TEHERAN, 11 feb (Xinhua) -- Cientos de miles de iraníes se  congregaron el domingo en la plaza de Azadi, en Teherán, para  conmemorar el 28º aniversario de la Revolución Islámica y para  demostrar su apoyo al presidente Mahmud Ahmadineyad y al derecho  nuclear del país. 

     Celebrada cada año, la ceremonia del Amanecer de Diez Días  resultó poco usual el último día de las celebraciones de este año, dentro del marco de la escalada de las tensiones entre Irán y la  comunidad internacional. 

     Más de 20.000 estudiantes de la Basij (milicia voluntaria), que portaban banderas nacionales y entonaban el himno revolucionario " Mi país", formaron un coro frente al principal escenario, en el  que eslóganes de agitación eran gritados con frecuencia por un " maestro de ceremonias" sobre una plataforma. 

     El Gobierno distribuyó además dorsos con la frase "La energía  nuclear pacífica es nuestro derecho legítimo" entre estudiantes y  niños que asistieron al encuentro. 

     Después de más de dos horas de espera, el presidente  Ahmadineyad hizo su aparición y pronunció su discurso ante los  congregados. 

     El presidente reiteró con firmeza el derecho de Irán a hacer  uso de la energía nuclear, volvió a desafiar la imposición de  sanciones que prevé la Resolución 1737, aprobada por el Consejo de Seguridad de la ONU el pasado diciembre. 

     "Irán no abandonará su inalienable derecho, merece contar con  un ciclo completo de combustible nuclear de acuerdo con la  normativa internacional", indicó Ahmadineyad en su discurso. 

     El mandatario condenó la injusta presión que las naciones  occidentales intentan ejercer sobre la república islámica y  anunció que se realizarían nuevas declaraciones sobre los logros  del programa nuclear para el 9 de abril. 

     La promesa del presidente sobre la investigación nuclear fue  recibida con una gran ovación entre los presentes, que se hacían  eco de las palabras del presidente al grito de "libertad,  independencia y república islámica" y de "abajo con Estados Unidos ". 

     "Nadie puede negar a Irán su derecho nuclear, que es  absolutamente pacífico, el presidente es la fuente de nuestra  confianza para resistir presiones sin igual", indicó Tehrani  Mohseni Fairhatt, de 50 años de edad. 

     "El Gobierno de Ahmadineyad podrá proteger a la población, por  lo que tenemos gran confianza en él", indicó Bigan Rezai,  administrativo que mostró el apoyo de su empresa al presidente, al igual que la mayoría de los iraníes que asistieron al mitin. 

     A pesar de que el discurso del presidente pareció despertar un  gran júbilo entre todos sus seguidores, lo cierto es que  Ahmadineyad no realizó ningún anuncio acerca de los frutos del  programa nuclear iraní, tal y como esperaban muchos observadores. 

     Observadores y analistas señalaron que era muy probable que  Irán hubiera comenzado ya a instalar 3.000 centrifugadores en la  central de Natanz. 

     El 27 de enero, un legislador iraní anunció que se estaban  instalando 3.000 centrifugadores, lo que despertó de inmediato  preocupaciones entre la comunidad internacional. 

     A pesar de que responsables nucleares del país desmintieron las declaraciones realizadas por el legislador pocas horas después,  aún existen especulaciones acerca de la fase en la que se  encuentra el programa nuclear iraní. 

     Lo que sí puede confirmarse, sin embargo, es que las amenazas  de Occidente han causado poca mella Irán, que por el contrario,  parece ahora más determinado en su propósito si cabe. 

     Las autoridades iraníes habían declarado que la marcha del  domingo mostraría a la comunidad internacional que la presión y  las amenazas no tienen efecto alguno y que Irán es una nación  poderosa. 

     Este tipo de celebración tuvo también lugar en otras ciudades  iraníes, como es el caso de Isfahan y Mashhad. 

     Los encuentros del domingo en todo el país han impresionado a  la comunidad internacional, con unos ciudadanos unidos de nuevo  bajo el liderazgo del presidente Ahmadineyad, que se ha tenido que enfrentar a las críticas de tanto reformistas como de  conservadores por su política interna y por la dureza de su  posicionamiento en lo que a la cuestión nuclear respecta. Fin