SANTIAGO, 10 feb (Xinhua) -- El gobierno chileno
acaba de dar luz verde al gigantesco proyecto hidroeléctrico de la sureña
región de Aysén, el cual generará unos 2.400 megawatts en cinco centrales
en los ríos Pascua y Baker, pero ha sido cuestionado por
ambientalistas.
Las dificultades energéticas que enfrenta Chile por
la rotura de una central eléctrica, la incertidumbre del suministro del
gas argentino, la extensa sequía que afectará a las hidroeléctricas y el
alto costo de los combustibles determinaron esta decisión que
seguramente recibirá las críticas de las organizaciones defensoras
del medio ambiente.
Estos grupos exigen preservar esa zona virgen de la
intervención humana, al considerarla una fuente de alteración del
equilibrio ecológico, y han conseguido apoyo y fondos del exterior, y son,
junto a sectores ligados a la industria del salmón, los grandes
opositores al proyecto.
Las autoridades advirtieron esta semana de un
probable racionamiento eléctrico en los próximos meses, para asegurar la
provisión de energía eléctrica a la población y al sistema
productivo.
El potencial hidroeléctrico de la región de Aysén es
superior a los 8.000 mw y el proyecto HidroAysén aprovechará el 30 por
ciento del mismo. Actualmente se encuentran en explotación 30 mw para el
consumo local y el costo de la energía eléctrica en la región es uno
de los más altos del país.
SE PREVE INVERSION DE 3.000 MILLONES DE
DOLARES
Para concretar este proyecto, el gobierno prevé
aplicar una inversión de alrededor de 3.000 millones de dólares.
Se planea desarrollar en tres fases: la primera es
de prospección, con los estudios técnicos, medioambientales y sociales que
se iniciaron en 2005, y que deben terminar este año.
La segunda etapa es la tramitación de los permisos
correspondientes, que se realizará a más tardar en diciembre de
2008.
Finalmente, si se aprueba, la construcción de la
infraestructura, puertos, caminos y accesos, energía para la construcción
y mejoramiento de aeródromos y otros, deberá realizarse de 2009 a
2018.
A favor de este proyecto se argumenta que si los
grupos ambientalistas, nacionales y extranjeros, consideraran que las
hidroeléctricas en esa zona implican costos para toda la población
del globo, deberían estar dispuestos a contribuir a financiar los
costos por no desarrollar el proyecto.
Además, se plantea que de no realizarse el proyecto
HidroAysén, la energía para sustituirlo provendría mayoritariamente de
centrales térmicas, especialmente a carbón, lo que contribuye al efecto
invernadero global, que provoca el aumento de la temperatura del
planeta.
La empresa Centrales Hidroeléctricas de Aysén S. A.,
HidroAysén, pertenece en 51 por ciento a la estatal Endesa Chile, y en 49
por ciento a Colbún S. A.
Fue creada en septiembre de 2006 con el fin de
estudiar, tramitar las aprobaciones y autorizaciones ambientales y
regulatorias pertinentes del eventual desarrollo y puesta en marcha de las
cinco centrales hidroeléctricas.
Estas empresas se han comprometido a adaptar las
centrales a los requerimientos regionales, es decir, a achicar las áreas
de inundación, a entregar electricidad a la región de Aysén a precios
de costo más utilidad, lo cual significa bajar notablemente el
actual precio y también a capacitar y emplear a la gente de la zona.
MEDIDAS PARA EVITAR RACIONAMIENTO ELECTRICO
Con la eventualidad de los cortes de electricidad y
el riesgo del racionamiento, el gobierno decidió reforzar su estrategia
para asegurar el suministro energético, y esta semana anunció un nuevo
paquete de tres medidas para minimizar el impacto de las situaciones
enumeradas.
La más importante es la reducción del voltaje hasta
en 10 por ciento.
También se extenderá el horario de verano hasta el
último sábado de marzo, y a partir del 15 de este mes se flexibilizará el
uso de los recursos hídricos, medida que permitirá contar con mayores
reservas y márgenes de seguridad, reduciendo la posibilidad de
cortes programados de energía.
Las autoridades del sector sostienen que todavía
existe espacio para que la situación pueda ser mucho más compleja si se
produce otro fallo en alguna de las centrales en funcionamiento.
Esto provocaría cortes rotativos de energía, una
medida impopular que se quiere evitar a toda costa, sobre todo
considerando que este año se celebrarán elecciones municipales y en 2009
los comicios parlamentarios y presidenciales.
El coordinador de Medio Ambiente de la Fundación
Chile 21, Hernán Durán, dijo que, pese a lo impopular, los cortes forzados
pueden ser muchas veces una medida efectiva.
"No me cabe duda de que si las autoridades deciden
hacer racionamiento es porque no hay otra alternativa para enfrentar la
crisis. En todo caso, es mucho más impopular que comiencen a subir
las cuentas de luz que realizar cortes programados", añadió.
La fragilidad de la planta energética chilena radica
en su dependencia del gas de Argentina, cuyo suministro comenzó a
disminuir en 2004, y la falta de una planificación energética de
largo plazo, la cual se comenzó a corregir en 2005.
Chile ahorró miles de millones de dólares con la
compra del gas argentino, pero no se ha terminado de construir la planta
proyectada en el puerto de Quintero, que posibilitará recibir ese
combustible de otros mercados. Fin