BEIJING, 21 oct (Xinhua) --
¿Es China capaz de ejercer la democracia? ¿Puede el Partido Comunista de
China (PCCh) ampliar la democracia mediante el sistema de cooperación
multipardista y las consultas políticas bajo el liderazgo del PCCh? ¿Es la
democracia un concepto definido únicamente por Occidente?
Ninguna institución política del planeta puede
considerarse a sí misma perfecta. Si bien es el mecanismo menos imperfecto
en la historia del ser humano, la democracia es un proceso en toda
nación. Por tanto, la democracia es más una actitud que una
apreciación propia, realizada desde dentro.
Cuando una nación es manifiestamente abandonada por
el resto de la comunidad, su población no asumirá con facilidad los
principios otros puedan defender, especialmente cuando la construcción de
la democracia es utilizada como una herramienta para una incursión
exterior.
El milagro económico de las últimas tres décadas
permite a China perseguir la libertad política con muchos más recursos en
su poder. La lucha por la democracia no es un maquillaje. Todo el
país cuenta con características únicas en el desarrollo de la
democracia, basadas en su propia historia, cultura y condiciones. El
exclusivo proceso de avance democrático en diversas naciones difícilmente
puede ser simplificado a un puñado de reglas. Incluso las democracias
occidentales han experimentados procesos ligados de forma exclusiva a cada
nación.
Hu Jintao apostó en su intervención ante el XVII
Congreso Nacional del PCCh por "profundizar la reestructuración política"
en contra del sentimiento de urgencia del PCCh de que las
estructuras políticas osificadas a menudo impiden ambiciones
económicas mayores. De cualquier modo, pocos países en el mundo
desarrollado cuentan con tantos desafíos como China, un país con un
gran territorio, el más poblado del planeta, con una importante proporción
de población en condiciones de pobreza y que aún ha de alcanzar la unidad
nacional, sólo por nombrar algunos.
China cuenta con una historia de república moderna
limitada y una revolución industrial realizada en apenas tres décadas,
mientras que tanto Estados Unidos como el Reino Unido necesitaron
más de un siglo.
Considerando la unicidad de toda democracia y el
necesario espacio de tiempo para la gestación de la democracia, no es
acertado copiar los modelos democráticos foráneos. Democratizar
China al estilo occidental no es una cura segura para todos los
problemas de China. Tras lograr con éxito integrar la economía de
mercado en un patrón socialista, que en su definición ortodoxa
requiere la propiedad común de los medios de producción, ¿por qué no
creer que China pueda generar una nueva vía conducente a una democracia
socialista fructuosa?
La democracia no debe ser un eslogan político para
el derrumbe de otros modelos, sino que es la percepción de la población en
su vida cotidiana. Si bien en un proceso de rápida transformación,
la economía de mercado es abrazada de forma ferviente por los
chinos, la mayor parte de los cuales disfrutan en la actualidad de una
decente calidad de vida sin precedentes. El gobierno actúa en muchos
aspectos de la vida de sus ciudadanos. Las población china es libre de
viajar y estudiar en el extranjero, comprar coches y propiedades, invertir
en bolsa, elegir su trabajo y forma de vida, así como de malestar su pesar
a través de blogs, hechos inauditos en un país en el que apenas una década
atrás la población tenía que informar sobre matrimonios, divorcios y
objetivos en el plano familiar a las autoridades.
En una transformación consciente de su papel como
organización revolucionaria con una estructuración férrea a un partido
gobernante competente, el PCCh se encuentra ahora abriendo nuevos
caminos para encontrar el medio más efectivo para democratizar la
política china. El PCCh proclama su defensa no sólo de la clase
trabajadora sino de todas las fuerzas productivas, un significativo
cambio para diversificar su propia actuación hacia una actitud plural.
Hu Jintao ha mostrado su deseo de fortalecer la
democracia dentro del propio Partido, lo cual es considerado por el PCCh
una garantía para una mejor aplicación de la democracia en todo el
país. Cada vez mayores márgenes de pérdidas han sido introducidos en
las diversas elecciones en el seno del PCCh, entre ellas la votación para
el superpoderoso Comité Central de este fin de semana. En los niveles de
base comienzan a institucionalizarse campañas con múltiples candidatos en
elección directa. Todas las circunscripciones electorales están ahora
mejor representadas.
China se ha mantenido a gran distancia de las
principales economías en la modernidad. Los chinos deben recurrir a un
camino diferente del desarrollo convencional. Al igual que sucede con
uno de los defectos que las democracias occidentales también
presentan, los principios democráticos previstos por los fundadores de la
Nueva China pueden aún no ser efectivos en la prevención de la
imposición por parte de grupos de poder sobre la mayoría. Si bien
aún existe un largo camino por recorrer, el PCCh trata en la
actualidad de mejorar el centralismo democrático, el cual se ha
mostrado, parcialmente por el milagro económico logrado por el país,
bastante efectivo en el enriquecimiento de la población y el mantenimiento
de la estabilidad.
La población china aspira a lograr los mayores
objetivos económicos y sociales al menor coste posible. La democracia con
características chinas que en la actualidad es promovida contará con
muchas posibilidades de ofrecer una respuesta a estas aspiraciones.
Fin