LANZHOU, 29 ago (Xinhua) -- Las tormentas de arena
que se registran en la noroccidental provincia china de Gansu están
reduciendo secciones de la Gran Muralla a cúmulos de polvo, e
incluso podrían hacerlas desaparecer en unos 20 años, advirtieron
arqueólogos.
Zhou Shengrui, ex director del museo del distrito de
Minqin, dijo que un sondeo nacional en los años 80 registró más de 60
kilómetros de la Muralla en el distrito, pero destacó que estaban
desapareciendo rápidamente.
La sección de la Gran Muralla, construida en la
dinastía Han ( 206 a.C. - 220 d.C.) y extendida en la dinastía Ming
(1368-1644), está sobre la estructura principal de la Gran Muralla, que se
extiende hacia el oeste entre el Paso de Shanhaiguan, en la
septentrional provincia de Hebei, y el Paso de Jiayuguan, a unos 500
kilómetros al oeste de Miqin.
"Esta sección fue hecha de barro en vez de ladrillo
y piedra, por lo que es más propensa a la erosión. Con el tiempo, la
Muralla se ha vuelto frágil, y el lodo se ha vuelto polvo y ha sido
arrastrado por el viento", dijo Zhou.
El cultivo excesivo desde los años 50 acabó con las
aguas subterráneas de Miqin, y destruyó la ecología local. El Lago
Qingtu, de 400 kilómetros cuadrados y 60 metros de profundidad,
se secó entre los años 60 y 90 del siglo pasado. A comienzos de esa
última década, las aguas del embalse ya habían sido reemplazadas por
arena y éste se había convertido en parte del desierto de Badain Jaran,
que se extiende más de 40.000 kilómetros cuadrados.
Desde entonces, Miqin se ha convertido en una de las
principales fuentes de tormentas de arena en el noroeste de China.
"Las frecuentes tormentas de arena no sólo han
erosionado el barro, también agrietaron la Muralla, y en algunas partes
incluso la hicieron partirse o colapsar", se lamentó Zhou.
Más de 40 kilómetros de la monumental obra han
desaparecido en los últimos 20 años, y ahora sólo quedan en pie alrededor
de 10 kilómetros. Además, su altura se ha reducido de cinco a menos de
dos metros. Las emblemáticas torres de vigilancia han
desaparecido completamente.
"Como protector de reliquias me causa gran tristeza
ver que a la Gran Muralla se la está llevando el viento, pero al mismo
tiempo espero que esto sirva para alertar sobre el daño que nos
hemos causado a nosotros mismos y a nuestro medio ambiente", dijo
Zhou.
El experto aseguró que, a menos que se recupere la
vegetación local y se contengan efectivamente las tormentas de arena, el
daño será irreversible.
Trabajadores locales han venido cubriendo lo que
queda de la Muralla con más polvo y arena. "Si hay nuevas tormentas, se
llevará primero la capa adicional que hemos puesto, eso nos dará más
tiempo para construir barreras y sembrar árboles", explicó Zhou, y
concluyó diciendo que, "por el momento no hay nada más que hacer".
Fin