LOS ANGELES, 25 oct (Xinhua) -- Con la rápida
reacción a los devastadores incendios que azotaban California por quinto
día consecutivo, el presidente estadounidense George W. Bush ha
intentado reparar la imagen de su gobierno ante desastres naturales,
manchada por la lenta repuesta ante el huracán Katrina en 2005.
Durante su estancia de cuatro horas en California
para visitar las zonas arrasadas por el fuego, Bush se comprometió a
ofrecer ayuda federal a los actuales esfuerzos contra los incendios y a
las personas que han perdido sus casas y comercios a causa del
fuego.
"No nos olividaremos de vosotros en Washington",
afirmó Bush a las víctimas de los incendios después de inspeccionar desde
un helicóptero y por tierra los daños en las zonas gravemente
afectadas del sur de California.
Desde el domingo, cuando se declaró el primero de la
docena de incendios registrados, las llamas, avivadas por viento en toda
la región, han destruido más de 2.000 estructuras, en su mayoría
viviendas, y han provocado la mayor evacuación en la historia de
California, con más de medio millón de personas obligadas a
abandonar sus hogares.
La mayoría de los incendios fue refrenado o
declarado bajo control la noche del jueves gracias a que el viento dio un
respiro a los bomberos, tras lo que los funcionarios anunciaron que una
zona de alrededor de 1.700 kilómetros cuadrados desde el norte de
Los Angeles a la frontera con México ha quedado totalmente abrasada.
Se calcula que los daños materiales ascienden a al menos 1.500 millones de
dólares.
Al mismo tiempo, el número de fallecidos ascendió el
jueves a siete después de que patrullas fronterizas de Estados Unidos
encontraran cuatro cadáveres de presuntos inmigrantes ilegales, que
se considera que habrían muerto en un incendio registrado cerca de la
frontera. Funcionarios reportaron que una pareja, que se opuso a la orden
de evacuación, fue encontrada muerta dentro de su casa incendiada.
Mientras se encontraba en California, Bush se
comprometió a ofrecer ayuda federal adicional para la lucha contra las
llamas que siguen activas y prometió una inyección de capital para
ayudar a las víctimas y a la reconstrucción de las comunidades. La nueva
ayuda federal cubrirá vivienda temporal, limpieza y otras
necesidades inmediatas, y se ofrecerán préstamos a residentes y
comercios afectados por las llamas.
A principios de esta semana, Bush declaró el estado
de emergencia en el sur de California y posteriormente lo consideró
un desastre mayor, en respuesta a un empeoramiento de la
situación, allanando el camino para que las agencias federales concedieran
ayuda y asistencia a los esfuerzos contra incendios y a víctimas en
la región.
Se considera que los incendios en California
constituyen el primer desastre natural en Estados Unidos comparable al
huracán Katrina, a pesar de que este último afectó a una zona geográfica
muy vasta e impactó a un sector de la población relativamente
pobre.
La administración Bush se esfuerza por evitar
cometer el mismo error que hace dos años, cuando fue fuertemente criticada
por su lenta respuesta ante el Katrina.
Bush rechazó el jueves las comparaciones entre las
respuestas federales al Katrina y a los incendios de California.
"Ya habrá tiempo para que los historiadores comparen
esta respuesta a esa respuesta", afirmó y añadió que la ayuda a las
ciudadanos heridos es ahora una prioridad.
Sin embargo, Fran Townsend, consejera de seguridad
del presidente y que acompañó a Bush en su visita, indicó a la prensa
que la respuesta de la Casa Blanca a los incendios de California ha
sido "mejor y más rápida" que la reacción al Katrina.
La consejera añadió que el aspecto más importante de
la gira de Bush en California ha sido ofrecer consuelo a las víctimas de
los incendios. Fin