MEXICO, 1 ago (Xinhua) -- Investigadores mexicanos
encontraron importantes restos de un recinto sagrado de la cultura
prehispánica mexica en la delegación Iztapala, en el oriente de la Ciudad
de México, informaron hoy fuentes oficiales.
En una rueda de prensa, el arqueólogo Jesús Sánchez,
dijo que el basamento piramidal descubierto corresponde a lo que fue el
Templo Mayor de Iztapalapa, cuya primera de cuatro etapas constructivas
fue realizada entre 1200 y 1250 de esta era.
El hallazgo podría compararse en importancia con el
del Templo Mayor de la antigua ciudad de Tenochtitlán, ubicada en el
centro histórico de la capital mexicana, el bastión principal de la
resistencia a la conquista española, acotó Sánchez.
Agregó que las características constructivas de la
estructura piramidal, hallada por expertos mexicanos hace cinco semanas,
son más sencillas y perduran las huellas de la destrucción que
realizaron los conquistadores de España a principos del siglo XVII.
Los restos prehispánicos fueron encontrados de
manera fortuita cuando trabajadores del Gobierno del Distrito Federal
(GDF) realizaban labores de excavación para construir una macroplaza en la
explanada de Iztapalapa.
Durante las obras de remodelación de una parte de
esa plaza y una fracción del Jardín Cuitláhuac, los trabajadores
encontraron una plataforma y rellenos de un montículo, ambos destruidos
hasta sus cimientos durante la conquista por tropas de Hernán
Cortés.
Los trabajos realizados hasta ahora permiten
determinar que la estructura se extendió sobre una gran plaza ceremonial
que pudo haber tenido por lo menos tres pisos, indicó Sánchez.
"Después de excavarse unos 35 metros, se puede
determinar que se trata del recinto sagrado del lugar, porque se refiere a
un edificio que se encuentra sobre una gran plaza, que pudo estar limitada
en sus orillas y cuyas extensiones pudieron ser de unos 120 metros de
largo, precisó el experto mexicano.
Los especialistas del Instituto Nacional de
Antropología (INAH) de México continúan los trabajos en el lugar, que
podrían extenderse durante un año y medio, en promedio, a fin de
determinar las características exactas de los reductos prehispánicos.
Fin