Portada
 
Las tormentas de arena devoran la Gran Muralla en el noroeste de  China
  29.08.2007 Actualizado a las 20:58:12
 

     LANZHOU, 29 ago (Xinhua) -- Las tormentas de arena que se  registran en la noroccidental provincia china de Gansu están  reduciendo secciones de la Gran Muralla a cúmulos de polvo, e  incluso podrían hacerlas desaparecer en unos 20 años, advirtieron  arqueólogos. 

     Zhou Shengrui, ex director del museo del distrito de Minqin,  dijo que un sondeo nacional en los años 80 registró más de 60  kilómetros de la Muralla en el distrito, pero destacó que estaban  desapareciendo rápidamente. 

     La sección de la Gran Muralla, construida en la dinastía Han ( 206 a.C. - 220 d.C.) y extendida en la dinastía Ming (1368-1644),  está sobre la estructura principal de la Gran Muralla, que se  extiende hacia el oeste entre el Paso de Shanhaiguan, en la  septentrional provincia de Hebei, y el Paso de Jiayuguan, a unos  500 kilómetros al oeste de Miqin. 

     "Esta sección fue hecha de barro en vez de ladrillo y piedra,  por lo que es más propensa a la erosión. Con el tiempo, la Muralla se ha vuelto frágil, y el lodo se ha vuelto polvo y ha sido  arrastrado por el viento", dijo Zhou. 

     El cultivo excesivo desde los años 50 acabó con las aguas  subterráneas de Miqin, y destruyó la ecología local. El Lago  Qingtu, de 400 kilómetros cuadrados y 60 metros de profundidad, se secó entre los años 60 y 90 del siglo pasado. A comienzos de esa  última década, las aguas del embalse ya habían sido reemplazadas  por arena y éste se había convertido en parte del desierto de  Badain Jaran, que se extiende más de 40.000 kilómetros cuadrados. 

     Desde entonces, Miqin se ha convertido en una de las  principales fuentes de tormentas de arena en el noroeste de China. 

     "Las frecuentes tormentas de arena no sólo han erosionado el  barro, también agrietaron la Muralla, y en algunas partes incluso  la hicieron partirse o colapsar", se lamentó Zhou. 

     Más de 40 kilómetros de la monumental obra han desaparecido en  los últimos 20 años, y ahora sólo quedan en pie alrededor de 10  kilómetros. Además, su altura se ha reducido de cinco a menos de  dos metros. Las emblemáticas torres de vigilancia han desaparecido completamente. 

     "Como protector de reliquias me causa gran tristeza ver que a  la Gran Muralla se la está llevando el viento, pero al mismo  tiempo espero que esto sirva para alertar sobre el daño que nos  hemos causado a nosotros mismos y a nuestro medio ambiente", dijo  Zhou. 

     El experto aseguró que, a menos que se recupere la vegetación  local y se contengan efectivamente las tormentas de arena, el daño será irreversible. 

     Trabajadores locales han venido cubriendo lo que queda de la  Muralla con más polvo y arena. "Si hay nuevas tormentas, se  llevará primero la capa adicional que hemos puesto, eso nos dará  más tiempo para construir barreras y sembrar árboles", explicó  Zhou, y concluyó diciendo que, "por el momento no hay nada más que hacer". Fin