KUNMING, 25 dic (Xinhua) -- Lape Nannie, una mujer
de 98 años, tiene la preocupación de que con su muerte desaparezca una
imagen misteriosa: la mariposa azul tatuada en su cara que la ha
acompañado desde su infancia.
Ella es una de las últimas 38 mujeres con tatuaje
facial del grupo étnico Dulong, conocido como "la tribu del tatuaje
facial".
Según los expertos, la población del grupo,
concentrado principalmente en el valle del río Dulong, situado en la
suroccidental provincia china de Yunnan, era de menos de 6.000
habitantes en 2006, y sigue disminuyendo rápidamente.
"En realidad espero que la gente recuerde las
mariposas tatuadas en nuestras caras después de que hayamos muerto", dice
Lape Nannie, que vive en su distrito natal de Gongshan.
Al mirar detenidamente su tatuaje se puede notar que
en sus mejillas fueron dibujadas las alas de una mariposa, en su naríz
al cuerpo, y en su frente, las antenas.
Lape Nannie, quien mide sólo 1,50 metros de altura y
pesa 35 kilos, tiene seis hijos, de los cuales el más joven ya tiene 48
años.
Las labores del campo, a las que se dedicó durante
la mayor parte de su vida, le dejaron como herencia constantes dolores en
su espalda y estómago. Sin embargo, los sentidos de la vista y el
oído están en un nivel destacable si se tiene en cuenta su edad.
Ella no puede ya recordar cuándo y por qué se hizo
el tatuaje. Pero lo que asegura que nunca podrá olvidar es la sensación al
momento de hacer el grabado. "Ese día éramos tres niñas del mismo
poblado. Y parecía que las tres nos íbamos a morir de dolor", dice.
Peng Yiliang, especialista en culturas étnicas, dice
que las mujeres de Dulong solían hacerse el tatuaje facial a los 12 ó 13
años, en parte para señalar que ya habían llegado a la pubertad, y en
parte como un "documento de identidad", porque los dibujos tatuados
variaban según los diferentes grupos a los que pertenecía cada
adolescente.
Todavía sigue siendo una polémica si el tatuaje era
considerado como una belleza en la época antigua. "Algunos dicen que era
como un adorno que embellecía aún más a las mujeres, mientras que
otros dicen que el verdadero objetivo era hacerlas menos atractivas
para evitar que fueran secuestradas", explica Peng.
Según el experto, generalmente se empleaba la
mariposa como la imagen del tatuaje debido a que, de acuerdo con la
creencia de la etnia Dulong, las almas de los muertos se convierten en
este insecto. "El tatuaje se hacía con agujas de bambú y tintas
fabricadas a base de cenizas", cuenta.
"La elaboración de un tatuaje facial duraba entre
siete y ocho horas, y las mujeres a las que se les aplicaba debían pasar
por lo menos cinco días sin lavarse la cara para asegurarse de que la
imagen se mantendría intacta", dice Peng.
A partir del año pasado, el experto empezó a
conservar los datos de 61 mujeres con este tipo de tatuajes, con la
esperanza de preservar uno de los rasgos más característicos de esa única
cultura, aunque la mayoría de ellas han muerto y la mayor tiene
ya más de 100 años.
Peng sostiene que el tatuaje facial, abolido en
1967, es como un "fósil viviente" que sirve para estudiar el origen del
grupo étnico y su cultura, y que por lo tanto vale la pena preservar
sus imágenes "a través del uso de las tecnologías modernas".
Dulong fue uno de los grupos étnicos con menor
población de las 56 etnias chinas.
El último censo llevado a cabo en 2000, mostró que
por entonces quedaban alrededor de 7,200 habitantes del grupo Dulong, de
los cuales más de 5.800 vivían en Yunnan.
El mayor habitat del grupo se encuentra en el aalle
del río Dulong, flanqueado por dos montañas de 4.000 metros de altura
sobre el nivel de mar. Su comunicación con el mundo exterior
suele ser cortada por la nieve durante seis meses al año.
Hasta los años 50, los habitantes practicaban formas
primitivas de producción agrícola, y rezaban a dioses y fantasmas en caso
de sufrir enfermedades o desastres naturales, y también en ocasiones
importantes.
En los últimos 20 años, con la llegada de los
turistas al lugar, donde se encuentra una gran variedad de especies de
pájaros y plantas, los habitantes locales han empezado a adaptarse a la
vida moderna.
Yang Ping, una joven nativa del grupo Dulong,
recibió la pregunta sobre el tatuaje facial con una carcajada. "Qué
sentido tiene arruinar tu cara así? No sólo es doloroso sino feo. Además,
dudo que aún quede algún artista de los que elaboraban esos
tatuajes", dice Yang.
La joven, de 22 años, contó que abandonó su distrito
natal y se fue a trabajar a Kunming poco después de terminar la escuela
secundaria, a los 15 años. Fin