LHASA, 11 ene (Xinhua) -- Las autoridades de la
región autónoma del Tíbet empezarán a analizar las emisiones de gases de
combustión provocadas por vehículos en Lhasa, capital de esa región
en el suroeste de China, con el fin de prevenir que el creciente número de
automóviles en circulación dañe el entorno natural local.
El plan forma parte del primer estudio del Tíbet
acerca de los focos de contaminación en la región, que permitirá además
elaborar índices de polución, según informó Zhang Yongze, responsable de
medio ambiente del Tíbet.
El número de automóviles privados en Lhasa aumenta
en 50 unidades por día, según datos de la administración local de
vehículos. Con una población de 400.000 personas, Lhasa contaba con
70.000 vehículos motorizados hasta el pasado septiembre, de los cuales un
total de 58.100 son de uso privado.
El rápido crecimiento en la flota de vehículos ha
llevado a un aumento en el tiempo que los habitantes locales destinan a
sus desplazamientos, aumentando hasta 20 minutos más la media de hace
cuatro años en los desplazamientos a sus lugares de trabajo.
La nueva situación ha hecho que las autoridades
locales hayan decidido construir el primer aparcamiento subterráneo en la
meseta. Además, a partir de este año Lhasa aplicará el impuesto de
vehículos que lleva en vigencia en el resto del país desde 1994.
Zhang indicó que antes de que se realizara el
estudio sobre el nivel de contaminación en la zona, su administración
había localizado ya 1.081 focos en los que se originan residuos
industriales, 1.686 focos de desechos agrícolas, 14.561 fuentes
de basura doméstica y seis instalaciones de tratamiento residual.
"Nuestro próximo objetivo es elaborar los índices de
contaminación en la zona", según indicó Zhang en una reunión
regional sobre la protección medioambiental.
La elaboración de dichos índices, basada en
entrevistas con los residentes locales, cuestionarios y encuestas a pie de
calle, proporcionará material de gran relevancia para las autoridades
locales acerca del nivel de protección medioambiental, el desarrollo
industrial y la planificación urbanística, dijo Gong Puguang,
vicepresidente de la región autónoma del Tíbet.
Zhang señaló que el rápido aumento en el número de
vehículos, junto con el crecimiento económico y demográfico de la región,
plantean un serio desafío para la conservación del entorno natural de
Tíbet, si bien no se ha encontrado hasta la actualidad ningún indicio de
que exista un grave problema de contaminación.
Lhasa registró durante el año pasado 358 días con
cielo despejado y libre de contaminación, a diferencia del total de 246
días de cielo azul registrados en Beijing.
Tíbet comenzó una campaña para la protección de su
entorno natural el año pasado, que ha situado entre la lista de los 30
mayores contaminantes de la región a empresas farmacéuticas y
cerveceras. Fin