SANTIAGO, 17 feb (Xinhua) -- Por la limpieza de sus
cielos, Chile se ha convertido en la capital de la astronomía
observacional, al albergar los telescopios más importantes del hemisferio
sur.
Hasta ahora, son 15 los telescopios instalados en el
país, sobre todo en el desierto de Atacama, ubicado en el norte, y
próximamente se agregará el más avanzado del mundo, el proyecto denominado
ALMA, que tendrá 5.000 metros sobre el nivel de mar y su construcción
terminará en el año 2012.
Estos equipos de observación del espacio están a
cargo de organizaciones, instituciones y universidades de Chile, Estados
Unidos y Europa.
A concluir en 1945 la Segunda Guerra Mundial, surgió
entre los astrónomos de Europa y Estados Unidos, la idea de establecer
observatorios en el hemisferio sur, con el objeto de estudiar el
universo en su totalidad.
Al comienzo, los europeos consideraron su
instalación en el sur de África, pero al conocer las bondades del desierto
de Atacama, no dudaron en cambiarse a Chile.
Fueron los astrónomos chilenos quienes convencieron
a sus colegas estadounidenses y europeos de las ventajas que tenía el
desierto de Atacama en Chile para la astronomía, por la claridad de los
cielos y el aislamiento que necesitaban.
La forma esférica de la Tierra hace imposible
contemplar todo el cielo que la rodea desde un mismo lugar.
Por eso, los astrónomos se encuentran con un grave
problema: no importa donde ubiquen sus telescopios, siempre verán sólo una
parte del cielo, y si desean estudiar el resto, deben viajar al otro
hemisferio a completar sus observaciones.
Importantes objetos de estudios astronómicos, como
el Centro de nuestra Galaxia; los sectores más poblados de la Vía Láctea,
como el Brazo de Carina, y dos galaxias vecinas, las Nubes de Magallanes,
Grande y Pequeña, se ubican en el hemisferio sur del cielo, por lo
que los astrónomos de América del Norte y Europa han debido
desplazarse a este hemisferio para estudiarlos.
El estadounidense James M. Gilliss fue el primer
astrónomo científico que llegó a Chile y en 1847 instaló un observatorio
en el Cerro Santa Lucía, de Santiago.
Los equipos que esta expedición dejó al término de
sus observaciones servirían para la creación del Observatorio Nacional,
dependiente de la Universidad de Chile.
CHILE, SEDE DE CINCO OBSERVATORIOS
INTERNACIONALES
Chile acoge a cinco observatorios pertenecientes a
tres institutos estadounidenses y europeos: Cerro Tololo y cerro Pachón
(Géminis Sur y SOAR), y Las Campanas, pertenecientes a instituciones
universitarias y científicas de Estados Unidos, y los observatorios
de La Silla y VLT de Paranal, de un consorcio científico de Europa.
Estos grandes observatorios han sido protagonistas
fundamentales del enorme avance que la astronomía ha tenido en los últimos
años y son, en conjunto, forjadores de un inapreciable aporte científico a
la humanidad.
Chile también se beneficia con las grandes
inversiones que en ellos se realizan, y con las facilidades para los
científicos nacionales en el uso de los más modernos instrumentos para la
astronomía ubicados en estos observatorios, además de la oferta de
trabajo para profesionales chilenos calificados.
Hay tres razones que explican la presencia de estos
centros científicos en las desoladas cumbres chilenas: la forma de la
Tierra, la sequedad y estabilidad atmosférica del desierto de Atacama, y
el desarrollo y la hospitalidad que se ofrece a los extranjeros en el
país.
En los lugares escogidos para la ubicación de los
observatorios existe una gran estabilidad atmosférica, producto de la
cercanía del mar.
Además, la extrema sequedad del desierto generada
por la existencia de la corriente de Humboldt, la altura de la meseta
desértica y su ubicación entre dos grandes cordilleras, de la Costa
y los Andes, permiten una gran cantidad de noches despejadas con
poca nubosidad y baja humedad relativa.
Debido al aislamiento de esas zonas, con pocos
habitantes, la polución luminosa es muy baja, situación que está
cambiando, especialmente para Tololo, el Géminis y el VLT, debido al
aumento de la luminosidad de las ciudades de La Serena, Vicuña y
Antofagasta.
CHILE TENDRA EL TELESCOPIO MAS AVANZADO DEL
MUNDO
Para los científicos, en el universo, lo rojo está
frío y lo azul está caliente. Lo frío, y rojo, tiene menos energía, lo
cual significa que emite en una onda de luz más larga. Lo caliente, y
azul, es más energético y su onda es, en consecuencia, más corta.
Como el universo se encuentra en continua expansión,
las ondas emitidas por objetos que se van alejando se hacen cada vez más
largas, rojas y frías.
Por eso, en el espacio lo que está lejos es lo más
antiguo, y observar los confines del universo no es otra cosa que mirar
atrás en el tiempo, para lo cual se necesita telescopios de gran
alcance.
El telescopio "ALMA" (Atacama Large
Millimiter/submillimiter Array), que se construye en el desierto de
Atacama con la participación de Chile, Canadá, Estados Unidos y Japón,
contará con más de 50 antenas situadas a 5.100 metros de altitud.
Será un radiotelescopio que permitirá observar en
una onda de luz más larga. Es decir, mostrará el universo frío y
lejano.
Expertos coinciden en que este moderno telescopio
abrirá una ventana totalmente nueva al universo y permitirá a los
científicos descifrar viejos e importantes misterios.
ALMA utilizará 66 platillos-antenas de alta
precisión que funcionarán de manera conjunta para aumentar la capacidad de
detectar objetos tenues y ver en detalle lo que nunca se había visto
antes, aseguraron científicos de la Asociación para el Avance de las
Ciencias (AAAS), de Estados Unidos.
Además, proporcionará una capacidad sin precedente
para estudiar los procesos de la formación de las estrellas y los
planetas
Según el director del proyecto, Massimo Tarenghi,
"ALMA supondrá una revolución en el mundo de la astronomía. No existe otro
instrumento igual en el mundo. Con él podremos comprender mejor cómo
se forman los planetas cerca de una estrella.
"Podremos observar al planeta en solitario y su
atmósfera, y comprobar así si en él se dan indicios de vida. Pero lo
fundamental es que con este telescopio vamos a dirigirnos a una región
mucho más profunda del universo de lo que nos permite un telescopio
óptico. Podremos ver la primera estrella que se formó en el universo".
Fin