Sin duda, algo capaz de provocar escalofríos. Pero
que también provocó la reacción enfurecida de la Federación Israelita del
estado de Rio de Janeiro (Fierj), que recurrió a la justicia pidiendo la
prohibición de semejante alegoría.
Para aumentar el contenido polémico del asunto, la
jueza que aceptó el pedido y decretó la prohibición del carro era de
origen judío (o por lo menos tenía un apellido de ese origen).
"Nosotros podríamos haber apelado a una instancia
superior, pero en lugar de una pelea en los tribunales preferimos acatar
la decisión y cambiar el carro sobre la hora", dijo el carnavalesco
Barros.
