BEIJING, 18 dic (Xinhua) -- El pasado año había más
de cien centros del Instituto Confucio y para noviembre de este año ya
eran 209, repartidos por 64 países de todo el mundo y con 46.000
estudiantes, según informaciones del periodico chino El Globo.
De media, se inaugura un centro del Instituto
Confucio cada tres días, una velocidad de vértigo que despierta
incomprensión en el exterior y recelo en China por los posibles problemas
que puedan surgir en esta carrera a marchas forzadas.
"El mundo necesita con urgencia conocer la cultura
china, por lo que no podemos esperar", explicó Xu Lin, directora de la
Oficina del Consejo de Promoción Internacional de Lengua China,
organismo dedicado a dar a conocer el idioma chino en el exterior y
del que dependen los centros del Instituto Confucio.
"La influencia de China en el escenario
internacional es cada día mayor, y el desconocimiento de nuestro país en
el mundo es muy grande. De forma natural ha surgido la necesidad de
aprender chino ", afirmó Xu.
"El rápido desarrollo chino y la ansiedad de los
extranjeros de conocer a China nos llevan a crear de forma acelerada
centros del Instituto Confucio", indicó.
En opinión de Xu Lin, si se desaprovecha esta
oportunidad entre un millón, la tarea en el futuro requerirá un esfuerzo
hercúleo.
Dar a conocer China en el mundo es una labor a largo
plazo, en la que cada generación tiene un papel asignado. "Esperar llevar
a cabo una tarea hasta que se la proyecte a la perfección equivale
a no hacer nada", subrayó.
Aunque se había controlado a lo más estricto la
condición de instalar un centro del Instituto Confucio, se autorizó más de
cien dentro de un año, dado que abundan las solicitudes al respecto.
A juicio de un subrector permanente de la
Universidad Waseda de Japón, establecer el centro del Instituto Confucio es
para el beneficio de la propia universidad privada, ya que "en una epoca
de integración económica, es posible que los japoneses acudan a
trabajo en la mañana a Shanghai y regresen en la noche a Tokio, por
eso nuestros estudiantes necesitan aprender el chino".
Según un estudio llevado a cabo en el Reino Unido,
muchas familias británicas consideran que la totalidad de los menores
que tienen en la actualidad 10 años tendrán en el futuro algún
contacto con China.
El director del 48 Group Club, una red independiente
de empresarios dedicados a promover las relaciones entre el Reino
Unido y China, aconsejó a su hijo que trabaja en China que estudiara
el chino porque "los chinos sólo con saber inglés pueden entender a los
ingleses, pero si un inglés no habla chino, nunca entenderá a un
chino".
Xu Lin recuerda que durante un viaje a Egipto se
encontró con un guía que llevaba un libro de enseñanza de chino de los
elaborados por la Oficina de Lengua China que ojeaba durante los
desplazamientos.
"Los guías egipcios que hablan chino cobran el doble
que los que hablan francés, por lo que nada más anunciarse la apertura
del Instituto Confucio en El Cairo se inscribieron más de 20.000
estudiantes", dijo el guía.
La directora de la oficina señaló que la enseñanza
de lengua china es sólo la mitad del trabajo de los centros, que para
muchos constituyen una ventana a través de la cual aproximarse a la
cultura china.
Hay quien se acerca a los centros para preguntar
cuál es la mejor estación para viajar a China o qué productos típicos
pueden comprar allí; hay quien desea abrir una oficina en China y quiere
aprender algunas frases sencillas y conocer un puñado de costumbres;
y hay quien busca aprender chino para encontrar en el futuro un buen
puesto de trabajo.
El Instituto Confucio se extiende por el mundo a una
gran velocidad, pero si lo comparamos con otras instituciones
similares de otros países, por ejemplo el Reino Unido y Francia, sus
primeros pasos han sido tardíos.
El primer centro abrió sus puertas el 21 de
noviembre de 2004 en Corea del Sur, mientras que el primer Goethe
Institut, dedicado a la promoción del alemán, se creó en 1951.
Hay que destacar además la carencia de profesionales
con formación específica para ejercer como profesores de chino como
lengua extranjera, frente a otros idiomas como el inglés o el
francés, lenguas en las que el número de profesores dedicados a
formar a hablantes no nativos es de 7.000 y 3.000 respectivamente.
Xu Lin reconoció que todavía quedan cuestiones que
se han de solucionar en torno al Instituto Confucio, que debe asumir una
mayor capacidad y ser más perseverante, superando los problemas uno
a uno. Fin