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Bush mantiene dirección de política nacional y exterior
  30.01.2008 Actualizado a las 10:06:15
 

     Enfoque:

Bush mantiene dirección de política nacional y exterior  

     WASHINGTON, 28 ene (Xinhua) -- Con un índice de popularidad  situado en la cota más baja desde que inició su mandato, el  presidente estadounidense, George W. Bush, decidió mantener el  rumbo tanto de la política exterior como de la interior, a pesar  de los desafíos con los que se enfrenta su administración. 

     Durante un discurso del Estado de la Unión que puso de  manifiesto su escasa de influencia política para impulsar ideas  ambiciosas y atrevidas, Bush instó al Congreso, controlado por los demócratas, a aprobar con celeridad el paquete de medidas  económicas destinadas a estimular la economía, en un momento en el que la situación económica se sitúa como principal preocupación de los estadounidenses, por delante de la guerra de Irak. 

     La Casa Blanca espera que el paquete logre evitar la recesión  en una economía que sufre las consecuencias de los altos precios  del petróleo y de la crisis inmobiliaria. 

     Sin embargo, algunos demócratas en el Senado declararon que  quieren ampliar el proyecto de ley e incluir más ayudas al  desempleo, un aumento en los subsidios a la vivienda y asistencia  en la compra de alimentos, propuestas de las que Bush alertó de  que podrían descarrilar la medida. 

     Algunos economistas han señalado que el paquete de medidas  logrará dar más tiempo, pero no el suficiente para solucionar  todos los problemas que hacen tambalearse al mercado financiero  mundial. 

     Asimismo, Bush reiteró su llamamiento para que se aprueben  reducciones fiscales permanentes y exhortó al Congreso a aprobar  los acuerdos de libre comercio con Colombia, Panamá y Corea del  Sur, así como a respaldar su política de inmigración y sanidad. No obstante, los demócratas han mostrado escaso interés respecto a  estas cuestiones. 

     En cuanto a la política exterior, Bush indicó que mantendrá la  misma línea y catalogó de adecuada la decisión del año pasado de  enviar 30.000 efectivos adicionales al país. 

     "Si bien el enemigo continúa siendo peligroso y todavía queda  trabajo por hacer, el aumento de tropas estadounidenses e iraquíes ha logrado resultados que muy pocos se imaginaban hace un año",  indicó. 

     Bush reiteró su oposición a una retirada apresurada de las  tropas de Irak: "Miembros del Congreso, después de haber llegado  tan lejos y haber logrado tanto, no debemos permitir que esto  ocurra", afirmó. 

     A pesar de todo, Bush ofreció alguna novedad en su estrategia  al destacar el cambio de tareas de la misión de las tropas  estadounidenses en Irak. 

     "Nuestro objetivo en el año que tenemos por delante es  conservar los logros obtenidos en 2007 y seguir construyendo sobre ellos, al tiempo que entramos en la siguiente fase de nuestra  estrategia. Los soldados estadounidenses están pasando de liderar  las operaciones a colaborar con las fuerzas iraquíes y, en algunos casos, a supervisar con proteccionismo la misión", añadió Bush. 

     En la actualidad Estados Unidos cuenta con 150.000 soldados  desplegados en Irak, aunque según una encuesta realizada entre los días 20 y 22 de enero por el Wall Street Journal, un 67 por ciento de los ciudadanos estadounidenses no aprueba la gestión de Bush en Irak. 

     Respecto a Irán, el presidente se mostró más vehemente que  nunca y advirtió a Teherán que Estados Unidos lo confrontará si es necesario. 

     "Pero ante todo, sabemos esto: Estados Unidos se enfrentará a  quien amenace a nuestras tropas, nos mantendremos junto a nuestros aliados y defenderemos nuestros principales intereses en el Golfo  Pérsico", subrayó. 

     Por otra parte, el mandatario expresó su compromiso con el  proceso de paz en Oriente Medio. 

     "Ha llegado el momento de que un Israel democrático y una  Palestina democrática convivan en paz en Tierra Santa", indicó. 

     Bush visitó Israel y los territorios palestinos a primeros de  este mes con el objetivo de impulsar el proceso de paz reanudado  en la conferencia internacional de Annapolis (Maryland), celebrada en noviembre. 

     El presidente estadounidense subrayó su intención de mantener  la ofensiva contra el terrorismo, tal y como ha reiterado en todos y cada uno de los discursos sobre el Estado de la Unión que  pronunció con anterioridad. 

     No obstante, más de seis años después de iniciar la llamada " guerra contra el terror", Osama Bin Laden, supuesto autor  intelectual de los atentados del 11 de septiembre de 2001, sigue  libre y las muestras de terrorismo continúan repitiéndose. 

     El "eje del mal" sigue en el centro de las preocupaciones de  Bush: la reconciliación en Irak ha fracasado, la República Popular Democrática de Corea no ha logrado cumplir la fecha límite para  presentar un inventario de sus actividades nucleares e Irán sigue  enriqueciendo uranio a pesar de las presiones estadounidenses. 

     El frágil proceso de paz en Oriente Medio sigue salpicado por  la violencia continua entre israelíes y palestinos. 

     El alcance del desafío de Bush fue resaltado por un sondeo  realizado este mes por el Washington Post y la ABC, que cifró el  índice de aprobación del presidente en un 32 por ciento, ratio más reducido desde que llegó al poder, con sólo un 30 por ciento  favorable a la política llevada por el gobierno en Irak. 

     Respecto a la economía la cifra es mucho menos alentadora: sólo un 28 por ciento aprueba la gestión económica del presidente,  frente al 41 por ciento del año pasado. 

     Frente a la decisión de Bush de mantener el rumbo marcado en el pasado, los demócratas, que han asediado al mandatario por su  trabajo en las guerras de Irak y Afganistán, su negativa a  considerar la vía diplomática en el contencioso con Irán y el uso  del centro de detención de Guantánamo para sospechosos de  terrorismo. 

     Los demócratas exigen un cambio y la restitución de la " autoridad moral" de Estados Unidos en el mundo. 

     "Únase a nosotros, señor presidente, y trabaje con el Congreso  para adoptar decisiones difíciles e inteligentes. Lograremos  nuestra posición en el mundo y proteger a nuestra población y  nuestros intereses", declaró la gobernadora de Kansas, Kathleen  Sebelius, en la respuesta demócrata al discurso del mandatario.