Enfoque:
Bush mantiene dirección de política nacional y
exterior
WASHINGTON, 28 ene (Xinhua) -- Con un índice de
popularidad situado en la cota más baja desde que inició su mandato, el
presidente estadounidense, George W. Bush, decidió mantener el rumbo
tanto de la política exterior como de la interior, a pesar de los desafíos
con los que se enfrenta su administración.
Durante un discurso del Estado de la Unión que puso
de manifiesto su escasa de influencia política para impulsar ideas
ambiciosas y atrevidas, Bush instó al Congreso, controlado por
los demócratas, a aprobar con celeridad el paquete de medidas
económicas destinadas a estimular la economía, en un momento en
el que la situación económica se sitúa como principal preocupación
de los estadounidenses, por delante de la guerra de Irak.
La Casa Blanca espera que el paquete logre evitar la
recesión en una economía que sufre las consecuencias de los altos precios
del petróleo y de la crisis inmobiliaria.
Sin embargo, algunos demócratas en el Senado
declararon que quieren ampliar el proyecto de ley e incluir más ayudas al
desempleo, un aumento en los subsidios a la vivienda y asistencia en
la compra de alimentos, propuestas de las que Bush alertó de que podrían
descarrilar la medida.
Algunos economistas han señalado que el paquete de
medidas logrará dar más tiempo, pero no el suficiente para solucionar
todos los problemas que hacen tambalearse al mercado financiero
mundial.
Asimismo, Bush reiteró su llamamiento para que se
aprueben reducciones fiscales permanentes y exhortó al Congreso a aprobar
los acuerdos de libre comercio con Colombia, Panamá y Corea del Sur,
así como a respaldar su política de inmigración y sanidad. No obstante, los
demócratas han mostrado escaso interés respecto a estas cuestiones.
En cuanto a la política exterior, Bush indicó que
mantendrá la misma línea y catalogó de adecuada la decisión del año pasado
de enviar 30.000 efectivos adicionales al país.
"Si bien el enemigo continúa siendo peligroso y
todavía queda trabajo por hacer, el aumento de tropas estadounidenses e
iraquíes ha logrado resultados que muy pocos se imaginaban hace un año",
indicó.
Bush reiteró su oposición a una retirada apresurada
de las tropas de Irak: "Miembros del Congreso, después de haber llegado
tan lejos y haber logrado tanto, no debemos permitir que esto
ocurra", afirmó.
A pesar de todo, Bush ofreció alguna novedad en su
estrategia al destacar el cambio de tareas de la misión de las tropas
estadounidenses en Irak.
"Nuestro objetivo en el año que tenemos por delante
es conservar los logros obtenidos en 2007 y seguir construyendo
sobre ellos, al tiempo que entramos en la siguiente fase de nuestra
estrategia. Los soldados estadounidenses están pasando de liderar
las operaciones a colaborar con las fuerzas iraquíes y, en
algunos casos, a supervisar con proteccionismo la misión", añadió
Bush.
En la actualidad Estados Unidos cuenta con 150.000
soldados desplegados en Irak, aunque según una encuesta realizada entre
los días 20 y 22 de enero por el Wall Street Journal, un 67 por
ciento de los ciudadanos estadounidenses no aprueba la gestión de Bush
en Irak.
Respecto a Irán, el presidente se mostró más
vehemente que nunca y advirtió a Teherán que Estados Unidos lo confrontará
si es necesario.
"Pero ante todo, sabemos esto: Estados Unidos se
enfrentará a quien amenace a nuestras tropas, nos mantendremos junto a
nuestros aliados y defenderemos nuestros principales intereses en el Golfo
Pérsico", subrayó.
Por otra parte, el mandatario expresó su compromiso
con el proceso de paz en Oriente Medio.
"Ha llegado el momento de que un Israel democrático
y una Palestina democrática convivan en paz en Tierra Santa",
indicó.
Bush visitó Israel y los territorios palestinos a
primeros de este mes con el objetivo de impulsar el proceso de paz
reanudado en la conferencia internacional de Annapolis (Maryland),
celebrada en noviembre.
El presidente estadounidense subrayó su intención de
mantener la ofensiva contra el terrorismo, tal y como ha reiterado en
todos y cada uno de los discursos sobre el Estado de la Unión que
pronunció con anterioridad.
No obstante, más de seis años después de iniciar la
llamada " guerra contra el terror", Osama Bin Laden, supuesto autor
intelectual de los atentados del 11 de septiembre de 2001, sigue
libre y las muestras de terrorismo continúan repitiéndose.
El "eje del mal" sigue en el centro de las
preocupaciones de Bush: la reconciliación en Irak ha fracasado, la
República Popular Democrática de Corea no ha logrado cumplir la fecha
límite para presentar un inventario de sus actividades nucleares e Irán
sigue enriqueciendo uranio a pesar de las presiones estadounidenses.
El frágil proceso de paz en Oriente Medio sigue
salpicado por la violencia continua entre israelíes y palestinos.
El alcance del desafío de Bush fue resaltado por un
sondeo realizado este mes por el Washington Post y la ABC, que cifró el
índice de aprobación del presidente en un 32 por ciento, ratio
más reducido desde que llegó al poder, con sólo un 30 por ciento
favorable a la política llevada por el gobierno en Irak.
Respecto a la economía la cifra es mucho menos
alentadora: sólo un 28 por ciento aprueba la gestión económica del
presidente, frente al 41 por ciento del año pasado.
Frente a la decisión de Bush de mantener el rumbo
marcado en el pasado, los demócratas, que han asediado al mandatario por su
trabajo en las guerras de Irak y Afganistán, su negativa a
considerar la vía diplomática en el contencioso con Irán y el uso
del centro de detención de Guantánamo para sospechosos de
terrorismo.
Los demócratas exigen un cambio y la restitución de
la " autoridad moral" de Estados Unidos en el mundo.
"Únase a nosotros, señor presidente, y trabaje
con el Congreso para adoptar decisiones difíciles e inteligentes.
Lograremos nuestra posición en el mundo y proteger a nuestra población
y nuestros intereses", declaró la gobernadora de Kansas,
Kathleen Sebelius, en la respuesta demócrata al discurso del
mandatario.