BEIJING, 19 dic (Xinhua) -- Qué estadio de
desarrollo atraviesa en la actualidad el proceso de mundialización de la
cultura china, hasta dónde llega en la actualidad la influencia china y
hasta dónde puede llegar en un futuro.
Varios expertos analizan estas cuestiones en un
artículo recogido recientemente en las páginas del diario chino Global
Times.
"Por motivos de trabajo he tenido la oportunidad de
visitar diferentes países en los últimos veinte años", explica Chen
Chuanren, vicedirector general del Instituto de Investigación de la
Cultura China y Exterior de Hong Kong, "y cada vez son más las actividades
culturales chinas en el resto del mundo".
Sin embargo, añade, todos ellos presentan las
siguientes características, no demasiado optimistas: por una parte, el
número de espectadores es reducido y unos cientos de personas se
considera una afluencia masiva; por otra, una parte destacada de la
audiencia la constituyen personas de origen chino; por último, la mayoría
de los extranjeros que asisten a estos actos no los entienden y apenas
existe resonancia.
Por ejemplo, relata Chen, en el momento álgido de
una obra de la Opera de Pekín, los espectadores de origen chino observan
entusiasmados, mientras que los extranjeros se limitan a aplaudir
por simple cortesía.
Así, Chen se pregunta si el hecho de que se
organicen cada vez más actividades de la cultura china en el mundo
realmente significa que la cultura china está difundiéndose por el
mundo.
En opinión de este especialista, habría que
cuestionarse varios factores: por una parte, ¿tiene la cultura china puntos
comunes con el resto del mundo?
Por ejemplo, la comida rápida de firmas como
McDonald's y KFC puede llegar a mucha gente, al igual que la emoción que
encierra la ópera occidental o el interés que despierta entre los jóvenes
el manga japonés, explica.
Sin embargo, ¿cuántos extranjeros pueden apreciar
los matices de las artes marciales o de la Opera de Pekín?, subraya.
"Si no somos capaces de extraer los puntos
internacionales de la cultura china en el proceso de difusión, una vez que
los extranjeros superen la sensación de exotismo y novedad de la
cultura y el arte de la antigua China,y nosotros dediquemos gran
cantidad de tiempo, esfuerzo y fondos, ¿tendremos audiencia?".
Dong Bingyue, experto del Instituto de Investigación
Cultural de la Academia de Ciencias Sociales de China, destaca que a pesar
de que la cultura es independiente, se apoya en gran medida en
una nación o pueblo.
El acoso económico y cultural que Occidente ejerció
en China a finales del siglo XIX se explica gracias a la fuerza de las
naciones occidentales. Así por ejemplo, la expansión del
cristianismo en Oriente tenía como antecedente la difusión del poder
occidental, afirma.
Del mismo modo, el potencial económico y el estatus
de un país en el escenario internacional influyen en gran medida en la
valoración de una cultura, como ocurrió en China durante el
Movimiento de la Nueva Cultura del Cuatro de Mayo de 1919, que
desembocó en un revisionismo del confucianismo y se culpó a la
tradición china de la crisis por la que atravesaba el país.
En los últimos años, la fuerza de la economía china
y la presencia del país en el mundo se han incrementado, de ahí que
muchos intelectuales hayan vuelto a reivindicar la tradición
cultural china, señala Dong.
No deja de tener cierta ironía, dice, en los últimos
años el mundo ha venido prestando una mayor atención a China, y la
difusión de la cultura china en el mundo está directamente
relacionada con la creciente importancia del país.
Dong pone como ejemplo los caracteres chinos en los
países de Asia Oriental y cómo éstos han vuelto a ser recuperados en Corea
del Sur y Japón después de años de ostracismo.
Respecto al potencial de la cultura china en el
mundo, Pei Minxin destaca el papel que está desempeñando el gobierno chino
a tenor de esta cuestión y pone como ejemplo los centros del
Instituto Confucio.
"No obstante, el poder del Instituto Confucio es
limitado. En primer lugar, por que está centrado en la enseñanza del
idioma y no puede ofrecer un reflejo real de la cultura china en su
totalidad", explica.
"En segundo lugar", añade, "se trata de un proyecto
a largo plazo. Dentro de diez o veinte años, en Estados Unidos existirá
un grupo de personas que hablen chino y demuestren un interés
especial por la cultura china, pero los resultados a corto plazo no
son significativos", indica.
En opinión de Pei, los países que no dedican fondos
en su difusión cultural obtienen su fuerza de los protagonistas del
arte o del propio pueblo.
Es el caso de Estados Unidos, cuya cultura se ha
difundido con éxito,independientemente de las circunstancias históricas,
sin una presencia clara de las políticas gubernamentales, afirma.
"Debemos centrarnos en la población y relegar al
gobierno a una posición de apoyo, aprovechar la fuerza económica de las
autoridades y al mismo tiempo conjugar el poder de creación de la
población y la colectividad para que la difusión cultural sea
realmente visible", concluye. Fin