WASHINGTON, 19 feb (Xinhua)
-- Los candidatos presidenciales de los partidos demócrata, Barack Obama, y
republicano, John McCain, lograron una victoria fundamental en las
primarias del estado de Wisconsin, que les reportará 74 y 40 delegados
respectivamente.
Obama logró mantener su buena racha y minar la moral
de la senadora de Nueva York, Hillary Rodham Clinton, que confiaba en
alzarse con la victoria en Wisconsin.
Ambos candidatos llegaban a Wisconsin con un
estrecho margen de diferencia, según recordaron las estadísticas de la
CNN: 1.263 delegados para Obama, senador de Illinois, y 1.212 delegados
para Clinton, que se mostró muy competitiva en las carreras de Ohio y
Texas.
El candidato afroamericano aprovechó su buena
campaña en la capital del estado, Madison, donde miles de estudiantes
asistieron a un mitin en la Universidad de Wisconsin en el que Obama logró
calar entre los votantes más jóvenes.
La pasada semana, Obama también presentó un nuevo
plan económico para apelar a los votantes de Green Bay, Oshkosh y
otras áreas que necesitan un impulso industrial, un factor que, unido a
la influencia de los afroamericanos, un 6 por ciento,
notablemente menor que en otros estados, le han valido la victoria al
senador de Illinois.
Obama arrasó además en la ciudad de Milwaukee, donde
precisamente el 75 por ciento de la población es negra.
Mientras, en la isla de Hawaii, en el Pacífico,
también se da por sentada la victoria de Obama, que podría sumar allí
otros nuevos 20 delegados. Hawaii es el lugar de origen de Obama, de
madre americana y padre keniano.
El sistema de Wisconsin, primarias abiertas, en las
que los votantes pueden participar en las contiendas demócrata y
republicana, benefició a Obama, que tiene más apoyos entre los
independientes e incluso entre algunos republicano.
Mientras, en el bando republicano, McCain hizo valer
la mejora de sus relaciones con el ala evangélica del partido, y cobró una
nueva cuota de delegados que lo distancian aún más si cabe de su
único rival, Mike Huckabee, y lo dejan más cerca de los 1.191
delegados necesarios para ganar la carrera a la candidatura
presidencial demócrata.