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Diferencias y amenazas externas impiden integración sudamericana
  08.12.2006 Actualizado a las 15:52:28
 

     Por Carlos Acat  

     COCHABAMBA, Bolivia, 7 dic (Xinhua) -- Las diferencias internas y  las amenazas externas son factores que impiden la integración de la  Comunidad Sudamericana de Naciones (CSN), y ésos son los desafíos  que tienen que vencer los gobernantes de la región para crear  condiciones adecuadas para el bienestar de sus pueblos. 

     Los 12 países de la región, que mañana viernes y el sábado  celebran su II Cumbre, tienen por separado un escaso peso a nivel  internacional, pero unidos puedan actuar como una potencial mundial,  pues su Producto Bruto Interno (PBI) equivale en conjunto a más de 1, 5 billones de dólares.  

     Pese a ese potencial, América del Sur no tiene una voz uniforme  en las negociaciones internacionales y, en ese marco, la agenda a  discutirse y aprobarse en la ciudad boliviana de Cochabamba puede  contribuir a superar debilidades y generar fortalezas. 

     A nivel económico, el más poderoso es Brasil. Argentina, Chile,  Colombia, Perú y Venezuela, figuran en la lista de medianos, y  Bolivia, Ecuador, Paraguay, Uruguay, Guyana y Surinam son los  pequeños. 

     Sin embargo, las pesadas deudas externas que cargan y la mutua  desconfianza hacen que compitan en el mercado internacional  individualmente y no en conjunto, lo que frena los intentos de  integración; en vez de sumar, quedan divididos.  

     Si bien la región cuenta con la mayor producción y exportación de  alimentos, y tiene un cuarto de la población mundial, la  desnutrición campea tanto en los sectores urbanos como en los  rurales. 

     La CSN es la más reciente de las decenas de organizaciones de  carácter integracionista creadas en los últimos años, pero aún no  logra su unidad. 

     Las 35 naciones latinoamericanas, con 850 millones de habitantes,  tienen en vigencia decenas de acuerdos económicos de toda índole,  pero no terminan de consolidarse. 

     Además, el encuentro constante de los mandatarios en diversos  foros regionales o multilaterales los debilita, como ocurrió en la  reciente Cumbre Iberoamericana en Uruguay, donde la ausencia de  varios de ellos dejó muchos sinsabores.  

     Así, en la Comunidad Andina de Naciones (CAN) y en el Mercado  Común del Sur (Mercosur) se han suscitado graves discrepancias por  las asimetrías en el interior de ellas y también entre los mismos  bloques subregionales. 

     Los sudamericanos esperan de sus gobernantes, más que discursos,  medidas políticas concretas, que tiendan a mejorar la economía y la  estructura social, dentro de una agenda común, permanente y  enriquecida que mire hacia el mañana. 

     A ello se suma el proteccionismo externo, por ejemplo, del que  hacen gala y presionan Estados Unidos, los países de Europa del  Oeste y Japón, que lideran el Grupo de Naciones Industrializadas e  imponen sus criterios de mercado, de riqueza y pobreza y de  seguridad mundial, amén de controlar las guerras y las armas  nucleares. Fin