RIO DE JANEIRO, 17 sep (Xinhua) -- El gobierno
brasileño quedó satisfecho con la demostración de poder de convocatoria en
la reunión ampliada del Grupo de los 20 (G-20) en Rio de Janeiro, sin
embargo debería preocuparse por su diplomacia comercial.
Tras el entusiasmo del encuentro celebrado la semana
pasada, especialistas en comercio internacional destacaron algunos de los
obstáculos que Brasil enfrenta, los cuales no parecen disminuir ante
la posible reanudación de las negociaciones de la Ronda de Doha.
Para el economista Marcos Jank, especializado en
negociaciones comerciales, el actual panorama latinoamericano está lejos
de mostrar realizaciones concretas que estén en línea con los
ambiciosos proyectos brasileños para la región.
El esfuerzo por unir a (todos) los países de las
Américas terminó por fracasar junto al Alca (Area de Libre Comercio de las
Américas, defendida por Estados Unidos). Sería bueno reanudar
negociaciones, para acabar con la división existente, consideró
Jank.
Las principales iniciativas diplomáticas brasileñas
para el continente muestran señales de agotamiento, si no de fracaso, como
la Comunidad Sudamericana de Naciones, que se desinfló luego de tres
cumbres.
Por otra parte el Mercosur, durante algún tiempo
prioridad de la diplomacia brasileña, consiguió nuevas adhesiones, pero se
ve amenazado de deserción por parte de sus países fundadores, como
Uruguay y en menor escala Paraguay.
Los uruguayos se quejan de ser postergados en un
acuerdo que sólo beneficia a Brasil y Argentina, y amenzan con firmar un
tratado de libre comercio con Estados Unidos, similares a los que han
firmado Chile y Colombia.
Ante el fracaso de los grandes mecanismos
integradores multilaterales, el crecimiento del comercio internacional se
basa cada vez más en una intrincada red de acuerdos bilaterales, como los
conseguidos por México, país al que Brasil debería imitar, señaló
Jank.
Chile también ha concluido una serie de acuerdos
"fantásticos", así como la mayoría de los grandes países asiáticos,
destacó el economista.
Lo cierto es que todas las circunstancias que
llevaron a la paralización de la Ronda de Doha en julio siguen presentes,
por lo que no se tienen razones para ser demasiado optimistas en relación
al de la Organización Mundial del Comercio.
Es fundamental que Brasil tenga una estrategia
comercial más realista para las Américas, donde cada día enfrenta mayor
competencia por parte de Estados Unidos, sostuvo el economista de la
Universidad de Sao Paulo, Christian Lohbauer.
El especialista subrayó que como el principal país
exportador de pollo en el mundo, Brasil no vende ese producto a todos los
países americanos, como Colombia y México, que importan carne de pollo de
Estados Unidos, su principal rival.
El G-20 cumplió su papel en determinado momento,
pero la diplomacia brasileña no puede permanecer rehén de esa única
alternativa, corriendo detrás de quimeras en el comercio
internacional, señaló Lohbauer.
Mientras los acuerdos colectivos regionales no
muestren frutos palpables, el país debe recorrer el camino de los acuerdos
bilaterales, si efectivamente quiere mantener el crecimiento de su
comercio exterior, señaló el especialista. Fin