MADRID, 30 ene (Xinhua) -- Los representantes de 20
países miembros de la Unión Europea (UE) se reunieron el pasado 26 de
enero en Madrid para asistir a la cumbre "Amigos de la Constitución
Europea. Por una Europa mejor", cuyo objetivo es poner fin al
estancamiento por el que atraviesa el Tratado Constitucional del
bloque.
Los miembros de la UE suscribieron el 29 de octubre
de 2004 el conocido como Tratado Constitucional, en el que los jefes de
Estado y de Gobierno de las naciones miembros adoptaron una
Constitución común, la primera de la historia de la UE y que entrará
en vigor una vez que se concluya el proceso de ratificación y la apruebe
el Parlamento Europeo.
De acuerdo con lo previsto, todos los países que
integran el bloque regional deberían haber cumplido el proceso de
ratificación antes de finales de octubre de 2006.
Sin embargo, cuando la Carta Magna avanzaba con paso
decidido y varios Estados la habían ratificado, en mayo y junio de 2005 los
ciudadanos de Francia y Holanda se decantaron por el "no" en sendos
referédums y los mandatarios de los por entonces 25 países miembros no
tuvieron más remedio que prolongar el plazo de ratificación del Tratado
Constitucional en una cumbre celebrada en junio del mismo año.
Ante dichas circunstancias, algunos de los miembros
decidieron en cadena arrinconar la proyectada celebración del referédum de
ratificación y, desde entonces, la Constitución europea ha sido una
cuestión prácticamente archivada.
España, país anfitrión del encuentro, ha demostrado
un apoyo tajante a la Constitución europea. Más del 76 por ciento de los
españoles votaron a favor del tratado en el referédum que tuvo lugar
hace dos años.
De los 20 países participantes en esta cumbre de
"Amigos de la Constitución Europea", que ha sido convocada justamente por
España y Luxemburgo, 18 ya han ratificado la Constitución, mientras
que los dos restantes, Portugal e Irlanda, han mostrado su respaldo al
documento, a pesar de no haber materializado todavía el proceso de
ratificación.
Los representantes coincidieron en que la
Constitución depende de una negociación complicada, que engloba diversos
intereses políticos, económicos, sociales y jurídicos, por lo que presenta
un frágil equilibrio y precisa una defensa amplia.
Asimismo, los asistentes a la conferencia que ya
ratificaron el texto expresaron su disposición a conocer, con un espíritu
constructivo, las opiniones de otros miembros, con el fin de mejorar
y perfeccionar el documento partiendo del actual tratado.
No obstante, se señaló que ninguna enmienda podrá
modificar la esencia de la Constitución.
La conferencia constituye, al mismo tiempo, un apoyo
a los esfuerzos por reactivar el Tratado Constitucional efectuados por
la canciller alemana, Angela Merkel, cuyo país asume ahora la
presidencia de turno de la UE.
Merkel ha convertido la reactivación de la Carta
Magna en una de las prioridades de su presidencia y según lo dispuesto en
la " Hoja de Ruta" diseñada por ella, se intensificarán las
negociaciones con todos los países miembros con la intención de
lograr para junio de este año un texto consensuado por todos y
finalizar en 2009 el proceso de ratificación, antes de la
celebración de elecciones al Parlamento Europeo.
Los medios de comunicación españoles indican que
desde el rechazo de Francia y Holanda al Tratado Constitucional, las voces
de los países que lo han ratificado no son escuchadas debido a la
difusión de la teoría de que "el corazón de la Constitución europea
ha dejado de latir".
La pasada conferencia presentaba entre sus objetivos
el de hacer oír la voz de los países que ratificaron el tratado y en
ella los representantes han hecho hincapié en que estos países
suponen las dos terceras partes de la UE y que representan a 270
millones de ciudadanos europeos.
España y Luxemburgo, promotores de la conferencia,
destacan que una Europa unida y capaz de actuar se hace más imprescindible
que nunca en un mundo cada vez más interdependiente.
Según ambas naciones, hace falta una Europa en la
que todos los países compartan una serie de políticas comunes sin
conformarse con la simple existencia de un mercado único europeo, porque
Europa no quiere ser espectador sino protagonista, y necesita un
organismo más eficaz que le permita adoptar decisiones, hablar
con una sóla voz y actuar con unanimidad.
La elaboración de la Constitución de la UE tiene
como principal objetivo el de fortalecer la capacidad de actuación de una
unión con más miembros en un mundo cada vez más complejo.
Al término de la conferencia, que se desarrolló a lo
largo de una jornada, se aprobó un breve manifiesto en que se enfatiza la
necesidad de construir una "Europa política basada en los principios
y valores que se requieren para la integración europea".
El documento agrega que la UE debe "desempeñar un
papel significativo en un mundo globalizado" y que es muy importante
salvar el Tratado Constitucional cuanto antes de la crisis por la
que atraviesa para alcanzar dicho objetivo.
Sin embargo, las voces contrarias dentro de la UE
consideran que se está otorgando al "europeísmo" un énfasis excesivo y
apuestan por "una vuelta a la nacionalización" de las políticas
comunes y de la "identidad nacional".
Desde enero de este año, el bloque ha sumado dos
nuevos miembros y la Europa de los Veintisiete ha de lidiar con los
intereses nacionales de cada uno de sus estados miembros, que a
veces son contrarios a los de la Unión, lo que parece dificultar un
consenso unánime con respecto al Tratado Constitucional.
Por ese motivo, la recuperación del pulso de la
Constitución de la UE está cargada de incertidumbre. Fin