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La democracia es una actitud
  21.10.2007 Actualizado a las 15:31:15
 

     BEIJING, 21 oct (Xinhua) -- ¿Es China capaz de ejercer la  democracia? ¿Puede el Partido Comunista de China (PCCh) ampliar la democracia mediante el sistema de cooperación multipardista y las  consultas políticas bajo el liderazgo del PCCh? ¿Es la democracia  un concepto definido únicamente por Occidente? 

     Ninguna institución política del planeta puede considerarse a  sí misma perfecta. Si bien es el mecanismo menos imperfecto en la  historia del ser humano, la democracia es un proceso en toda  nación. Por tanto, la democracia es más una actitud que una  apreciación propia, realizada desde dentro. 

     Cuando una nación es manifiestamente abandonada por el resto de la comunidad, su población no asumirá con facilidad los principios otros puedan defender, especialmente cuando la construcción de la  democracia es utilizada como una herramienta para una incursión  exterior. 

     El milagro económico de las últimas tres décadas permite a  China perseguir la libertad política con muchos más recursos en su poder. La lucha por la democracia no es un maquillaje. Todo el  país cuenta con características únicas en el desarrollo de la  democracia, basadas en su propia historia, cultura y condiciones.  El exclusivo proceso de avance democrático en diversas naciones  difícilmente puede ser simplificado a un puñado de reglas. Incluso las democracias occidentales han experimentados procesos ligados  de forma exclusiva a cada nación. 

     Hu Jintao apostó en su intervención ante el XVII Congreso  Nacional del PCCh por "profundizar la reestructuración política"  en contra del sentimiento de urgencia del PCCh de que las  estructuras políticas osificadas a menudo impiden ambiciones  económicas mayores. De cualquier modo, pocos países en el mundo  desarrollado cuentan con tantos desafíos como China, un país con  un gran territorio, el más poblado del planeta, con una importante proporción de población en condiciones de pobreza y que aún ha de  alcanzar la unidad nacional, sólo por nombrar algunos.  

     China cuenta con una historia de república moderna limitada y  una revolución industrial realizada en apenas tres décadas,  mientras que tanto Estados Unidos como el Reino Unido necesitaron  más de un siglo. 

     Considerando la unicidad de toda democracia y el necesario  espacio de tiempo para la gestación de la democracia, no es  acertado copiar los modelos democráticos foráneos. Democratizar  China al estilo occidental no es una cura segura para todos los  problemas de China. Tras lograr con éxito integrar la economía de  mercado en un patrón socialista, que en su definición ortodoxa  requiere la propiedad común de los medios de producción, ¿por qué  no creer que China pueda generar una nueva vía conducente a una  democracia socialista fructuosa? 

     La democracia no debe ser un eslogan político para el derrumbe  de otros modelos, sino que es la percepción de la población en su  vida cotidiana. Si bien en un proceso de rápida transformación, la economía de mercado es abrazada de forma ferviente por los chinos, la mayor parte de los cuales disfrutan en la actualidad de una  decente calidad de vida sin precedentes. El gobierno actúa en  muchos aspectos de la vida de sus ciudadanos. Las población china  es libre de viajar y estudiar en el extranjero, comprar coches y  propiedades, invertir en bolsa, elegir su trabajo y forma de vida, así como de malestar su pesar a través de blogs, hechos inauditos  en un país en el que apenas una década atrás la población tenía  que informar sobre matrimonios, divorcios y objetivos en el plano  familiar a las autoridades. 

     En una transformación consciente de su papel como organización  revolucionaria con una estructuración férrea a un partido  gobernante competente, el PCCh se encuentra ahora abriendo nuevos  caminos para encontrar el medio más efectivo para democratizar la  política china. El PCCh proclama su defensa no sólo de la clase  trabajadora sino de todas las fuerzas productivas, un  significativo cambio para diversificar su propia actuación hacia  una actitud plural.  

     Hu Jintao ha mostrado su deseo de fortalecer la democracia  dentro del propio Partido, lo cual es considerado por el PCCh una  garantía para una mejor aplicación de la democracia en todo el  país. Cada vez mayores márgenes de pérdidas han sido introducidos  en las diversas elecciones en el seno del PCCh, entre ellas la  votación para el superpoderoso Comité Central de este fin de  semana. En los niveles de base comienzan a institucionalizarse  campañas con múltiples candidatos en elección directa. Todas las  circunscripciones electorales están ahora mejor representadas. 

     China se ha mantenido a gran distancia de las principales  economías en la modernidad. Los chinos deben recurrir a un camino  diferente del desarrollo convencional. Al igual que sucede con uno de los defectos que las democracias occidentales también presentan, los principios democráticos previstos por los fundadores de la  Nueva China pueden aún no ser efectivos en la prevención de la  imposición por parte de grupos de poder sobre la mayoría. Si bien  aún existe un largo camino por recorrer, el PCCh trata en la  actualidad de mejorar el centralismo democrático, el cual se ha  mostrado, parcialmente por el milagro económico logrado por el  país, bastante efectivo en el enriquecimiento de la población y el mantenimiento de la estabilidad. 

     La población china aspira a lograr los mayores objetivos  económicos y sociales al menor coste posible. La democracia con  características chinas que en la actualidad es promovida contará  con muchas posibilidades de ofrecer una respuesta a estas  aspiraciones. Fin