
LHASA, 6 jun (Xinhua) --
Científicos ambientales chinos afirmaron que no han encontrado evidencias
de que se hayan provucado daños al medio ambiente a lo largo del
ferrocarril Qinghai-Tíbet tras un año de su funcionamiento.
Sin embargo, se necesitan amplios estudios sobre el
impacto del ferrocarril a largo plazo sobre el ambiente y la fauna local,
según los especialistas.
Los paisajes, lagos y la tierra helada están bien
preservados y la migración de la fauna se mantiene invariable, según un
grupo de funcionarios y expertos de la Administración Estatal de
Protección Ambiental (AEPA), el Ministerio de Ferrocarriles y
responsables de la provincia de Qinghai y de la región autónoma del
Tíbet.
El grupo finalizó una inspección de tres días desde
el 30 de mayo hasta el 1 de junio para evaluar el impacto ambiental de la
sección Golmud-Lhasa que atraviesa zonas de tierra helada y las
rutas de migración de animales silvestres.
Zhang Tianhua, subdirector del Buró de la Protección
Ambiental de la región autónoma del Tíbet, afirmó que "hemos establecido
un sistema de supervisión a largo plazo para supervisar el entorno
local".
Según Zhang, "cada tren que recorre la línea
Qinghai-Tíbet cuenta con tanques especiales para la basura y las aguas
residuales, que son recogidas y procesadas en las estaciones".
Zhang añadió que un total de 60.000 toneladas de
desperdicios recogidos de las estaciones del ferrocarril Qinghai-Tíbet
fueron procesados y que no se han producido incidentes de contaminación
hasta el momento.
El ferrocarril Qinghai-Tíbet tiene una longitud de
1.956 kilómetros, es el más alto del mundo y la primera línea que
conecta al Tíbet con otras partes de China.
La apertura de la línea ha provocado un
"boom" turístico en la región autónoma. El año pasado el Tíbet recibió
2,5 millones de turistas, un aumento del 39,5 por ciento frente al
año anterior. Las autoridades turísticas locales estiman que la cifra
se elevará a tres millones este año.