BEIJING, 15 dic (Xinhua) -- Gracias al desarrollo
económico vivido por China en las últimas décadas y a la mejora del nivel
de vida de su población, el país asiático aparece cada vez con más
asiduidad en los medios de comunicación extranjeros, para los que
las obras del Arte Pop de China constituyen un tema recurrente.
La música, el cine o la literatura se han convertido
en herramientas para estudiar el desarrollo del país, y si bien los
medios de comunicación destacan el creciente protagonismo de la
cultura contemporánea china en el mundo, su influencia aún está
lejos de equipararse con la de Estados Unidos, Europa, Japón o Corea
del Sur.
Los motivos de esta todavía tímida influencia hemos
de buscarlos, por una parte, en las diferencias culturales
existentes, y por otra, en la falta de medios económicos y de políticas
gubernamentales que apoyen los productos culturales.
MUSICA PARA EDUCAR
El diario alemán Welt destacaba recientemente entre
sus páginas la nueva oleada de música clásica que ha invadido las ciudades
chinas, en las que la ópera, las sinfonías y las sonatas se han
convertido en un producto de consumo desaforado entre los urbanitas.
Por su parte, el rotativo alemán Bild Zeitung,
señalaba que al igual que ocurrió hace casi dos siglos en ciudades como
Leipzig, Hamburgo o París, el piano se ha convertido en la actualidad en
una herramienta para educar a los jóvenes chinos.
China no sólo ha dado al mundo grandes estrellas de
la música clásica, como Li Yundi o Langlang, sino que además está formando
a una audiencia de jóvenes con un oído educado en los clásicos.
Del mismo modo, la música moderna china está
experimentando un auge en el extranjero, en especial en otros países
asiáticos como Vietnam o Japón. En este último, se está extendiendo junto
con las notas más modernas el estudio de los instrumentos tradicionales
chinos, como el "erhu", o violín de dos cuerdas.
CINE Y TELEVISION
Las grandes producciones cinematográficas chinas
están entrando por la puerta grande del mercado estadounidense.
"Héroe ", una de las cintas más recientes de Zhang Yimou, logró recaudar
en sus primeras tres jornadas en las salas de Estados Unidos más de
17 millones de dólares que la situaron en lo más alto de la cartelera
durante su primera semana, pasando a la historia como la primera película
china en ostentar dicho honor.
Del mismo modo, otros títulos de este internacional
cineasta, como "La maldición de la flor dorada" o "La casa de las dagas
voladoras", han recibido una acogedora recepción en salas
británicas, al igual que la reciente "Deseo, Peligro", de Ang
Lee, presentada en el Festival de Cine de Londres.
En la dirección opuesta, las series de televisión
producidas en China, muchas de ambientación histórica y dirigidas a una
audiencia femenina, triunfan en Japón.
Otros productos televisivos dirigidos al mercado
nacional también se han granjeado la atención de los medios de
comunicación. La edición asiática de la revista Times sacó en portada en
2005 a Li Yuchun, ganadora del programa "Supergirls" (versión china del
estadounidense American Idol), a la que describió como "heroína
asiática".
Lo cierto es que con 1.300 millones de habitantes,
400 millones de televisores y 500 millones de teléfonos móviles, China
cuenta con una quinta parte de los "fans" de todo el mundo.
LETRAS Y BELLAS ARTES
En el terreno literario, la identificada como
"generación de los 80", a la que pertenecen jóvenes escritores como Guo
Jingming, Zhang Yueran, Han Han o Chun Shu, se está imponiendo con fuerza
entre los lectores japoneses.
Incluso más destacable es la proyección
internacional de artistas plásticos de la talla de Zhang Xiaogang, Xu
Bing, Zhang Huan o Liu Xiaodong, cuyas obras alcanzan cifras astronó micas
en las subastas más prestigiosas.
La prensa alemana recordaba recientemente que no
hace tantos siglos que los cuatro grandes inventos de la historia china
( pólvora, brújula, imprenta y papel) se hicieron famosos en todo
el planeta y que la nobleza europea mostraba con orgullo porcelanas
venidas del Lejano Oriente, trajes confeccionados con sedas y
réplicas de pagodas que decoraban sus jardines.
Hoy, las artes chinas vuelven a ejercer una
influencia cada vez mayor en Occidente y hasta se podría decir que han
revolucionado el plano cultural.
La economía crece a un ritmo desaforado, el gigante
ha despertado y es de esperar que se convierta en una gran potencia
cultural. Fin