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Cultura China en el Mundo: Instituto Confucio, una carrera  contrarreloj
  18.12.2007 Actualizado a las 11:18:15
 

     BEIJING, 18 dic (Xinhua) -- El pasado año había más de cien  centros del Instituto Confucio y para noviembre de este año ya  eran 209, repartidos por 64 países de todo el mundo y con 46.000  estudiantes, según informaciones del periodico chino El Globo. 

     De media, se inaugura un centro del Instituto Confucio cada  tres días, una velocidad de vértigo que despierta incomprensión en el exterior y recelo en China por los posibles problemas que  puedan surgir en esta carrera a marchas forzadas. 

     "El mundo necesita con urgencia conocer la cultura china, por  lo que no podemos esperar", explicó Xu Lin, directora de la  Oficina del Consejo de Promoción Internacional de Lengua China,  organismo dedicado a dar a conocer el idioma chino en el exterior  y del que dependen los centros del Instituto Confucio. 

     "La influencia de China en el escenario internacional es cada  día mayor, y el desconocimiento de nuestro país en el mundo es muy grande. De forma natural ha surgido la necesidad de aprender chino ", afirmó Xu. 

     "El rápido desarrollo chino y la ansiedad de los extranjeros de conocer a China nos llevan a crear de forma acelerada centros del  Instituto Confucio", indicó. 

     En opinión de Xu Lin, si se desaprovecha esta oportunidad entre un millón, la tarea en el futuro requerirá un esfuerzo hercúleo. 

     Dar a conocer China en el mundo es una labor a largo plazo, en  la que cada generación tiene un papel asignado. "Esperar llevar a  cabo una tarea hasta que se la proyecte a la perfección equivale a no hacer nada", subrayó. 

     Aunque se había controlado a lo más estricto la condición de  instalar un centro del Instituto Confucio, se autorizó más de cien dentro de un año, dado que abundan las solicitudes al respecto. 

     A juicio de un subrector permanente de la Universidad Waseda de Japón, establecer el centro del Instituto Confucio es para el  beneficio de la propia universidad privada, ya que "en una epoca  de integración económica, es posible que los japoneses acudan a  trabajo en la mañana a Shanghai y regresen en la noche a Tokio,  por eso nuestros estudiantes necesitan aprender el chino".  

     Según un estudio llevado a cabo en el Reino Unido, muchas  familias británicas consideran que la totalidad de los menores que tienen en la actualidad 10 años tendrán en el futuro algún  contacto con China. 

     El director del 48 Group Club, una red independiente de  empresarios dedicados a promover las relaciones entre el Reino  Unido y China, aconsejó a su hijo que trabaja en China que  estudiara el chino porque "los chinos sólo con saber inglés pueden entender a los ingleses, pero si un inglés no habla chino, nunca  entenderá a un chino". 

     Xu Lin recuerda que durante un viaje a Egipto se encontró con  un guía que llevaba un libro de enseñanza de chino de los  elaborados por la Oficina de Lengua China que ojeaba durante los  desplazamientos. 

     "Los guías egipcios que hablan chino cobran el doble que los  que hablan francés, por lo que nada más anunciarse la apertura del Instituto Confucio en El Cairo se inscribieron más de 20.000  estudiantes", dijo el guía. 

     La directora de la oficina señaló que la enseñanza de lengua  china es sólo la mitad del trabajo de los centros, que para muchos constituyen una ventana a través de la cual aproximarse a la  cultura china. 

     Hay quien se acerca a los centros para preguntar cuál es la  mejor estación para viajar a China o qué productos típicos pueden  comprar allí; hay quien desea abrir una oficina en China y quiere  aprender algunas frases sencillas y conocer un puñado de  costumbres; y hay quien busca aprender chino para encontrar en el  futuro un buen puesto de trabajo. 

     El Instituto Confucio se extiende por el mundo a una gran  velocidad, pero si lo comparamos con otras instituciones similares de otros países, por ejemplo el Reino Unido y Francia, sus  primeros pasos han sido tardíos. 

     El primer centro abrió sus puertas el 21 de noviembre de 2004  en Corea del Sur, mientras que el primer Goethe Institut, dedicado a la promoción del alemán, se creó en 1951. 

     Hay que destacar además la carencia de profesionales con  formación específica para ejercer como profesores de chino como  lengua extranjera, frente a otros idiomas como el inglés o el  francés, lenguas en las que el número de profesores dedicados a  formar a hablantes no nativos es de 7.000 y 3.000 respectivamente. 

     Xu Lin reconoció que todavía quedan cuestiones que se han de  solucionar en torno al Instituto Confucio, que debe asumir una  mayor capacidad y ser más perseverante, superando los problemas  uno a uno. Fin