Por Carlos Acat
COCHABAMBA, Bolivia, 7 dic (Xinhua) -- Las
diferencias internas y las amenazas externas son factores que impiden la
integración de la Comunidad Sudamericana de Naciones (CSN), y ésos son los
desafíos que tienen que vencer los gobernantes de la región para crear
condiciones adecuadas para el bienestar de sus pueblos.
Los 12 países de la región, que mañana viernes y el
sábado celebran su II Cumbre, tienen por separado un escaso peso a nivel
internacional, pero unidos puedan actuar como una potencial mundial,
pues su Producto Bruto Interno (PBI) equivale en conjunto a más de
1, 5 billones de dólares.
Pese a ese potencial, América del Sur no tiene una
voz uniforme en las negociaciones internacionales y, en ese marco, la
agenda a discutirse y aprobarse en la ciudad boliviana de Cochabamba puede
contribuir a superar debilidades y generar fortalezas.
A nivel económico, el más poderoso es Brasil.
Argentina, Chile, Colombia, Perú y Venezuela, figuran en la lista de
medianos, y Bolivia, Ecuador, Paraguay, Uruguay, Guyana y Surinam son los
pequeños.
Sin embargo, las pesadas deudas externas que cargan
y la mutua desconfianza hacen que compitan en el mercado internacional
individualmente y no en conjunto, lo que frena los intentos de
integración; en vez de sumar, quedan divididos.
Si bien la región cuenta con la mayor producción y
exportación de alimentos, y tiene un cuarto de la población mundial, la
desnutrición campea tanto en los sectores urbanos como en los
rurales.
La CSN es la más reciente de las decenas de
organizaciones de carácter integracionista creadas en los últimos años,
pero aún no logra su unidad.
Las 35 naciones latinoamericanas, con 850 millones
de habitantes, tienen en vigencia decenas de acuerdos económicos de toda
índole, pero no terminan de consolidarse.
Además, el encuentro constante de los mandatarios en
diversos foros regionales o multilaterales los debilita, como ocurrió en
la reciente Cumbre Iberoamericana en Uruguay, donde la ausencia de
varios de ellos dejó muchos sinsabores.
Así, en la Comunidad Andina de Naciones (CAN) y en
el Mercado Común del Sur (Mercosur) se han suscitado graves discrepancias
por las asimetrías en el interior de ellas y también entre los mismos
bloques subregionales.
Los sudamericanos esperan de sus gobernantes, más
que discursos, medidas políticas concretas, que tiendan a mejorar la
economía y la estructura social, dentro de una agenda común, permanente y
enriquecida que mire hacia el mañana.
A ello se suma el proteccionismo externo, por
ejemplo, del que hacen gala y presionan Estados Unidos, los países de
Europa del Oeste y Japón, que lideran el Grupo de Naciones
Industrializadas e imponen sus criterios de mercado, de riqueza y pobreza
y de seguridad mundial, amén de controlar las guerras y las armas
nucleares. Fin