BEIJING, 6 nov (Xinhua) -- La condena a muerte
sentenciada el domingo contra el ex presidente iraquí Sadam Husein ha
generado diferentes reacciones en el mundo, con muchos países que
acogieron el fin del juicio, pero manifestaron su oposición a la pena de
muerte.
Estados Unidos, que encabezó la invasión de Irak en
2003, saludó el veredicto como "un logro importante".
En un breve comunicado emitido el domingo, el
presidente estadounidense, George W. Bush, señaló, "es un gran logro para
la joven democracia de Irak y su Gobierno constitucional".
A primera hora del domingo, Sadam y dos de sus más
destacados colaboradores fueron condenados a muerte en la horca después de
que el Alto Tribunal iraquí los declarara culpables por crímenes
contra la humanidad por la ejecución de 148 chíies de la localidad de
Dujail tras un fallido intento de asesinato contra Saddam en 1982.
Reino Unido también saludó la sentencia de muerte
contra Saddam. "Me complace (el hecho de) que Saddam Hussein y los otros
acusados se hayan enfrentado a la justicia y hayan asumido su
responsabilidad por sus crímenes", manifestó el domingo la
secretaria británica de Asuntos Exteriores, Margaret Beckett, en una
declaración.
"El régimen de Sadam Husein cometió unos crímenes
tremendos. Está bien que los acusados de tales crímenes contra el pueblo
iraquí se enfrenten a la justicia del país", declaró Beckett.
Pero otros muchos países, al mismo tiempo que
acogieron el hecho de que Sadam fuera declarado culpable de los crímenes
cometidos durante su administración, expresaron su oposición a la
ejecución.
Finlandia, que ocupa la presidencia rotativa de la
Unión Europea, encabeza la voz entre estos países, que también incluyen
a Suecia, Suiza, Nueva Zelanda y España.
"La UE se opone a la pena capital en todos los casos
y bajo todas las circunstancias y tampoco debería aplicarse en este
caso", señaló la presidencia finlandesa en un comunicado.
El ministro sueco de Exteriores, Carl Bildt, indicó
que se siente extremadamente satisfecho de que "el ex dictador" se haya
visto obligado a responder por sus crímenes y que se haya dado a
conocer el primer veredicto.
Pero al mismo tiempo, Bildt se lamentó porque Irak
no haya optado por abolir la pena de muerte.
"La posición de Suecia y la Unión Europea sobre el
asunto es bien conocida y nuestro rechazo a la pena de muerte no tiene
excepciones", explicó.
La alta comisionada de la ONU para los Derechos
Humanos, Louise Arbour, se hizo eco de las perspectivas de estos países.
La funcionaria pidió el domingo a las autoridades de Irak que se
abstuvieran de ejecutar al ex presidente Sadam Husein y se
aseguraran de que tuviera un proceso de apelación justo.
"Un proceso de apelación creíble es parte esencial
de las garantías de un juicio justo", indicó Arbour. "Esto es
particularmente importante en este momento, al imponerse la pena de
muerte".
"Los que hoy han sido declarados culpables deben
tener todas las oportunidades para agotar los recursos de apelación de
una manera justa y, sea cual sea el resultado de la apelación,
espero que el Gobierno observe una moratoria de las ejecuciones",
agregó.
Mientras tanto, algunos países,
como Francia expresaron el deseo de que la condena a muerte de Sadam no
empeore la situación de violencia en Irak.