
agrícola es uno de los más afectados, a lo que agrega un año de gran
sequía.
Para estos empresarios, el asunto problemático es
que deben costear su producción y pagar salarios con un peso sobrevalorado
y vender sus productos con un dólar debilitado.
Pero no todos se perjudican con la caída de la
divisa estadounidense. Los importadores siguen haciendo buenos negocios,
al igual que los turistas chilenos que viajan al exterior y aprovechan
del alza de su moneda.
NO HAY CONSENSO DE COMO SOLUCIONAR EL PROBLEMA
Líderes del sector privado y políticos de derecha
insisten en que el Banco Central de Chile (BCCh) debe estudiar y evaluar
medidas, herramientas e instrumentos para estabilizar el precio del dólar
en el país, fortalecer el desarrollo exportador y dar un espacio de
alguna expectativa al sector agrícola.
Desde hace más de 30 años, en Chile mantiene la
flotación libre de las monedas y una política de no intervención en el
tipo de cambio.
En la actualidad, aunque hay preocupación respecto a
la caída del dólar, no hay consenso respecto de cómo solucionar el
problema cambiario.
Hay quienes proponen la inmediata intervención del
Banco Central, para que actúe como comprador de divisas en el mercado e
impulse el tipo de cambio nominal al alza en el corto plazo.
No obstante, otros aseguran que dicha medida sólo
tendría un efecto limitado, con un alto costo económico y riesgo
inflacionario y apuestan por un rol más activo de los ministerios
económicos, con iniciativas que apunten a modificar el tipo de cambio
real, con acciones a corto, mediano y largo plazo.
En el mercado cambiario se hace la distinción entre
los tipos de cambio nominal y real.
El nominal refleja el precio de equilibrio en el
mercado de divisas e indica la tasa de intercambio entre dos monedas y el
segundo es su contrapartida real, y considera las variaciones de los
precios de bienes y servicios que se negocian en el exterior y los
de aquellos que sólo lo hacen en el mercado local.
Un aumento en el tipo real fomenta la producción de
bienes transables (exportaciones), debido a que su precio se vuelve más
atractivo que el de los no transables.
De ese modo, en Chile un exportador de cobre
(transable) puede verse afectado en términos "nominales" por una caída del
nominal, pero en términos "reales" lo beneficiará el fuerte incremento del
precio de ese metal en los mercados internacionales.
El BCCh y el Ministerio de Hacienda estudian
cautelosamente medidas adicionales para enfrentar la situación y seguir
favoreciendo al sector exportador, de gran peso en la economía del
país, pero sin variar mucho el criterio de la libre flotación de las
monedas.
EL DOLAR PUEDE PERDER SU ROL COMO DIVISA DE
RESERVA
Aunque sigue siendo la moneda dominante en el mundo,
el dólar ha ido perdiendo terreno de forma constante y acelerada en los
últimos años, lo cual se observa en la pérdida de su valor frente a las
principales monedas y a las de muchos países emergentes.
En el 2000, más del 70 por ciento de las reservas
mundiales estaban en dólares. Pero dicha proporción ha caído año a año,
llegando a 65 por ciento en 2007. El euro se ha fortalecido y ha
pasado de ser poco más del 18 por ciento de las reservas mundiales
en 2000 a casi el 26 por ciento en 2007. También la libra esterlina
ha mostrado un ligero aumento.
Varios países, entre ellos China y algunos árabes,
han anunciado políticas para diversificar sus reservas y disminuir la
proporción de la divisa estadounidense.
Para muchos expertos financieros, el sistema
monetario internacional sufrirá cambios estructurales y el dólar podría
llegar a perder su rol como moneda de reserva.
Como se sabe, al concluir la II Guerra Mundial, en
julio de 1944, reunidos en Estados Unidos, representantes de 44 países,
liderados por John Maynard Keynes (Inglaterra) y Harry Dexter White
(EEUU), firmaron el acuerdo que estableció las bases del sistema monetario
internacional de la posguerra.
El acuerdo de Bretton Woods estipulaba que los
países firmantes debían fijar el valor de sus monedas en relación al dólar
norteamericano, y el dólar sería convertible en oro a un precio fijo
de 35 dólares la onza y se mantuvo vigente hasta 1971.
Ese año, el entonces presidente Richard Nixon
suspendió la convertibilidad del dólar en oro y cambió unilateralmente su
paridad respecto de las demás monedas internacionales. Durante todo este
período el dólar dominó sin contrapeso, pero 1971 marcó un hito de
declinación de esa moneda.
Hasta 1999, cuando once países europeos adoptaron el
euro, el dólar, el yen japonés, el marco alemán, la libra esterlina y las
otras monedas europeas operaron en un esquema de "flotación sucia",
que permitía a los tipos de cambio moverse de acuerdo a las fuerzas
del mercado, aunque el banco central de cada país solía intervenir.
El marco alemán y el franco francés, por ejemplo,
flotaron libremente con respecto al dólar, aunque entre ellos se
mantuvieron dentro de una banda estrecha la mayor parte del tiempo, en
virtud de un acuerdo conocido como el Sistema Monetario Europeo.
Ya son trece los países que han adoptado el euro y
dos más lo harán en 2008, convirtiéndose en la principal amenaza para el
dólar.
Al parecer, la debilidad que hoy registra el dólar
es irreversible, aunque puede recuperarse por el potencial de la
economía de Estados Unidos, una de las más competitivas del mundo.
Pero no volverá a jugar el papel que cumplió en el período de
posguerra.
Para Chile, así como otros países latinoamericanos,
la mejor opción es diversificar sus reservas de divisas, aprovechando el
alto precio de las materias primas y depender menos de la moneda
estadounidense.Fin