DUNHUANG, Gansu, 28 ago (Xinhua) -- Científicos
chinos han instalado un sistema de alerta temprana en las cuevas budistas
más valiosas del país, para proteger sus murales centenarios de los
cambios bruscos en la temperatura, así como de los elevados niveles
de humedad y densidad de dióxido de carbono ocasionados por la masiva
afluencia de turistas.
El sistema, desarrollado conjuntamente por la
Academia Dunhuang, basada en la noroccidental provincia de Gansu, y la
Universidad de Zhejiang, cuenta con termómetros, higrómetros, y detectores
de dióxido de carbono, dijo Fan Jinshi, curador de la mencionada
academia.
"Cuandoquiera que uno de estos índices alcance un
nivel de alarma, el sistema activará una alarma y nosotros evacuaremos a
todos los turistas y cerraremos las cuevas hasta cuando los niveles
regresen a la normalidad y se pueda levantar la alarma", explicó
Fan.
Las pruebas del sistema ya se iniciaron en diez de
las 50 cavernas que están abiertas al público. La administración de los
santuarios reajustará los límites en el número de visitantes
dependiendo de los resultados de los monitoreos.
Un promedio de entre 3.000 y 5.000 turistas desfilan
hacia la desértica ciudad cada día en la temporada alta, comprendida entre
mayo y octubre, para ver los miles de pinturas. El volumen de gases
emitido por tal cantidad de gente es perjudicial para las cuevas, aseguran
los especialistas.
La ventilación de estos lugares siempre ha sido un
problema, ya que el 85 por ciento de las cavernas mide menos de 25 metros
cuadrados.
Por su parte, los expertos han advertido en
repetidas ocasiones que las obras de arte, algunas de ellas pintadas en el
siglo IV, están perdiendo su color debido al creciente y descontrolado
número de turistas.
La Academia, en su página de Internet, ha sugerido a
quienes planean viajar a Dunhuang que hagan reservaciones por anticipado,
dijo Li Ping, director del departamento de recepción de la citada
institución.
Presumiblemente formadas en el año 336 d.C., las
Cavernas de Mogao, también conocidas como las Cuevas de los 1.000 Budas,
fueron declaradas patrimonio de la humanidad por la UNESCO en 1987.
En total, 735 grutas han sido descubiertas, y
los frescos en sus paredes interiores cubren un área de 45.000
metros cuadrados. Adicionalmente, las cavernas alojan 2.400 estatuas
multicolores de Buda.