JARTUM, 28 feb (Xinhua) -- El ministro de Relaciones
Exteriores de Sudán, Al Samani Al Wasila, pidió el jueves a los rebeldes de
la región de Darfur que pongan fin a la violencia y regresen a la
mesa de negociaciones para llegar a un acuerdo con el gobierno
central.
En una entrevista con Xinhua, Wasila también instó a
la comunidad internacional a presionar a los insurgentes que ponen
en peligro la seguridad en Darfur y a persuadirles para que vuelvan
a la mesa de negociaciones.
En febrero de 2003, los rebeldes se alzaron en armas
contra el gobierno de Jartum, acusándolo de marginar la región.
En un principio sólo había dos grupos rebeldes: el
Movimiento Sudanés de Liberación (MSL) y el Movimiento por la Justicia y
la Igualdad (MJI), pero a medida que avanzaba el conflicto, los
insurgentes se dividieron en un confuso conjunto de facciones
enfrentadas, que los analistas cifran en la veintena.
Las negociaciones de paz de Darfur entre el gobierno
y los rebeldes se encuentran estancadas desde la firma del primer y
hasta ahora único acuerdo de paz, el llamado Acuerdo de Paz de
Darfur, firmado en mayo de 2006.
El pacto fue suscrito entre el gobierno sudanés y la
facción MSL-Minni Minnawi, uno de los principales grupos de rebeldes del
conflicto.
No obstante, el acuerdo no logró el fin del
conflicto dado que otros grupos insurgentes, entre ellos el MJI y el
MSL-Abdel Wahid el-Nur, se negaron a suscribirlo.
El pasado mes de octubre, el proceso de
negociaciones fue reanudado en Libia a iniciativa de las Naciones Unidas y
de la Unión Africana, pero algunos grupos que en un principio se
comprometieron a participar en la conferencia de Libia boicotearon el
acto.
Wasila indicó a Xinhua que un acuerdo de paz y el
desarrollo económico eran las herramientas para devolver la estabilidad y
la paz a la región, en lugar de el uso de la fuerza.
"El desarrollo es clave para poner fin al conflicto
de Darfur", indicó Wasila. "Todas las partes implicadas deben realizar
esfuerzos conjuntos para poner fin a la violencia y hacer posible
del desarrollo económico, con el objetivo de crear una
oportunidad para que el gobierno desarrolle y facilite los servicios
necesarios para la población de Darfur".
El ministro añadió que su gobierno ya ha diseñado un
plan de desarrollo de tres años para áreas estabilizadas y para aquellos
que regresaron a su hogar después de verse desplazados.
Miles de desplazados han vuelto a sus hogares en
Darfur, pero aún quedan muchas personas que desean regresar a sus áreas de
origen, mucho menos desarrolladas, subrayó.
El ministro añadió que el proyecto requiere gran
cantidad de financiación e instó a la comunidad internacional a trabajar
con Sudán y contribuir al desarrollo de Darfur y a la solución
permanente del conflicto.
Wasila alabó la activa participación de China en el
desarrollo de Sudán y aclaró que la presión a la que Beijing está sometido
en nombre del problema de Sudán constituye un esfuerzo para obligar
al país asiático a interrumpir su participación.
"China es un socio que está ayudando a avanzar el
desarrollo de Sudán, lo que constituye la verdadera respuesta para
solucionar la pobreza y el subdesarrollo. Otros países deberían igualmente
ofrecer su ayuda como lo ha hecho China, dado que nosotros no le
cerramos la puerta a nadie", añadió.
"Si todos los países enviaran señales positivas como
China para garantizar a nuestra población que podemos alcanzar la
estabilidad y el desarrollo trabajando duro, el problema de Darfur se
solucionaría", concluyó.
Desde 2003, el conflicto entre el gobierno sudanés y
los rebeldes de Darfur ha dejado miles de muertos y un ingente número
de personas sin hogar.
En la actualidad, 17.000 voluntarios, de los cuales
2.000 son extranjeros, y más de 200 grupos de asistencia internacional
trabajan en Darfur en tareas humanitarias. Fin