NUEVA DELHI, 3 ene (Xinhua) -- Dos años después de
que el presidente norteamericano George W. Bush y el primer ministro
indio Manmohan Singh plantearan su "iniciativa histórica", India
y Estados Unidos han concluido un acuerdo para poner en marcha su
tratado nuclear civil que, sin duda, abordará los problemas de India
para elaborar y aplicar una política exterior independiente.
El gobierno indio calificó el acuerdo concluido como
uno de los mejores logros de la diplomacia ya que da preocupación a las
preocupaciones vitales de la India, así como a su derecho a realizar
pruebas nucleares, a un suministro ininterrumpido de combustible y al
reprocesamiento del combustible consumido.
Sin embargo, los partidos opositores e izquierdistas
indios han rechazado el acuerdo, visto por muchos como un "India gana,
Estados Unidos no pierde".
La formación india en la oposición Bharatiya Janata
(BJP) señaló que el acuerdo, que a su juicio muestra a Nueva Delhi
como a un "socio inferior" de Estados Unidos y perjudica la soberanía
y el programa estratégico indio, resulta inaceptable.
Mientras tanto, los partidos izquierdistas
criticaron que el acuerdo solo aborda la cooperación nuclear civil,
argumentando que "supone una carga pesada" sobre el país y que su "agenda
mayor" está destinada a convertir a la India en un "aliado subordinado"
de Estados Unidos.
El semanario Mainstream Weekly publicó un artículo
en el que explicó que los partidos izquierdidas consideran que el acuerdo
fue elaborado para ofrecer una palanca adicional a Washington sobre
Nueva Delhi respecto a una amplia gama de problemas estratégicos y
exteriores.
"Los problemas abordados bajo certificaciones, entre
otros, incluyen la convergencia de la política exterior de India con la
de Estados Unidos, el ingreso de la India en el esfuerzo
norteamericano por aislar e imponer sanciones a Irán", asevera el
artículo.
El líder del Partido Comunista de la India-Marxista,
Sitaram Yechury, condenó al gobierno indio por sucumbir ante la presión
estadounidense en materia de política externa. La ausencia de la
India en la prevista reunión con Irán sobre un proyecto de gasoducto
y la decisión del Banco Estatal de la India de no conceder créditos a
empresas iraníes, son reflejos de esta posición.
Respecto a estas preocupaciones, los partidos
izquierdistas declararon que no pudien aceptar el acuerdo y pidieron al
gobierno que lo abandone. Incluso amenzaron con retirar su apoyo y romper
las relaciones con la gobernante Alianza Unida de Progreso, lo
que provocaría un derrocamiento del gobierno.
Bajo las presiones tanto de los partidos
izquierdistas como de la oposición, el gobierno indio decidió ralentizar
la aplicación del acuerdo y trata ahora de encontrar un consenso
político.
En noviembre, después de seis rondas de
conversaciones con los partidos izquierdistas, el gobierno inició
negociaciones sobre las garantías específicas indias para con la Agencia
Internacional de Energía Atómica (AIEA), pero prometió dejar de poner en
marcha el programa nuclear civil a menos que los partidos izquierdistas
den luz verde.
Esto supone que la izquierda todavía mantiene un
derecho de veto que, según fuentes oficiales, pondría fin de alguna forma
al acuerdo nuclear civil.
Según el acuerdo, la India dispondrá de tres etapas
para poner en práctica el acuerdo. En primer lugar, deberá concluir un
pacto de garantías con la AIEA. En segundo lugar, el Grupo de
Suministradores Nucleares, compuesto por 45 naciones, celebrará una
reunión especial para cambiar sus líneas base para Nueva Delhi. En tercera
instancia, es preciso someter el acuerdo a la aprobación del Congreso
estadounidense.
Parece que la voluntad del gobierno indio de poner
en práctica el acuerdo se verá afectada por la oposición en el país
durante un tiempo ya que las "políticas internas" sobre la cuestión pueden
ensombrecer la aplicación del acuerdo nuclear indo-estadounidense en
un futuro cercano. Fin