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Especial: Chile, la capital de la astronomía observacional
  18.02.2008 Actualizado a las 15:27:39
 

     SANTIAGO, 17 feb (Xinhua) -- Por la limpieza de sus cielos,  Chile se ha convertido en la capital de la astronomía observacional,  al albergar los telescopios más importantes del hemisferio sur. 

     Hasta ahora, son 15 los telescopios instalados en el país, sobre  todo en el desierto de Atacama, ubicado en el norte, y próximamente  se agregará el más avanzado del mundo, el proyecto denominado ALMA,  que tendrá 5.000 metros sobre el nivel de mar y su construcción  terminará en el año 2012. 

     Estos equipos de observación del espacio están a cargo de  organizaciones, instituciones y universidades de Chile, Estados  Unidos y Europa. 

     A concluir en 1945 la Segunda Guerra Mundial, surgió entre los  astrónomos de Europa y Estados Unidos, la idea de establecer  observatorios en el hemisferio sur, con el objeto de estudiar el  universo en su totalidad.  

     Al comienzo, los europeos consideraron su instalación en el sur  de África, pero al conocer las bondades del desierto de Atacama, no  dudaron en cambiarse a Chile. 

     Fueron los astrónomos chilenos quienes convencieron a sus colegas  estadounidenses y europeos de las ventajas que tenía el desierto de  Atacama en Chile para la astronomía, por la claridad de los cielos y  el aislamiento que necesitaban. 

     La forma esférica de la Tierra hace imposible contemplar todo el  cielo que la rodea desde un mismo lugar. 

     Por eso, los astrónomos se encuentran con un grave problema: no  importa donde ubiquen sus telescopios, siempre verán sólo una parte  del cielo, y si desean estudiar el resto, deben viajar al otro  hemisferio a completar sus observaciones. 

     Importantes objetos de estudios astronómicos, como el Centro de  nuestra Galaxia; los sectores más poblados de la Vía Láctea, como el  Brazo de Carina, y dos galaxias vecinas, las Nubes de Magallanes,  Grande y Pequeña, se ubican en el hemisferio sur del cielo, por lo  que los astrónomos de América del Norte y Europa han debido  desplazarse a este hemisferio para estudiarlos. 

     El estadounidense James M. Gilliss fue el primer astrónomo  científico que llegó a Chile y en 1847 instaló un observatorio en el  Cerro Santa Lucía, de Santiago. 

     Los equipos que esta expedición dejó al término de sus  observaciones servirían para la creación del Observatorio Nacional,  dependiente de la Universidad de Chile. 

     CHILE, SEDE DE CINCO OBSERVATORIOS INTERNACIONALES 

     Chile acoge a cinco observatorios pertenecientes a tres  institutos estadounidenses y europeos: Cerro Tololo y cerro Pachón  (Géminis Sur y SOAR), y Las Campanas, pertenecientes a instituciones  universitarias y científicas de Estados Unidos, y los observatorios  de La Silla y VLT de Paranal, de un consorcio científico de Europa. 

     Estos grandes observatorios han sido protagonistas fundamentales  del enorme avance que la astronomía ha tenido en los últimos años y  son, en conjunto, forjadores de un inapreciable aporte científico a  la humanidad. 

     Chile también se beneficia con las grandes inversiones que en  ellos se realizan, y con las facilidades para los científicos  nacionales en el uso de los más modernos instrumentos para la  astronomía ubicados en estos observatorios, además de la oferta de  trabajo para profesionales chilenos calificados. 

     Hay tres razones que explican la presencia de estos centros  científicos en las desoladas cumbres chilenas: la forma de la Tierra,  la sequedad y estabilidad atmosférica del desierto de Atacama, y el  desarrollo y la hospitalidad que se ofrece a los extranjeros en el  país. 

     En los lugares escogidos para la ubicación de los observatorios  existe una gran estabilidad atmosférica, producto de la cercanía del  mar. 

     Además, la extrema sequedad del desierto generada por la  existencia de la corriente de Humboldt, la altura de la meseta  desértica y su ubicación entre dos grandes cordilleras, de la Costa  y los Andes, permiten una gran cantidad de noches despejadas con  poca nubosidad y baja humedad relativa. 

     Debido al aislamiento de esas zonas, con pocos habitantes, la  polución luminosa es muy baja, situación que está cambiando,  especialmente para Tololo, el Géminis y el VLT, debido al aumento de  la luminosidad de las ciudades de La Serena, Vicuña y Antofagasta. 

     CHILE TENDRA EL TELESCOPIO MAS AVANZADO DEL MUNDO 

     Para los científicos, en el universo, lo rojo está frío y lo azul  está caliente. Lo frío, y rojo, tiene menos energía, lo cual  significa que emite en una onda de luz más larga. Lo caliente, y  azul, es más energético y su onda es, en consecuencia, más corta. 

     Como el universo se encuentra en continua expansión, las ondas  emitidas por objetos que se van alejando se hacen cada vez más  largas, rojas y frías. 

     Por eso, en el espacio lo que está lejos es lo más antiguo, y  observar los confines del universo no es otra cosa que mirar atrás  en el tiempo, para lo cual se necesita telescopios de gran alcance. 

     El telescopio "ALMA" (Atacama Large Millimiter/submillimiter  Array), que se construye en el desierto de Atacama con la  participación de Chile, Canadá, Estados Unidos y Japón, contará con  más de 50 antenas situadas a 5.100 metros de altitud. 

     Será un radiotelescopio que permitirá observar en una onda de luz  más larga. Es decir, mostrará el universo frío y lejano. 

     Expertos coinciden en que este moderno telescopio abrirá una  ventana totalmente nueva al universo y permitirá a los científicos  descifrar viejos e importantes misterios. 

     ALMA utilizará 66 platillos-antenas de alta precisión que  funcionarán de manera conjunta para aumentar la capacidad de  detectar objetos tenues y ver en detalle lo que nunca se había visto  antes, aseguraron científicos de la Asociación para el Avance de las  Ciencias (AAAS), de Estados Unidos. 

     Además, proporcionará una capacidad sin precedente para estudiar  los procesos de la formación de las estrellas y los planetas 

     Según el director del proyecto, Massimo Tarenghi, "ALMA supondrá  una revolución en el mundo de la astronomía. No existe otro  instrumento igual en el mundo. Con él podremos comprender mejor cómo  se forman los planetas cerca de una estrella. 

     "Podremos observar al planeta en solitario y su atmósfera, y  comprobar así si en él se dan indicios de vida. Pero lo fundamental  es que con este telescopio vamos a dirigirnos a una región mucho más  profunda del universo de lo que nos permite un telescopio óptico.  Podremos ver la primera estrella que se formó en el universo". Fin