BAGDAD, 7 nov (Xinhua) -- El derrocado
presidente iraquí Sadam Husein fue sentenciado el domingo a la pena de
muerte, lo que provocó protestas entre los suníes y celebraciones entre
los chiíes.
A primera hora del domingo, Sadam y dos de sus más
destacados colaboradores fueron condenados a muerte en la horca
después de que el Alto Tribunal iraquí los declarara culpables
por crímenes contra la humanidad por la ejecución de 148 chíies de la
localidad de Dujail tras un fallido intento de asesinato contra
Sadam en 1982.
Las aparentemente diferentes reacciones de los dos
sectores divididos testifican los temores de que el fallo puede no traer
la paz a este país devastado por la guerra, sino un mayor caos.
¿UN VEREDICTO POLITICO?
Observadores locales indicaron que no es pura
coincidencia que el veredicto se anunciara dos días antes de las
elecciones parlamentarias de Estados Unidos.
Como la situación iraquí se encuentra deteriorada y
fuera de control, el Partido Republicano del presidente estadounidense,
George W. Bush, corre el peligro de perder el control de la Cámara de
Representantes y el Senado.
En octubre, el Ejército de Estados Unidos
experimentó el mes más cruento de este año, perdiendo 105 soldados, lo que
indujo a Bush a considerar un reajuste de la política hacia Irak.
Para la administración de Bush, el veredicto es
definitivamente una "extraña buena noticia" de Irak, que está plagado de
continuos ajustes de cuentas entre chiíes y suníes, y una violencia
insurgente contra las tropas estadounidenses.
"La pelota está en el campo de los estadounidenses",
dijo Ali Mahmoud, abogado de 55 años, quien agregó que Estados Unidos
desea mostrar que ha logrado un gran progreso a la hora de derrotar a
Sadam y ha traído la democracia al pueblo iraquí.
Este punto de vista es compartido por un antiguo
soldado del régimen de Sadam, Ghassan Ibrahim, quien denunció que el
veredicto es "político".
TEMIDOS ESTALLIDOS DE VIOLENCIA
El veredicto también ha hecho temer posibles
estallidos de violencia cuyos objetivos sean el Ejército de Estados
Unidos, las autoridades iraquíes y los sectores rivales, lo que hará un
país más dividido y próximo a una guerra civil.
Muchos suníes creen que el Gobierno estadounidense
manipuló el juicio de su ex líder por obtener réditos políticos y el
veredicto no fue justo.
Aunque Sadam ha sido encarcelado durante casi tres
años, su figura sigue causando algún efecto en la situación iraquí porque
muchos militantes suníes son ex soldados o funcionarios de
inteligencia durante el régimen de Sadam.
El Gobierno iraquí ha adoptado estrictas medidas de
seguridad para evitar más violencia. En la capital se ha declarado el
toque de queda, que comenzó a partir de las 6 a.m. del pasado domingo.
Hasta el momento, se desconoce cuándo se levantará el toque de queda
y qué sucederá después.
FUTUROS OBSTACULOS DE LEY
Sadam dispone de un mes para apelar la sentencia.
Después del periodo de apelación, el presidente de Irak, Yalal Talabani,
sería requerido para firmar el documento de la sentencia oficial si
la orden de ejecución se mantiene.
Los medios de comunicación locales informaron de que
si se toman en cuenta algunos obstáculos de ley y la actual situación
inestable en Irak, Sadam no se enfrentará en breve a la horca.
Según la actual ley iraquí, tanto la acusación como
la defensa podrían apelar errores de ley y procedimiento, así como errores
de materiales de facto hasta 30 días después de la pronunciación de
la sentencia o decisión. La pena de muerte y la sentencia
perpetua requieren una revisión automática.
La revisión no tiene límite de tiempo, pero la pena
de muerte, si es confirmada, debe ser llevada a cabo en 30 días. Esto
significa que la ejecución podría durar un tiempo prolongado,
probablemente meses o años.
Además, el Consejo de Presidencia iraquí, formado
por el presidente y los vicepresidentes, tiene que ratificar cualquier
condena a muerte.
El presidente Talabani ha
aclarado que no firmará la orden judicial de muerte. No está claro si los
vicepresidentes iraquíes harán lo mismo o no.