BEIJING, 3 abr (Xinhua) -- El derrumbe del túnel del
metro que la semana pasada se cobró en Beijing la vida de al menos cinco
trabajadores muestra las deficiencias administrativas en el sector de
la construcción en China.
Tras recuperar los cuerpos de cinco de los seis
trabajadores atrapados el miércoles pasado en las obras de la línea 10,
los equipos de rescate decidieron detener su actividad ante los
riesgos que plantea la operación para su propia seguridad.
Los equipos de rescate no han hallado señales de
vida en los escombros tras un estudio completo de la situación con
dispositivos de alta tecnología y perros amaestrados.
"La situación bajo tierra es complicada y es posible
que sucedan nuevos derrumbamientos que podrían sepultar a los equipos
de rescate, por lo que hemos decidido continuar la búsqueda del
sexto cadáver una vez sean reiniciadas las obras en la zona", ha
declarado el centro de rescate de emergencia.
El accidente es el quinto que acontece en esta misma
línea desde que comenzara su construcción en 2005. Los investigadores
han señalado que la zona es propensa a sufrir derrumbes al ser
una antigua charca rodeada de tumbas y tierras de cultivo que fue
rellenada con arena en los años cincuenta.
Inicialmente el Buró 12 del Grupo de Ferrocarriles
de China, encargado del proyecto, no informó del accidente a las
autoridades municipales e intentó rescatar a los trabajadores atrapados por
sus propios medios.
En un aparente intento de encubrimiento, los
responsables del proyecto ordenaron a todos los trabajadores que
permanecieran en el lugar de los hechos y que no se comunicaran con la
policía ni la prensa. Asimismo, los trabajadores vieron como eran
confiscados todos sus teléfonos móviles.
Las autoridades locales descubrieron la existencia
del accidente ocho horas después de producirse, tras llamar uno de
los trabajadores a su familia, quien se puso en contacto con la
oficina de policía de la localidad en la que residen.
Los equipos de rescate recuperaron el primer cuerpo
la tarde del viernes y otros cuatro el domingo.
La policía ha detenido hasta el momento a 10
personas implicadas en el accidente, entre los que figuran el supervisor
de las obras y los diseñadores del túnel.
De acuerdo con Wang Wenshan, obrero en este mismo
proyecto, el derrumbe podría haber sido previsto. "El martes, un día antes
del accidente, un compañero vio grietas en el nuevo túnel a más de 10
metros de profundidad. Informó a su jefe, pero recibió órdenes de
seguir trabajando".
La tragedia ha sacudido de nuevo a la
opinión pública en relación con los derechos y la seguridad de los
trabajadores inmigrantes, quienes asumen habitualmente los trabajos
más peligrosos por sueldos reducidos.