BEIJING, 17 nov (Xinhua) -- La ordenación de un
joven italiano como monje budista en el Templo Xuanzang de Nanjing
(Jiangsu, este de China) ha despertado el interés de los medios de
comunicación por el que es el primer italiano y quizás el primer
extranjero en adherirse a la vida monacal budista en la China
moderna.
El joven, de 28 años de edad, lamenta las
dificultades que sufre para realizar ejercicios de meditación a causa del
gran interés despertado en los medios.
"Tengo que atender a los periodistas todo el tiempo
y no he podido comenzar aún la meditación", confesó el nuevo monje, cuyo
nombre budista es Lu Xia (por aproximación a Lucas), en perfecto
chino, al diario China Daily.
Tras graduarse en la Universidad de Roma en
Relaciones Públicas, el joven italiano estudió chino en la Universidad del
Sureste de China, ubicada en Nanjing.
Durante dos años visitó el Templo Xuanzang los fines
de semana, antes de abandonar sus creencias católicas por el budismo, hecho
que atribuye al "Karma", la ley de causa-efecto o la inercia
natural.
El pasado 10 de noviembre Lucas celebró su
ordenación en el Templo Xuanzang, conocido por atesorar las reliquias del
célebre maestro Xuanzang (602-644), quien durante 16 años peregrinó hasta
India para introducir en China gran cantidad de textos budistas
en sánscrito, y fue un importante traductor de textos religiosos,
cuya historia constituye una de las grandes obras literarias
clásicas chinas "Peregrinación al Oeste".
El maestro Chuanzhen, abad del templo y guía
espiritual del recién ordenado, aprobó la incorporación de Lucas al templo
tras observarlo un año, en un ejercicio de prudencia para evitar
permitir que una decisión de tal relevancia sea motivada por un mero
impulso.
"Me doy cuenta de que, a pesar de su limitado
conocimiento sobre el budismo, ha sido firme la fé que tiene", destacó el
maestro budista, calificando de "excelente" la agilidad de
comprensión que el joven europeo ha mostrado al adoptar los
conceptos clásicos de su nueva religión.
"Uno mismo abandona el cuchillo de matar, uno mismo
se convierte en Buda", lema de los budistas chinos, es la sentencia
preferida de Lu Xia, para quien "si la vida es una inevitable lucha,
uno puede disfrutar de la paz interna cuando se aparta de la
combatividad".
En referencia a su discíplo italiano, Chuanzhen ha
manifestado sus altas expectativas en que Lu Xia pueda algún día llegar a
dedicarse a extender la influencia de esta religión propia de Asia en
Occidente.
Chuanzhen espera que un día Lu Xia lleve el budismo
chino a Roma, convirtiéndose de este modo en el Matteo Ricci (primer
misionero jesuíta que introdujo el catolicismo en China en el siglo
XVI) de la modernidad. Fin