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Principales desafíos con los que se enfrenta Nicolas Sarkozy
  10.05.2007 Actualizado a las 18:05:59
 

     BEIJING, 10 may (Xinhua) -- Después de la elección el pasado 7  de mayo del conservador Nicolas Sarkozy como presidente de Francia, en ciertas ciudades francesas, incluida París, han tenido lugar  manifestaciones que, en algunos casos, han terminado en disturbios y enfrentamientos entre los manifestantes y la Policía. 

     Si bien dentro de la Unión por un Movimiento Popular (UMP)  Sarkozy es considerado un dirigente "fuerte y capaz", el próximo  inquilino del Elíseo tendrá que afrontar desafíos de todo tipo,  uno de cuyos ejemplos han sido las revueltas vividas en los  últimos días. 

      

     MAYORÍA PARLAMENTARIA 

     Una de las características de las últimas elecciones  presidenciales galas ha sido la vuelta a la disyuntiva "izquierda- derecha", en la que ambas facciones han mantenido un fuerte apoyo, la competencia ha sido intensa y el cruce de acusaciones, continuo. 

     A pesar de que Sarkozy se ha alzado como el candidato de la  derecha en las presidenciales, con un respaldo de más del 53 por  ciento del electorado, lo cierto es que si las reformas anunciadas por éste no se hacen con el apoyo del resto de la población, su  actuación política al frente de la dirección del país va a estar  plagada de dificultades.  

     Atajar los diferentes problemas sociales conforma uno de los  principales desafíos del presidente electo, que tras ser anunciada su victoria instó a los franceses a trabajar junto a él sin  importar a qué partido pertenecen ni cuáles son sus creencias o  clase social.  

     Sarkozy deberá sortear su primera gran prueba a mediados del  próximo junio, para cuando está prevista la celebración de  elecciones legislativas y después de la cual la obtención del  apoyo de la mayoría de la Asamblea Nacional (Cámara Baja  parlamentaria) decidirá la aceptación de su política de reformas  por parte de la Cámara y su consecuente puesta en marcha. 

     Pese a que la UMP de Sarkozy lleva una relativa ventaja en los  futuros comicios legislativos, es difícil predecir si puede  asegurarse una mayoría aplastante en ellos.  

     EXPECTATIVAS ECONOMICAS Y DESEMPLEO 

     En los últimos años, el crecimiento económico de Francia se ha  ralentizado, lo que ha desembocado en una alta tasa de desempleo,  un alto déficit presupuestario en las arcas del Estado y  desórdenes y malestar social. 

     Entre las propuestas de Sarkozy para fomentar la inversión e  imprimir un nuevo impulso al crecimiento económico del país, se  encuentran la reducción de impuestos y la disminución de las  obligaciones sociales de las empresas. 

     En su campaña, el futuro presidente de Francia, que asumirá su  nuevo cargo el próximo 16 de mayo, exhortó al Banco Central  Europeo a modificar su política monetaria, de manera que ésta se  ponga al servicio del crecimiento económico y no de un "control  dogmático" para contener la inflación. 

     En estas últimas elecciones, el desempleo se ha presentado como uno de los principales motivos de preocupación de la ciudadanía  francesa, acosada por unos índices de paro que no se han movido de sus altas cotas durante muchos años. 

     A pesar de que la tendencia parece apuntar hacia una reciente  ligera mejora, Francia continúa siendo uno de los países de la  eurozona con mayor índice de paro. 

     Sarkozy se ha comprometido a reducir la tasa de desempleo  durante los cinco años que dure su legislatura, hasta situarlo en  un 5 por ciento, y para ello prevé incrementar la agilidad del  sistema empresarial de contratación, fomentar el empleo, eliminar  el máximo de 35 horas semanales impuesto actualmente y aumentar la competitividad empresarial. 

     El futuro nuevo presidente confía en la continuidad del  desarrollo de la industria y del sector agroalimentario para la  creación de empleo, a lo que se suman las reformas del actual  sistema de subsidios y formación para desempleados, y medidas que  faciliten la nueva contratación de desempleados.  

     Las propuestas de Sarkozy se han ganado la acogida del sector  empresarial, pero dado que muchas afectan los intereses inmediatos de los trabajadores, cómo convencer a los sindicatos y otras  fuerzas sociales constituye una maniobra esencial para evitar que  éstos retiren su respaldo a la Presidencia, lleven a cabo una  fuerte oposición o incluso encabecen conflictos sociales. 

     Por otra parte, el exiguo déficit presupuestario del Gobierno y de las instituciones de bienestar social también ha sido uno de  los temas más destacados de la campaña electoral.  

     La deuda pública francesa supera los 1,2 billones de euros y su pago e intereses consumen cada año 40.000 millones de euros, algo  para cuya solución Sarkozy ha propuesto disminuir el gasto público mediante la reducción del ingente número de trabajadores del  Estado. 

     A su juicio, no se trata de ordenar despidos masivos de  funcionarios, sino de aprovechar la oportunidad brindada en los  últimos años por el gran número de jubilaciones y contener un  nuevo incremento. 

     CUSTODIA DEL ESTATUS DE GRAN NACION 

     En lo referente a la política exterior, el principal desafío de las autoridades galas se deberá centrar en el intento por mantener la consideración de potencia de la que la nación disfruta en una  serie de cuestiones internacionales especialmente espinosas. 

     En cuanto a la construcción europea, Sarkozy tendrá que atajar  las consecuencias del rechazo de la población francesa al Tratado  Constitucional del bloque en el referéndum celebrado en 2005, el  estancamiento del proceso de integración y la pérdida de  influencia experimentada por Francia dentro del Grupo de los  Veintisiete. 

     El líder de la UMP apuesta por la redacción de una " Constitución Europea breve", cuyo borrador se someta a la  deliberación del Parlamento, pasando por alto los riesgos que  pueda plantear un nuevo plebiscito nacional. 

     Aunque su postura europeísta le ha valido la acogida de los  demás miembros del bloque, Sarkozy ha desafiado durante su campaña en numerosas ocasiones la independencia de la política monetaria  del Banco Central Europeo y ha apoyado abiertamente la reforma del actual sistema comunitario de toma de decisiones.  

     Si discurrirá o no por esa misma vía tras acceder al poder y si el resto de países que integran la Unión Europea recibirán sus  proposiciones de buen grado son cuestiones que todavía están por  ver.  

     En tanto, otro de los problemas que Sarkozy tendrá que calibrar fuera de Europa es cómo solucionar las diferencias existentes en  la diplomacia franco-estadounidense.  

     Los medios de comunicación franceses reflejan un claro  sentimiento contrario al unilateralismo practicado por EE.UU., al  tiempo que Sarkozy ha sido tachado de proestadounidense por sus  oponentes políticos, por lo que el dirigente conservador ha  afirmado repetidamente ser un firme partidario de la decisión de  Jacques Chirac de oponerse a la invasión de Irak. 

     Sarkozy defiende que la relación cordial que mantienen  Washington y París no quiere decir que Francia, en calidad de  aliado, no pueda mostrar "de forma sincera" su desacuerdo con  algunas de las medidas adoptadas por la potencia norteamericana. 

     Finalmente, entre otras cuestiones que constituyen un "suma y  sigue" en la lista de desafíos a sortear tras la toma de poder,  aún están pendientes la liberación de los ciudadanos franceses que permanecen secuestrados en Afganistán, la resolución de la  polémica despertada por la ambición nuclear de Irán, el conflicto  en Oriente Medio y los problemas energéticos y su conjunción con  el medio ambiente. Fin