XINING, 1 feb (Xinhua) -- En un esfuerzo para
proteger a los antílopes tibetanos, China planea construir una estación de
seguimiento permanente de este animal en peligro de extinción.
Un número de cabañas de madera o ladrillos se
alzarán alrededor del lago Zonag en el Hábitat Natural de Antílope Tibetano
de Hoh Xil para mayo, cada una de las cuales puede albergar entre tres y
cinco profesionales de silvicultura o ciencia veterinaria a lo largo
del año.
Entre mayo y agosto de cada año, más de 30.000
antílopes tibetanos llegan a la región ubicada 4.600 metros por encima del
nivel del mar, donde el 80 por ciento de ellos produce crías, de las
cuales aproximadamente el 45 por ciento de los recién nacidos puede
sobrevivir, según Cega, director de la Administración de la Reserva
Natural Hoh Xil, en la provincia de Qinghai (noroeste).
Los silvicultores y veterinarios solían venir a la
área y residir en tiendas durante las temporadas de reproducción del
animal a fin de protegerlo de las manos de los cazadores furtivos.
La estación planeada se equipará con las
instalaciones necesarias para dar seguimiento, tratamiento médico y
rescate, con lo que se mejorarán en gran medida las condiciones de vida y
de trabajo de los expertos en esta zona salvaje.
Para no perturbar a los animales, las construcciones
de la estación estarán pintadas con un color que imitará el del entorno
natural, de acuerdo con Cega, quien dijo que los planes de
construcción detallados han sido sometido a la ratificación de la
Administración Estatal de Silvicultura.
En Hoh Xil la población de los antílopes tibetanos
ha alcanzado a 60.000 en comparación con los 20.000 registrados en 1997,
buen resultado de los esfuerzos de la lucha contra la caza furtiva y
de la protección de la rara especie, indicó el director de la
reserva.
Otras cuatro estaciones de monitoreo de este animal
se han puesto en operación en otros sitios de la reserva desde 1997, año
en el que se estableció la administración, cuyo objetivo es poner
fin a la caza ilegal.
El antílope tibetano, especie que habita únicamente
en China, es un blanco codiciado por los cazadores furtivos debido a su
apreciada piel, con la que se fabrican prendas que llegan a alcanzar
un precio de 11.000 dólares por cada una.
La caza desenfrenada ha provocado una rápida
reducción del número de antílopes tibetanos, que han pasado de varios
cientos de miles a entre 70.000 y 100.000.
La reserva Hoh Xil, de 45.000 kilómetros
cuadrados, está emplazada en la frontera entre Qinghai y las regiones
autónomas del Tíbet y Xinjiang y es también hogar de yaks salvajes, así
como de asnos tibetanos y otras especies.